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El estado fenológico del cultivo al momento del picado es uno de los
factores más importantes que afectan la calidad del forraje a ensilar.
Para los ensilajes de planta entera, el contenido de materia seca (MS)
total de la planta es la variable clave ya que tiene una relación directa
con el momento óptimo de picado.
Está bien demostrado que los cultivos de maíz y de sorgo granífero
deberían ser cosechados con el 30-35% MS para garantizar el máximo
rendimiento de materia seca y de nutrientes/ha, una excelente
palatabilidad, una buena capacidad de consumo y reducir las pérdidas
durante el almacenamiento.
Sin embargo, en esta temporada otoñal en muchas regiones del país todavía
quedan bastantes hectáreas de cultivos destinadas a ensilaje que no se han
cosechado y las primeras heladas ya están causando algunos problemas. Los
productores pueden tener dudas acerca del valor nutricional de estos
cultivos bajo tales condiciones climáticas. El siguiente artículo
proporciona algunas sugerencias para hacer frente a esta coyuntura.
Las heladas y el maíz verde (inmaduro)
Después de una helada, en cultivos que aún están verdes, es probable
que el contenido de MS sea demasiado bajo (menos de 28% MS) para cortar y
picar directamente. En un cultivo inmaduro las heladas facilitan
durante el picado la ruptura de las paredes celulares y la liberación
rápida del contenido celular (el de mayor concentración de nutrientes
digestibles), generando una cantidad apreciable de efluentes (pérdida de
líquidos con nutrientes).
Si la planta se cosecha con mucha humedad, además se producen
fermentaciones indeseables (fermentación butírica, en lugar de láctica),
que provocan luego una disminución importante de la palatabilidad y el
consumo voluntario. En estos casos, de ser posible, es preferible
retrasar el picado hasta que la planta alcance la MS deseada (30-35%
MS) y sean las mismas heladas las que sequen algo más al cultivo.
Hay que tener en cuenta que luego de una helada la estimación visual
del contenido de humedad del cultivo puede conducir a conclusiones
erróneas. En general, las hojas cambian de color (amarillo-marrón) dando
una falsa apariencia de que el material está más “seco”. Sin embargo,
puesto que la mayor cantidad de agua del cultivo se concentra en los
tallos (parte inferior) y en las mazorcas, es posible que el contenido de
MS sea mucho más bajo de lo que parece. Mucha gente con experiencia puede
estimar con buena precisión el contenido de humedad de la planta cuando el
cultivo se encuentra en madurez normal, pero probablemente puedan
subestimar el contenido de humedad de un cultivo inmaduro. Por esta razón
se recomienda vigilar constantemente el cultivo y determinar el
contenido de humedad por los métodos estándares ( peso del forraje
antes y después del secado en estufa u horno microondas)
Una práctica que en algunas ocasiones se utiliza para reducir el
contenido de humedad y secar un poco más el material al momento del picado
es la de agregar fibra seca (paja) o grano seco y molido. Ambos son
materiales absorbentes de humedad. Sin embargo, se trata de una práctica
engorrosa y con pocas probabilidades de éxito. Hay que tener en cuenta que
por cada 1% de variación en el contenido de MS se deberían añadir unos 15
kg MS/tonelada de ensilado. Por ejemplo, si el cultivo tuviese 25% MS y se
desea llegar al 32%, se deberían agregar unos 100 kg de grano seco y
molido/ton.
Es recomendable en estas circunstancias la utilización de inoculantes para
ayudar a una fermentación mejor y más estable. Se sugiere adquirir un
producto con eficiencia probada y seguir estrictamente las recomendaciones
del fabricante.
Desde el punto de vista nutricional, el maíz o el sorgo granífero
inmaduros poseen una menor concentración energética debido al menor
rendimiento de grano. Aunque hay poco grano y más bajo contenido en
almidón, la textura y el núcleo de almidón será más suave y digerible,
principalmente en sorgo. Los cultivos inmaduros también tienen más alto
equivalente en proteína bruta pero una proporción de ésta puede ser del
tipo nitrógeno no proteico (NNP). Además, si después de una helada muchas
hojas están muertas pero el tallo y las raíces siguen vivas, existe la
posibilidad de que se acumulen nitratos (sustancia tóxica y contaminante
de napas) en la parte inferior del tallo. En estos casos se recomienda
cortar el cultivo a mayor altura. Con esta práctica se podrá también
mejorar la calidad de la MS (menos tierra, menos humedad y más
digestibilidad).
Cuando el cultivo está maduro
Cuando el cultivo está en fecha o se encuentra al límite de la madurez
(+ 35% MS planta entera y granos más duros), el picado no debe demorarse,
ya que una helada o sucesivas heladas tenderán a secar aún más el
material. La muerte de las hojas puede acontecer en 1 o 2 días y la del
tallo en 4 a 5 días, dependiendo de la intensidad del evento
meteorológico. Pero la regla indica que a mayor grado de maduración del
cultivo, más rápida es la tasa de senescencia del material. Cuando el
tallo finalmente muere, la calidad del cultivo no tarda en deteriorase
rápidamente.
En el caso de cultivos maduros y helados, la recomendación especial es
la de regular adecuadamente la máquina: afilado de cuchillas y precisión
del picado para picar más fino de lo normal, utilizar el “craker” para que
el grano pueda ser convenientemente procesado facilitando luego su
digestión, levantar la altura de corte de la máquina para dejar en el
campo la parte inferior de los tallos que son menos digestibles.
Si fuera necesario, porque el contenido de humedad es demasiado bajo
(menos del 60%), se puede agregar agua, asperjando prolijamente y
en forma uniforme el material, para facilitar su compactado. El forraje
demasiado seco y picado de mayor tamaño ejerce efecto “fuelle” durante la
compactación facilitando el ingreso de aire. Cuando ingresa aire al silo
la temperatura de fermentación aumenta y puede incrementar el riesgo de
que el material se queme (última fase de la reacción de Maillard).
Al igual que en el caso anterior, la utilización de inoculantes en
el momento del picado es también una práctica recomendable, sobre todo en
los materiales con poco grano o grano mal procesado (muy duros y enteros).
Con respecto al valor nutritivo de estos ensilajes, dependerá
principalmente de que la fermentación láctica se cumpla de manera
conveniente durante el almacenamiento. Por esta razón es que se pone
énfasis en la regulación del equipo de picado y en la compactación del
forraje. Cuando se logra un adecuado proceso y el cultivo además tiene
buen contenido en grano, el ensilaje puede tener bastante energía, sin
embargo los niveles de proteínas serán muy bajos y la digestibilidad de la
fibra también. Además, si para favorecer la compactación no hubo más
remedio que picar demasiado fino, el material no dispondrá de “fibra
efectiva”. La fibra efectiva es esencial para una adecuada función ruminal
(rumia e insalivación)
En el caso de sorgos forrajeros, sobre todo en los rebrotes, las heladas
pueden conducir a incrementar la concentración de ácido cianhídrico. Este
compuesto es muy tóxico para el ganado.
Finalmente, estos materiales de calidad especial deben identificarse
debidamente y ser asignados a categorías del ganado de menores
requerimientos (vacas en último tercio de lactancia, vacas secas
atrasadas, vaquillonas preñadas, etc.). Los análisis de laboratorio
permitirán obviamente conocer en profundidad sus limitaciones para de ese
modo proceder a prácticas más eficientes de suplementación.
16 de abril de 2008
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