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Ing. Agr. (M. Sc.) María
Ana Sosa - INTA E.E.A. Reconquista -
Febrero 2006.
La campaña agrícola 1988/89 se caracterizó por
la sequía y la presencia de plagas inusuales en el cultivo de soja, tales
como la “oruguita verde de la verdolaga”, la del “yuyo colorado”,
Loxostege bifidalis (F.) y el “bicho moro” Epicatua adspersa Klug.
Esta información fue preparada con el propósito de proveer conocimientos
sobre la descripción y biología del bicho moro como así también sobre sus
cualidades benéficas y perjudiciales. Este coleóptero pertenece a la
familia Meloidae y es conocido vulgarmente en nuestro país como “bicho
moro” a causa del pelo blanco que cubre su cutícula oscura y que le da una
pubescencia característica, sobre todo en la especie E. adspersa (Foto 1)

Foto 1. El "Bicho Moro" Epicatua adspersa Klug.
Descripción
Los Meloideos son de tegumento poco quitinizado,
blandos, lo mismo que los élitros, flexibles y a veces muy cortos. Al
género Epicauta, pertenecen los representantes más abundantes que tienen
como cualidades la de ser benéficos en estado larval, ya que se alimentan
de huevos de langostas voladoras y tucuras; y perjudiciales en estado
adulto, cuando se alimentan exclusivamente de vegetales. Otra
característica que los destaca es la hipermetamorfosis.
El bicho moro común y más difundido, tiene forma cilindro-cónica, de 1 a
1,5 cm de largo. El macho es más pequeño que la hembra, cubierto por una
capa uniforme de pubescencia gris que se torna negra si por cualquier
causa de frota, la cabeza tiene forma de corazón y las antenas son
relativamente largas (Lizer y Trelles, 1944).
Ciclo Biológico y Hábitos Alimenticios
Los huevos cremosos y alargados, son colocados
debajo de terrones o huecos del suelo. De ellos nacen hasta 386 larvas
primarias (López Cristóbal, 1945), llamadas triungulinos. Estas miden 1 mm,
son cabezonas, armadas con fuertes mandíbulas y con patas ambulatorias
caracterizadas por tener tres uñuelas en las extremidades. Exploran el
suelo hasta descubrir las cápsulas de huevos de ortópteros, principalmente
langostas y tucuras, aunque devoran cualquier otro huevo de insecto o
pequeñas pupas inmóviles que encuentren a su paso. Una vez halladas, un
sólo triungulino se abre camino y comienza a alimentarse de los huevos en
el interior de la ooteca. Aproximadamente a las tres semanas estas larvas
adquieren un color rojizo y son apenas mayores de un milímetro. Después de
4 o 5 días de alimentarse de huevos de langosta, luego de una muda,
aparece la larva secundaria, que alcaza unos 14 mm de tamaño, de
formadistinta a la primaria y de color blanquecina. En este estado
continúa alimentándose ávidamente de los desoves de ortópteros. Cuando
llega a su máximo crecimiento, la larva se entierra aún más para luego
transformarse en pseudopupa, estado éste completamente diferente de los
anteriores y semejante a un grano de café, de color amarillo-naranja. Esta
pseudopupa pasa todo el invierno enterrada, hasta que en primavera vuelve
a transformarse en larva terciaria, más activa, móvil y semejante a las
antes citadas y continúa alimentándose de huevos de ortópteros y pupas de
pequeños insectos (López Cristóbal, 1945: Lizer y Trelles, 1944). Al cabo
de algunos días se transforma otra vez, para dar lugar a la pupa, con
aspecto similar al insecto adulto, que 10 a 15 días después aparece, en
los meses de octubre-noviembre. El bicho moro pasa por lo menos ocho meses
bajo tierra y desde recién salido del huevo hasta el momento en que se
transforma en pseudopupa, bebe considerárselo útil, aunque esta modalidad
no lo absuelve de los perjuicios que origina luego en los cultivos, desde
Octubre hasta fines de Enero o principios de Febrero (Lizer y Trelles,
1944). En la EEA – INTA Reconquista, los registros de presencia de adultos
se inician en la misma fecha y finalizan en el mes de Marzo inclusive, con
capturas diarias de hasta 500 individuos en algunas noches del año 2002
(registros de Trampa de Luz, EEA Reconquista; Área Entomología). Los productores ganaderos aprecian mejor su etapa benéfica, ya que
luego de un año en que abundan los bichos moros, es difícil encontrar
langostas solitarias o tucuras (López Cristóbal, 1945)
El adulto es fitófago y de marcada voracidad, característica más notable
en años de poblaciones abundantes en que se observan verdaderas mangas.
Los adultos atacan principalmente al cultivo de papa -en pocos días pueden
defoliar las plantas- y a otras solanáceas como tomate, pimientos (Foto
2), berenjena o tabaco (Lizer y Trelles, 1944; López Cristóbal, 1945;
Costa et al., 1974; Fernández de Uliivarri y Benavent, 1974; Rodríguez y
Vicentino, 1979). Otras especies hjortícolas pertenecientes a otras
familias también pueden soportar ataques: acelga, espinaca, remolacha,
etc. (Lizer y Trelles, 1944).

Foto 2. Planta de pimiento atacada por el "Bicho Moro"
El bicho moro también es citado causando daños esporádicos en el cultivo
de soja (Rizo, 1989, comunicación personal; INTA, 1985), lo cual pudo
observarse en la presente campaña agrícola en el Norte de Santa Fe.
Recorriendo cultivos de soja en las localidades de Tostado, Pozo Borrado,
y Villa Minetti, a principios de marzo, pudo apreciarse su voracidad,
alimentándose tanto de hojas, en la parte superior de la planta, como de
flores.
En general, se observó la presencia del bicho
moro atacando al yuyo colorado (Amaranthus sp.), (Foto 3) maleza presente
en los cultivos de soja y algodón. Se registró un promedio de 27 bichos
moros por planta de yuyo colorado.

Foto 3. "Bicho Moro" en yuyo colorado (Amaranthus sp.)
El número fue variable, desde 2 a más
de 70 insectos por planta, cuya parte foliar fue completamente destruida,
quedando sólo el raquis de las hojas y los tallos (Foto 4). Una vez
consumida la maleza pasaban al cultivo. En el caso de soja, se agrupaban
en la parte superior de la planta, preferentemente en las flores, pero
también en las hojas. Los adultos se ubican en los bordes de una misma
hoja, consumiendo la parte foliar desde afuera hacia adentro (Foto 4),
hasta dejar sólo el raquis y el tallo. En esos casos se observaron 6 a 7
adultos por hoja. La distribución en el cultivo no era uniforme, sino por
manchones.

Foto 4.
Daño foliar en pimiento causado por el "Bicho Moro"
Hasta tanto no se logre mayor información sobre
el bicho moro en el cultivo de soja, se recomiendo la siguiente:
• Mantener el cultivo libre de malezas, especialmente de yuyo colorado.
• En años secos, prestar mayor atención, especialmente a partir del
período de floración. Si bien, no se conocen niveles de daño para el
cultivo de soja, en caso de observar daño en el área foliar, considerar
los niveles de defoliación sugeridos para orugas defoliadoras (25 a 30%).
Para el control con insecticidas, Rodríguez y Vicentino (1979) en
hortícolas, recomiendan el uso de carbaryl, endosulfan, triclorfon o
malathion, cualquiera de ellos puede ser usado en el cultivo de soja.
Fotografías
Lic. Biod. Daniela E. Vitti. Área Entomología. EEA – INTA Reconquista.
Bibliografía
Costa, J.J., A.E. Margheritis, y O.J. Marsicon. 1974. Introducción a la
terapçeutica vegetal. Ed. Hemisferio Sur, Bs. As. Argentina, 533 pág.
Fernandez de Ullivarri D. Y J.M. Benavent. 1974. El cultivo de los
tabacos claros. Estación Experimental Regional Agropecuaria Salta. INTA
117 pág.
INTA. 1985. El cultivo de la soja en la llanura Tucumano-santiagueña.
Estación Experimental Agropecuaria Famaillá (tucumán)
Lizer y Trelles, C. A. 1944. insectos y otros enemigos de la quinta.
Enciclopedia Agropecuaria Argentina Nº 2. Ed Sudamericana. Bs. As. 214
pág.
López Cristóbal, U. 1945. Isectos útiles a la agricultura. Enciclopedia
Agropecuaria Argentina Nº 29. Ed. Sudamericana, Bs. As. 193 pág.
Rodriguez, F. y B. Vicentino. 1979. Cultivo del pimiento. INTA EEA El
Colorado.
Rodriguez, F. y B. Vicentino. 1979. Cultivo del tomate. INTA EEA El
Colorado.
Rodriguez, F. y B. Vicentino. 1979. Cultivo de la papa. INTA EEA El
Colorado.
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