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Se considera que las causales que han originado
dichas pérdidas, son principalmente, las excesivas tareas de roturación
del horizonte superficial, que favorecieron la erosión hídrica y la
extracción de nutrientes por los diferentes cultivos, sin una adecuada
restitución de los mismos. Además, el uso indiscriminado de maquinaria
convencional, ha generado una pérdida de materia orgánica por
aerobiosis, disminuyendo su contenido y afectando la estructuración
natural de la capa arable.
Pese haberse optimizado el manejo en la rotación agrícolo-ganadera
respecto de la agricultura continua, estas diferencias no son muy
significativas. Las pérdidas de materia orgánica para ambos manejos
alcanzan casi el 50 % del contenido original del suelo virgen sin
disturbar, no habiéndose observado casi diferencias, entre los
porcentajes de pérdidas ocurridos en agricultura continua (46%) respecto
al manejo de rotación (42%).
Analizando las pérdidas de fósforo asimilable se puede observar, que
éstas son elevadas. Teniendo en cuenta los años de laboreo de estos
suelos, las pérdidas producidas por hectárea han sido, para agricultura
de 89,87 kg ha-1 , mientras que para rotación fueron de 81,51 kg ha-1 ,
existiendo una correlación entre las pérdidas de fósforo y las tasas de
erosión hídrica actual, producidas para ambos manejos.
La tasa actual estimada de pérdida de suelo para agricultura continua es
de 16,8 Mg ha-1.año, mientras que para rotación agrícolo-ganadera de
11,8 Mg ha-1. año.
Conclusiones. El uso permanente del arado de rejas y rastra de discos, ha
favorecido la formación de pisos de arado y la degradación de la
estructura afectando la infiltración del agua y el desarrollo radicular
de las plantas. Con la finalidad de minimizar los perjuicios mencionados
se aconseja reducir las labranzas de roturación evitando la inversión
del "pan de tierra". El manejo racional de los rastrojos
permitirá incrementar el contenido de materia orgánica en superficie,
favoreciendo el drenaje de los suelos y reduciendo los riesgos de
erosión.
Es conveniente realizar un seguimiento de aquellos elementos que han
sufrido una disminución, teniendo como propuesta de solución, la
incorporación racional de fertilizantes minerales.
Con tecnología de siembra directa se pueden lograr cultivos rentables
disturbando mínimamente la superficie del suelo y en un sólo laboreo
realizar la fertilización y la siembra del grano, quedando la superficie
con una cobertura vegetal protectora.
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Bibliografía
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Soil Conservation Organitation Conference. ISCO 2000. Buenos Aires,
Argentina. 2-125 pp 202.
(*) El resumen fue publicado en el XV Congreso
Latinoamericano de la Ciencia del Suelo. Cuba 2001.
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