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Boletin:"Desideratum" |
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Estación Experimental
Agropecuaria. INTA-Salta
ISSN 1667-6580
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Clavel del aire:un parásito estructural y su control
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Además |
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Martes 13 de Abril de
2004 - Año II - Nº 17
Introducción
Ecología de los claveles de aire
Control
Curiosidades
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Remoción de suelo y fertilización
nitrogenada
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Introducción
Es tanta la confusión sobre la acción de los claveles del aire
sobre sus plantas huéspedes, que deben hacerse algunas aclaraciones
conceptuales, ya que son numerosas las consultas sobre su posible
daño y control. Se denominan plantas epífitas aquellas que usan a
otras como soporte para cumplir su ciclo biológico, pero no toman de ellas
sus nutrientes. En cambio, las plantas parásitas absorben savia elaborada
o bruta de sus huéspedes y no pueden vivir en forma independiente. En el
mundo existen 84 familias botánicas con todos o algunos de sus
representantes que se comportan como epífitos, de los cuales 69 familias
corresponden a plantas superiores (con flores y frutos), lo que representa
el 10 % de las plantas vasculares (con tejidos de conducción de savia).
Entre todas las especies epífitas, las únicas que pueden ocasionar
daños como malezas aéreas son los claveles del aire: desde EEUU en el
hemisferio Norte hasta Argentina, Chile y Uruguay en el Sur. Todos los
claveles del aire pertenecen al género Tillandsia de la familia
Bromeliáceas que posee numerosas especies útiles como ornamentales,
el ananás como fruta y los chaguares nativos para obtención de fibra. El
género Tillandsia comprende mas de 400 especies
de regiones tropicales, subtropicales y templadas de América. En Argentina
existen 52 especies, con gran diversidad en NOA y NEA, siendo la mas
austral Tillandsia bryoides que llega hasta Chubut. La
mayoría son epífitas, con escasas terrestres o sobre rocas (rupícolas), y
eventualmente sobre cables y postes de madera. Las mas frecuentes como
malezas epífitas son Tillandsia aeranthos, T. recurvata y T.
usneoides. Esto no quita que en ciertas zonas se agreguen otras
especies como plaga.
Ud. puede observar distintas imágenes de clavel del aire haciendo
click sobre la imagen de la derecha o haciendo Click aquí.
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Ecología de los
claves de aire
Por razones ambientales muy interrelacionadas y aun no bien entendidas
los claveles del aire han llamado la atención como malezas epífitas en los
últimos 30 años, tanto en América del Norte como del Sur. Es evidente que
estas plantas son muy sensibles a cambios ambientales, imperceptibles para
otras especies, incluido el hombre. Lo cierto es que los claveles del aire
no constituyen ningún problema en sus diversos ambientes naturales con
amplios y eficientes equilibrios biológicos, desde selvas tropicales hasta
bosques templados, y desde ambientes muy lluviosos hasta áridos. Bajo
determinadas condiciones en ambientes modificados, con equilibrio
biológico alterado, se disparan ciertos mecanismos que convierten a
inofensivas epífitas en plagas aéreas. La dispersión de las semillas es
básicamente por viento, ayudadas por pelos que aumentan la superficie de
sustentación, y que también ayudan a fijarse en el sustrato. Ciertas aves
también contribuyen a la dispersión de semillas, y hasta plantas enteras
como en la barba del monte (Tillandsia
usneoides) usada para construcción de nidos. En ambientes
modificados por el uso humano, ocurren cambios ambientales que crean
condiciones negativas para los árboles y/o arbustos huéspedes, pero se
incrementan las condiciones favorables para ciertas especies de claveles
del aire. Ejemplo, la región pampeana húmeda y semiárida originalmente fue
pastizal y carecía totalmente de leñosas, que en el presente son todas
introducidas. En las últimas décadas aparecieron dos disturbios
importantes y contrapuestos: 1. Las inundaciones generalizadas y
prolongadas que afectan la vida de las leñosas, y 2. El uso masivo de
insecticidas que afectó a los insectos predadores y otras plagas
inferiores de los claveles del aire. La falta de predación de las semillas
incrementó sensiblemente el número de propágulos viables, y por ende, una
mayor capacidad de colonización. Muchas personas, incluidos
profesionales agrónomos y/o biólogos, piensan que las
Tillandsias son parásitas y por lo tanto
succionan savia de sus huéspedes. Basta con observar la profusa
colonización de claveles del aire en tendidos aéreos de electricidad y
teléfono, a veces alambrados viejos, para darse cuenta que no hay tal
parasitismo! Tampoco todos los cables son colonizados por igual, ya que
cada sustrato metálico posee diferente rugosidad por oxidación y diferente
pH. Los cables aislados por una cubierta plástica contínua no ofrecen
ninguna posibilidad de enraizamiento, pero sí los de polifilamento
plástico que retienen polvo y humedad en suspensión en la atmósfera.
También es notable que solamente se colonizan los cables horizontales,
pero nunca un alambre vertical! Los claveles del aire epifíticos se
fijan al sustrato por raíces muy primitivas, llamadas también rizoides,
que no desempeñan el papel de conducción de savia como en las plantas
terrestres. Algunas especies ni siquiera tienen raíces de fijación como la
barba del monte (Tillandsia usneoides)! Existen
dos grandes grupos, los que poseen hojas estructuradas como cisternas para
coleccionar agua y polvo en suspensión, y las que poseen hojas cubiertas
por tricomas o pelos especializados con la doble función de colectar agua
y disminuir la incidencia de la luz solar directa. En este grupo se
encuentran los claveles del aire capaces de transformarse en malezas
aéreas. Es interesante notar que tanto en árboles nativos como en los
exóticos hay diferente aptitud para ser colonizados por claveles del aire.
Desde ya que la mayoría de las cortezas rugosas presentan mas
oportunidades para la fijación de las semillas recién arribadas, y que el
corcho que las caracteriza se mantiene húmedo por mas tiempo y sin grandes
cambios de temperatura. Ambos factores son de vital importancia en el
frágil comienzo de cualquier germinación, máxime en plantas que no se
alimentan por raíces! Son muy susceptibles a ser colonizados por
claveles del aire las especies con ramas horizontales como los
cedros del viejo mundo (Cedrus atlantica, C. deodara
y C. libani), pinos (Pinus sp.),
algunos cipreses (Cupressus sp.),
ginkgo (Ginkgo biloba), tala
(Celtis spinosa), algarrobos (Prosopis
sp.) , etc. Por diferentes razones son menos susceptibles
eucaliptos (Eucalyptus sp.),
plátanos (Platanus sp.), robles
(Quercus sp.), nogales (Juglans sp.),
araucarias (Araucaria sp.), etc. La mayoría de
los eucaliptos presentan una arquitectura de copa ideal para claveles del
aire, ya que dejan pasar mucha luz, pero se desprenden total o
parcialmente de su corteza vieja, al igual que los plátanos, y Mirtáceas
como mato, arrayán y guayabo. Todos los nogales presentan efecto
alelopático porque producen sustancias inhibidoras de crecimiento en
hojas, lo cual actúa como herbicida para los claveles del aire. En
araucarias, a pesar de sus características ramas horizontales, sus resinas
tienen efecto antibiótico. Lo mismo se observa en los de baja
susceptibilidad de infestación como ciprés piramidal
(Cupressus sempervirens f. stricta), de ramas muy apretadas
contra el eje principal y poca luz al interior de la copa,
álamos (Populus sp.) y
alcanforeros (Cinnamomum sp.). Estos últimos
producen sustancias biocidas de diferente estructura química que inhiben
la germinación de los claveles del aire. También es notable que las
leñosas que poseen látex como gomeros (Ficus
sp.), lecherones (Sapium sp.),
moreras (Morus sp.), mora
amarilla (Maclura tinctoria) no son colonizados por
Tillandsia sp., pero tampoco o escasamente por otras epífitas. La
mayoría de los bambúes presentan epidermis con cera, que por
ser completamente impermeable al agua no permite la instalación de
epífitos. Es importante señalar que los árboles mas afectados son los
deteriorados por edad cronológica o por aumento de condiciones ambientales
desfavorables que se sinergizan para acelerar el proceso de
envejecimiento, con muerte de ramas y defoliación progresiva. La
competencia de Tillandsia sp. es básicamente por luz, con los
individuos mas viejos hacia el centro y parte superior de la copa, y
los mas jóvenes hacia la periferia. Las leñosas sanas le ganan a la
colonización por claveles del aire ya que presentan crecimiento vigoroso,
con abundante sombreado por follaje normal para cada especie. Al
menos en Tillandsia recurvata, uno de los claveles del aire mas
agresivos desde EEUU hasta Argentina, está comprobado que a través de sus
rizoides secreta hidroperoxicicloartano que actúa como un antibiótico
(alelopatía) y provoca la muerte de yemas y absición del follaje. Esto
explica la muerte de ramas por un círculo vicioso de aumento de
colonización - mas sombra - mas efecto alelopático - menos yemas - menos
follaje para fotosíntesis! También está comprobado que esta especie es tan
exitosa porque fija nitrógeno atmosférico y posee el ciclo fotosintético
CAM que le permite absorber CO2 de noche. Otro efecto dañino de los
claveles del aire con hojas cubiertas por tricomas es que pueden absorber
hasta el 10 % de su peso en agua, y en infestaciones severas llegan a
quebrar las ramas de sostén, especialmente en zonas con fuertes vientos.
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Control
El primer control puede hacerse por remoción manual de la mayor
cantidad de claveles del aire y con agua a alta presión. Desde ya que esto
último es mas fácil y meños dañino en especies caducifolias que en las de
follaje perenne. El control químico mas efectivo es con sulfato de
cobre pentahidratado al 10 % en agua. El único producto argentino aprobado
por SENASA es Cotacuatro Clavel, de Ando & Cia. S.A., que lleva
incorporado un coadyuvante para disminuir tensión superficial y lograr
mayor penetración. Se aplica al 8 - 12 % en agua, preferentemente en dos
tratamientos distanciados 45 días en primavera-invierno con temperatura
superior a 20º C. Debe aplicarse hasta empapar bien los claveles del aire
y que haya goteo total. Se recomienda regar la superficie del suelo para
que se diluya la precolación. No tiene efecto herbicida sobre césped u
otras plantas que crezcan debajo de los árboles. Puede presentar
fitotoxicidad en frutales de carozo (duraznero, nectarina, ciruelo,
almendro, guindo y cerezo), pero no en frutales de pepita como manzano,
peral y membrillo. Los claveles del aire se secan y se desintegran
sobre el huésped hasta 6 - 8 meses después del tratamiento. Los restos
pueden ser lavados con agua a alta presión. Cotacuatro Clavel viene en
envases de 1, 5, 20 y 100 litros. También puede usarse el herbicida
SIMAZINA, que es una triazina, al 2.5 - 5 %, que afecta a los rizoides de
Tillandsia sp., pero puede dañar levemente el follaje,
especialmente a las perennifolias. También puede afectar raíces de la
vegetación subyacente. El bicarbonato de sodio al 2.5 - 5 % en volumen,
tan ponderado en DESIDERATUM Nº16 como fungicida, es muy efectivo para
control de ciertas especies de clavel del aire. En este caso no se agregan
aceites.
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Curiosidades
Tillandsia usneoides es muy abundante
en zonas con alta condensación atmosférica, desde Virginia en EEUU hasta
Chile y centro de Argentina. Por su aspecto grisáceo en seco se le llama
"barba del monte" y durante la colonización de EEUU los franceses
denigraban a los españoles llamándola "barbe espagnole", y estos la
nombraban "cabello francés". Fue usada para tapicería de asientos en los
automóviles Ford "Ts" y hasta el presente los estados sureños de EEUU
producen miles de toneladas de esta fibra natural con diversas
aplicaciones, que pueden llegar hasta 7 m de largo. En muchas partes de
América se usa como forrajera de emergencia y en medicina folklórica se
emplea contra reumatismo, abscesos y dolores de parto. En 1998 fue
estudiada para combatir diabetes en la Universidad de Lousiana, EEUU.
En los valles áridos del NOA y centro Este de Argentina
los cardones columnares como Trichocereus terschecki y
T.atacamensis se cubren de Tillandsia bryoides solamente del
lado Sur debido a la alta insolación, de modo que entre el huésped y el
clavel del aire conforman una brújula biológica.
Pocas veces se encuentran claveles del aire a menos de
1.5 m de altura porque son muy sensibles a grandes amplitudes térmicas, y
además, son consumidos por fauna y herbívoros domésticos.
Más información:
Ing. Agr. Roberto Neumann
rneumann@correo.inta.gov.ar
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Además |
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Efecto de la remoción del suelo y de la
fertilización nitrogenada sobre la producción de forraje de Chloris gayana
cv. Callide.
El decaimiento en la productividad de las pasturas tropicales en el
tiempo puede ser morigerado por prácticas de manejo como lo son la
fertilización y la remoción mecánica. El objetivo del trabajo, realizado
en Cerrillos, Salta (24º 54'S; 65º 29'W; 1.250 m) fue observar el efecto
de la remoción profunda de suelo y de la fertilización nitrogenada sobre
la producción de forraje de una pastura de grama Rhodes cv. Callide
implantada en 1994 sobre un suelo franco, con 0,13 % de nitrógeno, pH:
6,4, 5 ppm de fósforo disponible y bien provisto de potasio. Se
delimitaron parcelas de 400 m2, empleándose áreas de 10 m2 para corte y
muestreo. Los tratamientos empleados fueron combinaciones de los
siguientes factores y niveles: frecuencia de remoción (frec); Testigo = 0;
Anual = 1 y Bianual = 2; Nitrógeno (N) = 0 y 1 (100 kg N ha-1). El diseño
fue en parcelas divididas con tres repeticiones; siendo frec empleada como
parcela principal. La fertilización se realizó con urea a voleo, previo a
las tareas de remoción del suelo, durante noviembre de 2000 y 2001 y
diciembre de 1999. La herramienta de remoción fue un paraplow (DOLBI), con
distancias entre cinceles de 1 m y a 0,5 m de profundidad de trabajo. Las
parcelas fueron cortadas a una altura media del forraje de 0,5 m,
dejándose un rastrojo remanente de 5 cm. Se realizaron cinco
cortes de forraje (dos en 1999/2000, uno en 2000/2001 y dos en 2001/2002).
Alícuotas de forraje se separaron para determinación de Materia Seca a
estufa a 65º y nitrógeno (Período 2001 - 2002). Se realizó un análisis de
la varianza (SAS, Proc GLM) de la información recogida (Cuadro 1 y 2). Las
interacciones entre bloque y frec, y entre frec y N no fueron
significativas. El efecto de la remoción de suelo sobre la producción
de forraje fue pobre (Diferencias no significativas) en ausencia de
fertilización, encontrándose para el período 2001/2002 diferencias en el
tenor de proteína bruta entre frecuencias (6,88 vs. 7,75 %). Información
previa (Período 2002/2001) indican tenores de N - NO3- superiores en los
tratamientos con remoción (12,3 y 11,5 ppm N - NO3- para frec 1 y 2 vs.
9,0 para frec 0, diferencias no significativas); las que podrían explicar
mayores tenores de proteína bruta en los tratamientos con remoción, aunque
esta información no fue recogida en el período informado. La respuesta
promedio en la producción de forraje fue del órden de 20,9 kg MS/kg de N
aplicado, semejante a la informada por la bibliografía. Los
tratamientos fertilizados con remoción bianual alcanzaron respuestas
promedio de 25,6 kg Materia Seca (MS)/kg de N aplicado, superiores a las
frecuencias anuales (20,5 kg MS/kg N). Durante el período 2001/2002, un
importante déficit hídrico registrado en el mes de enero afectó
diferencialmente los tratamientos fertilizados con remoción anual que
alcanzaron producciones inferiores a los bianuales (4358 vs. 4995 kg MS
año ha-1; N-S). A pesar de que paraplow es una herramienta que genera
escasos disturbios superficiales, la información aportada indica el
impacto de remociones anuales en presencia de sequías estacionales. El
tenor de proteína bruta (Período 2001/2002) en el forraje fue superior en
los tratamientos fertilizados. La fertilización nitrogenada y la
remoción mecánica aplicadas en conjunto incrementaron la producción de
forraje en un 73,2 %. El uso de paraplow en frecuencias bianuales reduce
costos y disminuye el impacto de sequías recurrentes.
Cuadro 1: Producción de forraje acumulado
(1999/2002) y tenor de proteína bruta (Período 2001/2002) en pasturas de
grama Rhodes.
|
Tratamientos |
Materia Seca
Kg MS ha-1 |
Incrementos
(%) |
Proteína Bruta
(%)
|
|
Testigo
Testigo + N
Remoción anual
Remoción anual + N
Remoción bianual
Remoción bianual + N
CME
CV % |
9.254
14.269
9.310
15.462
8.337
16.031
2.267,8
18,7 |
0
54,2
0,06
56,2
-0,9
73,2
-,-
-,- |
5,95
7,79
7,31
8,21
6,49
8,26
0,508
6,93
|
Cuadro 2: Efecto de la frecuencia de remoción y
niveles de fertilización sobre la producción de forraje y tenores de
proteína bruta (Período 2001/2002) en pasturas de grama Rhodes.
|
Factores |
Niveles |
Materia Seca
kg MS ha-1 |
Proteína Bruta
(%)
|
|
Frec
|
0
1
2
|
11.762ª
12.386ª
12.184ª
|
6,88ª
7,75b
7,38a, b |
|
N |
0
1 |
8.967ª
15.254b |
6,59ª
8,09b
|
a,b: Subíndices distintos indican diferencias
significativas
(P< 0,05) entre tratamientos, dentro de
factores.
Test de Duncan
Trabajo realizado por: BERTI, R. N., ABARZA, S.,
CANDOTTI, J. J., ZAMBRANO, R. y SCHIMPF, J. INTA - E.E.A. Salta,
Univ. Nac. Jujuy, Actividad Privada.
Más información:
Ing. Rodofo Berti (técnico investigador INTA-Salta)
saproani@correo.inta.gov.ar
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Responsable técnico: Ing. Agr. Roberto Neumann
Editor Responsable: EEA INTA Salta
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