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Introducción
Visto desde otro ángulo, el comercio agrícola mundial no es sino
una gigantesca transferencia de agua, en forma de commodities, desde
regiones donde se la encuentra en forma abundante y a bajo costo, hacia
otras donde escasea, es cara y su uso compite con otras prioridades. Esto
ya tiene un nombre, entre los estudiosos del enfoque y la la denominan
"agua virtual" y sostienen que este comercio se incrementará en el futuro,
de la mano de una demanda creciente, paralela al agotamiento y
contaminación de los recursos.
El caso chino
Se estima que China compró en el 2003 entre 16 y 18 millones de
toneladas de poroto de soja, lo mismo o más de lo que produce, lo cual le
representa una salida de divisas del orden de los 3.500 millones de
dólares, a valores actuales. Lo hace porque es una economía en expansión
cuya población, en la medida que mejora su ingreso, se vuelca hacia las
proteínas animales, que se producen sobre la base de hidratos de carbono y
proteínas vegetales. Pero también porque lo que le sobra no es
precisamente agua. Si bien es el quinto en el ranking mundial de países en
cuanto a volumen de recursos hídricos, los 1.200 millones de habitantes
que posee hace que la disponibilidad de agua per cápita lo ubique entre
los últimos del planeta. Hoy China enfrenta el creciente problema que
su industria en expansión y una población que accede a más ingresos le
demandan más recursos hídricos, que necesariamente debe quitárselos a la
agricultura, en particular en la región Norte del país, donde buena parte
del trigo que allí se produce utiliza agua de riego. Sucede que el
país asiático se autoimpuso, lo logró y superó, generar el 95 por ciento
del consumo de trigo, maíz y arroz. Pero estos cultivos son sumamente
ineficientes en el uso de agua. Mantener la producción triguera en el
Norte del país ha llevado a drásticas reducciones de los acuíferos -que se
contaminaron con agua salobre- y negativos impactos ambientales, que hoy
comienzan a resquebrajar el sistema. En este sentido, el Departamento
de Agricultura de los EE.UU. dio a conocer en marzo del 2003, un informe
denominado "China's Agricultural Water Policy Reforms" donde plantea que
se producirán cambios en el perfil de la producción agrícola del país
asiático, desde los cultivos extensivos altamente demandantes en agua,
hacia los intensivos, de alta demanda en mano de obra -ventaja comparativa
de China- y con factibilidad de aplicar tecnologías de conservación del
riego, con viabilidad económica. Esto es lo que se denomina "agua
virtual". Cuando China importa 18 millones de toneladas de soja, ingresan
"virtualmente" los 22.500 millones de metros cúbicos de agua que hicieron
falta para producirlas.
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Roya de la Soja
En el marco de la Resolución SAGPYA N° 538/03, se lanzó oficialmente el
Programa Nacional de Roya de la Soja el cual es ejecutado en forma
conjunta entre INTA, EEA Obispo Colombres, SENASA y SAGPYA, integrados con
asociaciones privadas de productores (AACREA y AAPRESID). El programa
se basa en un fuerte sistema de prospección y vigilancia fitosanitaria a
campo, permitiendo la detección temprana de la enfermedad y la
oficialización del estatus de Phakopsora pachyrhizi (patógeno causal de la
roya asiática de la soja) en el país.
Desde INTA buscamos difundir y sensibilizar al productor de soja sobre
la importancia conocer las caracteristicas de roya de soja por ello
acercamos a nuestros suscriptores un interesante artículo al respecto.
La roya de la soja: Principales aspectos de la enfermedad y
consideraciones sobre su manejo.
Introducción
Las enfermedades del cultivo de la soja en
Argentina están consideradas en la actualidad como importantes factores
que reducen los rendimientos y que pueden incluso provocar la pérdida
total de la producción de un lote. Las epifitias del cancro del tallo
(Diaporthe phaseolorum var. meridionalis), síndrome de la muerte súbita
(Fusarium solani f. sp. glycines), mancha ojo de rana (Cercospora sojina)
y podredumbre carbonosa del tallo (Macrophomina phaseolina), registradas
en los últimos 10 años en diferentes regiones del país, sumadas a los
niveles alcanzados por otras enfermedades como la podredumbre de la raíz y
base del tallo (Phytophthora sojae) y el complejo de fin de ciclo
(Cercospora kikuchii, Septoria glycines, Phomopsis spp., etc.),
constituyen ejemplos de la magnitud de los daños que pueden llegar a
ocasionar los patógenos de la soja. Esto ha llevado a que
paulatinamente los productores de soja tomen conciencia de la
trascendencia que tienen tanto el diagnóstico como el manejo de la
problemática sanitaria del cultivo. Así, mediante la utilización de
diversas estrategias de control, se han podido reducir las pérdidas por
enfermedades, e inclusive solucionar completamente los problemas generados
por algunas de ellas. La producción de soja de Argentina enfrenta ahora
la amenaza de una nueva enfermedad, recientemente detectada en el nordeste
del país. Se trata de la roya de la soja, la cual es conocida por haber
provocado severos daños en lotes de soja ubicados en varios continentes
desde su identificación a comienzos del siglo pasado en Asia. En
Sudamérica, la enfermedad fue detectada en Paraguay en Marzo de 2001 en el
distrito de Pirapó, Departamento de Itapúa, donde causó en algunos lotes
pérdidas de rendimiento superiores al 60%. También en esa campaña se la
detectó en Brasil, aunque restringida a la costa oeste del Estado de
Paraná. En el ciclo agrícola, 2001/02, Brasil registró más de 400.000
hectáreas afectadas, con pérdidas cercanas a los 25 millones de dólares,
lo que da una idea de la capacidad de dispersión y del potencial
destructivo de la roya. Asimismo, hacia finales de esa campaña, ya se la
cita en algunas localidades de las Provincias de Misiones y Chaco,
Argentina. Dado su alto poder de destrucción, es necesario estar alerta
ante su posible presencia en las principales regiones productoras de soja
del país, así como conocer mayores detalles sobre este importante enemigo
del cultivo. En el presente trabajo se informa sobre los aspectos básicos
de la enfermedad y las principales recomendaciones que para su manejo se
mencionan en los países en donde la roya de la soja es un problema.
Antecedentes La roya de la soja es causada por dos
especies del género Phakopsora, las que fueron separadas taxonómicamente
recién en 1992 (Ono et al.). Ambas especies poseen estructuras
morfológicas muy semejantes y causan en las plantas una sintomatología
similar. Sin embargo, difieren fundamentalmente en la intensidad de los
daños que provocan en el cultivo. La denominada roya "asiática" es causada
por Phakopsora pachyrhizi, y es la que causa los mayores daños. Se han
citado pérdidas de rendimiento de hasta 80%, incluso en algunos lotes
hasta el 100%). P. pachyrhizi identificada por primera vez en Japón en
1902; luego fue detectada en India (1906), Australia (1934), China (1940),
sudeste de Asia (1950s) y Rusia (1957). Durante muchos años permaneció
restringida a Asia y Australia, hasta ser nuevamente encontrada en Hawai
en 1994, luego en el continente africano (desde Uganda hasta Sudáfrica) a
partir de 1997, y finalmente en Sudamérica a partir de 2001. En tanto,
la roya "americana" o "del nuevo mundo" es causada por Phakopsora
meibomiae, y no provoca daños de tanta magnitud como la "asiática". Fue
encontrada por primera vez en Puerto Rico en 1974 y luego en otros países
del continente como Colombia y Brasil. Además de provocar síntomas
semejantes, ambas especies presentan estructuras morfológicas (por ejemplo
urediniosoros y urediniosporas) similares. Si bien se las puede
diferenciar por algunas estructuras (teliosoros) de infrecuente ocurrencia
bajo condiciones naturales, es preferible recurrir a técnicas más
modernas, como por ejemplo las moleculares, para determinar cual es la
especie en cuestión.
Síntomas Los síntomas iniciales se pueden observar
en las hojas inferiores de plantas próximas o en floración. Primero se
aprecia una decoloración amarilla en el haz de las hojas inferiores. A
medida que la infección avanza, las hojas se tornan amarillentas y las
lesiones se manifiestan como pústulas pequeñas de color marrón.
Los síntomas más característicos son lesiones de color
marrón-amarillento a marrón-rojizo u oscuro, donde se forman los
urediniosoros que son globosos y sobresalientes. A través del poro central
del urediniosoro son exudadas las urediniosporas, formando una masa de
esporas sobre y alrededor del urediniosoro. Las lesiones se presentan
en hojas y eventualmente en pecíolos, tallos y vainas. Sin embargo, son
más abundantes en las hojas, sobre todo en el envés. Existen dos tipos
de lesiones, que depende de la edad de la lesión así como de la
interacción entre el genotipo de soja y la raza del patógeno: a)
Lesiones marrón-rojizas (RB): consisten en grandes áreas necróticas de
color marrón rojizo sin o con pocos urediniosoros. b) Lesiones
marrón-amarillentas (TAN): son pequeñas pústulas, que cuando maduran
muestran masas de urediniosporas. Los síntomas de la roya pueden ser
confundidos con los de otras enfermedades del cultivo de la soja (mancha
marrón, tizón bacteriano y pústula bacteriana), por lo que se recomienda
que, ante la duda, se remitan muestras a los laboratorios especializados
para que se efectúen los correspondientes análisis fitopatológicos.
Principales aspectos epidemiológicos Phakopsora pachyrhizi es un
patógeno biotrófico, por lo que no sobrevive en los rastrojos infectados.
En cambio, sí sobrevive en plantas guachas de soja, así como en los
numerosos hospedantes alternativos que tiene este hongo. Se han citado
31 especies en 17 géneros de leguminosas que son hospedantes de P.
pachyrhizi en la naturaleza, mientras que 60 especies en otros 26 géneros
resultaron infectadas cuando el hongo fue inoculado bajo condiciones
controladas. P. melbomiae produce infecciones naturales en 42 especies de
19 géneros de leguminosas, y con inoculaciones artificiales llegó a
infectar 18 especies en otros 12 géneros (Hennen, 1996). Existen 24
especies en 19 géneros que son hospedantes de ambas especies de
Phakopsora, entre los que se pueden mencionar a las siguientes: kudzu
(Pueraria lobata), trebol (Melilotus spp.), lupino (Lupinus hirsutus),
poroto (Phaseolus vulgaris), caupi (Vigna unguiculata). También han sido
citadas como hospedantes diversas otras especies en los géneros Cajanus,
Crotalaria, Dolichos, Lablab, Medicago, Pachyrhizus, Rhynchosia,y
Vicia. Las urediniosporas, que pueden sobrevivir hasta 50 días, son
fácilmente dispersadas por el viento. Esta característica posibilita que
la enfermedad pueda ser diseminada a grandes distancias. Otra
característica importante a considerar es que se trata de un patógeno
policíclico, es decir que durante el ciclo del cultivo se producen varias
generaciones del patógeno. Si a esto se le suma el hecho de que cada
urediniosoro produce numerosas urediniosporas, resulta evidente que la
enfermedad puede llegar a desarrollarse muy rápidamente si se presentan
condiciones ambientales favorables. Además, el patógeno penetra en forma
directa a través de la cutícula y la epidermis del hospedante, lo que hace
que la infección sea rápida y fácil. La germinación de esporas ocurre
con un mínimo de 6 h de rocío y temperaturas entre 8 y 36°C, con un óptimo
entre 16 y 24°C. La infección ocurre también con un mínimo de 6 h de rocío
y temperaturas entre 11 y 28°C, con un óptimo entre 19 y 24°C. Con
temperaturas de 22 a 27°C, los urediniosoros maduran 6 a 7 días después de
infección. Con condiciones favorables, tiempo fresco y húmedo, es
posible progresar desde una infección inicial a una de 90% en 3 semanas.
El nivel de pérdidas dependerá del momento de ocurrencia de la enfermedad
y del progreso de la epifitia. Lógicamente, con temperaturas altas y
tiempo seco, el progreso de la enfermedad se vuelve más lento. En China
se han registrado severas epifitias con las siguientes condiciones: -
Más de 27 días con lluvia en Septiembre y Octubre - Temperaturas
menores de 25°C - Precipitaciones alrededor o mayores de 250 mm -
Agua libre 7 a 10 horas. En Zimbabwe, las zonas donde se registra roya
tienen temperaturas mínimas de alrededor de 20°C y máximas 28-30°C, y
precipitaciones de 700 a 1.200 mm durante el ciclo. En Argentina,
análisis preliminares de los datos climáticos de las principales regiones
productoras del país revelan que durante buena parte del ciclo de cultivo
de la soja se presentan condiciones que son favorables para la infección y
el desarrollo de la enfermedad.
Manejo de la enfermedad a) Resistencia
varietal En diversos países de Asia se han hecho numerosos estudios
buscando resistencia a la enfermedad. En India se evaluaron 3.300
genotipos en 1971 y 4.066 en 1974, encontrando solamente 6 resistentes. En
China, en 1996, se identificaron 64 resistentes sobre más de 8.000
genotipos estudiados, mientras que en el AVRDC (Taiwan) se encontraron 20
resistentes sobre más de 9.000 evaluados. Esto indica que la frecuencia de
ocurrencia de resistencia es baja en el germoplasma de soja. Existen 4
genes de resistencia: Rpp1, Rpp2, Rpp3 y Rpp4, los que fueron
identificados en PI 200692, PI 230970, PI 462312 (Ankur) y PI 459025,
respectivamente. También se menciona la existencia de resistencia
parcial. Un aspecto que se debe tener en cuenta en el uso y desarrollo
de variedades resistentes es que existen patotipos de P. pachyrhizi. En
Australia se han mencionado 2 razas, en Taiwan 3 razas y en China 4
razas. Si bien aún no se cuenta con información sobre la reacción a la
enfermedad de los cultivares comerciales actualmente difundidos en
Argentina, es altamente probable que la gran mayoría se comporte como
susceptible, considerando la baja frecuencia de resistencia en el
germoplasma y su procedencia de programas de mejoramiento en los cuales la
resistencia a la roya no fue un objetivo perseguido.
b) Control cultural Algunas prácticas culturales pueden ser de valor
dentro de un programa de manejo integrado de la roya. Un buen control de
malezas puede reducir los niveles de inóculo al eliminar las malezas
hospedantes del hongo, aunque esto queda minimizado si se considera las
malezas de lotes o bosque vecinos y la facilidad de dispersión de las
esporas. Mantener buenos niveles de fósforo en el suelo contribuye a
disminuir la incidencia de la roya. Asimismo, en aquellas zonas con riego,
es preferible regar durante el mediodía, para facilitar el secado de las
hojas, o bien durante la noche, para no extender el número de horas de
rocío.
c) Control químico El método más utilizado para el manejo de esta
enfermedad es el químico, realizando aplicaciones de fungicidas al follaje
apenas se detectan los primeros síntomas. Los objetivos de la aplicación
de fungicidas son la reducción de la carga de esporas en las hojas
inferiores y la protección de las hojas medias y superiores. Diversos
fungicidas han sido mencionados como efectivos. Entre estos se encuentran
varios de contacto (mancozeb y otros), los triazoles (cyproconazole,
tebuconazole, difenoconazole, epoxiconazole, etc.) y las estrobilurinas
(azoxistrobina, pyraclostrobin, y trifloxystrobin) Un aspecto clave
para el éxito de las aplicaciones de fungicidas es aplicar antes de la
fase exponencial de la enfermedad. Por ese motivo suelen hacerse
aplicaciones tempranas, habiéndose indicado, en aquellos países donde la
enfermedad es problema, de que puede requerirse más de una aplicación.
Conclusiones La roya asiática es un importante
enemigo del cultivo de soja, causada por un patógeno que se caracteriza
por una alta capacidad de diseminación y un gran poder de destrucción,
especialmente del follaje. Ante su presencia en el nordeste del país
durante la última campaña agrícola (2001/02) se requiere estar muy alerta
para detectar cuanto antes su ingreso en las principales regiones
productoras de soja del país. Una detección temprana permitirá encarar
oportunas medidas de control que disminuyan las pérdidas en el caso de que
las condiciones ambientales sean conducentes a severas epifitias de la
roya. Hasta que se disponga de variedades resistentes, la principal
estrategia de control a corto plazo será el uso de fungicidas
foliares.
Bibliografía citada Hennen, J.F. 1996. The taxonomy
of soybean rust. En: Sinclair, J.B. and G.L. Hartman (eds.), Proceedings
of the Soybean Rust Workshop, National Soybean Research Laboratory
Publication N° 1, Urbana, Illinois, pp 29-32. Ono, Y., P. Buriticá, and
J.F. Hennen. 1992. Delimitation of Phakopsora, Physopella and Cerotelium
and their species on Leguminosae. Mycol.Res. 96:825-850.
Trabajo publicado en: Soja en Siembra Directa. Octubre
2002. AAPRESID Páginas 51-55. L. Daniel Ploper y Mario R.
Devani ( Técnicos de la Estación Experimental Agroindustrial "Obispo
Colombres". Las Talitas, Tucumán.
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VARROA, un problema con solución (1º parte)
Introducción El Acaro Varroa destructor causa un
perjuicio muy importante en la apicultura mundial, nuestro país y el NOA no
están exentos de este problema y hoy podemos decir que es el principal
problema sanitario de la actividad. En nuestra región hay pruebas
contundentes de la presencia y de los daños causados. En apiarios de la
provincia de Salta Jujuy y Tucumán se detectaron pérdidas ocasionadas por
el acaro que varían entre el 30 y el 50 % de las colmenas en un invierno.
En regiones con inviernos severos, o en áreas con escasez de polen suele
causar la muerte de las colmenas. Los casos de varroasis son más severos
en zonas donde los inviernos son poco rigurosos y la cría permanece
durante todo el período facilitando una reproducción interrumpida del
ácaro mientras disminuye paulatinamente la población de abejas. En
muchos caso, donde no ocasiona la muerte de la colmena, genera grandes
perdidas económicas, debido fundamentalmente a que debilita las
colonias y disminuye su población en el período invernal. Estos dos
elementos traen aparejado un "aranque tardio" de la colonias en la
primavera lo que ocasiona una disminución en los Kg. de miel
cosechados. Es importante destacar que todo lo citado anteriormente
esta muy relacionado con el nivel de reservas de las colmenas entre los
meses de Abril y Agosto. En una colonia que sufre hambre se multiplicaran
los problemas citados anteriormente. Hoy hay un gran número de
opciones para el control pero todas ellas deben considerarse dentro de un
plan de control que contemple aspectos de manejo, diagnósticos periódicos
de la cantidad de ácaros presentes, la curva de floración ( o entrada de
néctar) del lugar, los productos disponibles y las recomendaciones
vigentes.
Origen y distribución Varroa destructor es un
ectoparásito que se alimenta de la hemolinfa de su hospedador. La hembra
se encuentra sobre abejas adultas y en desarrollo, mientras que los
estaseos inmaduros se localizan sobre las pupas. El macho tiene los
quelíceros adaptados para transferir el esperma por lo que no puede
alimentarse y después de fecundar a las hembras muere. Varroa parasita
dos especies de abejas: Apis cerana y Apis mellífera. Sobre A.cerana el
ácaro no causa daños graves, fundamentalmente debido a que sólo se
reproduce en celdas de cría de zángano y a un comportamiento de defensa
que poseen las abejas obreras. Por el contrario, la interacción Varroa
destructor y A. mellifera no se encuentra en equilibrio. En esta
especie el ácaro tiene la capacidad de reproducirse tanto en celdas de
zángano como de obreras. La reproducción es mucho mayor y por lo tanto
puede llegar a causar la muerte de las colmenas. En 1971, apicultores
de Paraguay importaron abejas desde Japón, introduciendo el parásito en
América del Sur. En Argentina se detectó por primera vez en 1976 en
colmenas de Laguna Blanca en la provincia de Formosa, aunque se cree que
el ácaro había ingresado al país unos años antes. En la
actualidad no existen zonas libres de Varroa destructor .
Ciclo de vida de Varroa destructor. El ciclo
de vida se desarrolla en el interior de la colmena de abejas. Los pasos
seguidos en el mismo se detallan a continuación: · La hembra adulta del
parásito abandona la abeja adulta e ingresa en las celdas de cría (tanto
de zángano como de obrera) que se encuentran próximas a ser operculadas.
Más de una hembra puede ingresar a la misma celda. · Esta deposita su
primer huevo aproximadamente 60 horas después que la celda ha sido
operculada y a partir de entonces un huevo cada 30 horas. El primer huevo
depositado en la secuencia originará un macho, mientras que los
subsiguientes darán origen a hembras. · Aparecen los distintos
estadios del ácaro: larva, protoninfa, deutoninfa y adulto. Cada sexo
presenta diferentes tiempos de desarrollo. Las hembras se desarrollan más
rápido, por lo que la primera hembra de la progenie, madura casi al mismo
tiempo que el macho. · Los ácaros adultos se fecundan en la misma
celda que han nacido. Si sólo ha ingresado una hembra la fecundación se
produce entre hermanos, pero si ingresa más de una hembra puede existir
exocría. · Cuando la obrera o zángano han completado su desarrollo,
emergen de la celda de cría conjuntamente con las hembras de varroa
destructor que pueden recomenzar el ciclo. · Los machos y los
estadios inmaduros que no han completado su desarrollo permanecen en la
celda y mueren. Daños producidos sobre Apis
mellifera
Varroa destructor ocasiona sobre sus hospedadores diversos tipos
de alteraciones que pueden agruparse en dos categorías: de acción directa
o indirecta. Acción directa: Cuando la prevalencia del
ácaro en la colmena es alta, las abejas parasitadas al emerger de las
celdas de cría presentan diversos tipos de malformaciones. Las mas comunes
se presentan en las alas, patas (donde generalmente disminuyen el número
de artejos) y abdomen. Otro de los efectos perjudiciales ocasionados por
el parásito es una disminución en la vida media de los
hospedadores. Acción indirecta: Las alteraciones que V.
destructor puede ocasionar en forma indirecta están ligadas
fundamentalmente a la acción inoculativa de diversos tipos de
microorganísmos. Se ha comprobado que el ácaro es capaz de inocular
bacterias y diversos tipos de virus. Existen evidencias de que
V.destructor crea dentro de una colmena las condiciones ideales para el
desarrollo del hongo patógeno Ascosphaera apis. Más recientemente, se ha
observado que el ácaro es capaz de transportar sobre su cutícula esporas
de Paenibacillus larvae, agente causal de la loque americana. Los
signos clínicos pueden presentarse como una disminución en la producción
de la colmena, muchas veces inadvertida por el productor, o bien en los
casos de infecciones severas puede acarrear a la muerte de la colonia.
Consecuencias primarias de la parasitosis · Notable
merma en la producción individual de colmenas · Muerte de colonias
· Importantes pérdidas a nivel nacional e internacional · Peligro
de contaminación de miel con residuos de ante el uso indiscriminado de
productos químicos · Resistencia al fluvalinato en V. destructor, ya
presente en otros países como Italia. · Transmisión de otros agentes
patógenos en los que Varroa representa un huésped intermediario.
Trabajo realizado
por: Dr. Marcelo Del Hoyo Ing. Agr. Carlos Gustavo
Cabrera (INTA-Salta)
Nota: en el próximo
Desideratum enviaremos la 2º parte de este artículo donde se
incluye información sobre diagnóstico, control y plan de curas de
Varroa.
Más información:
Equipo de Comunicaciones. INTA-Salta
comusalta@correo.inta.gov.ar
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Ud. recibió este mail porque lo
tenemos agendado entre nuestros amigos. Si desea continuar
recibiendo los próximos números, por favor suscríbase
gratuitamente, si todavía no lo hizo.
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