La Patria contratista: Escenarios Agrícolas 2005/06
Dr. Reinaldo Muñoz
Jefe de Economía INTA Pergamino
Quienes
son los productores rurales.
La agricultura actual nada tiene que ver con la de
pocos años atrás y mucho menos de décadas atrás. Al paso dinámico que
vamos, cinco años es historia antigua en las relaciones que existen entre
los agentes económicos y los dueños de la tierra, que posibilitan las
grandes cosechas, como la última, que fue un nuevo récord para el país.
Este dinamismo lleva inclusive a cambiar los
objetivos comerciales de las empresas vendedoras de insumos, porque los
probables clientes son precisamente eso, …probables.
Aparecen nuevos agentes que son los que deciden
realmente que van a sembrar, cuando, como lo harán, como lo venderán, como
se financiarán y como comprarán los insumos, si es que el vendedor logra
acercarles una propuesta.
Pero como, no es a los agricultores a quienes hay que
orientar la estrategia?. La respuesta es positiva, pero los agricultores
no son los tradicionalmente entendidos como tales, es decir, los dueños de
la tierra, que viven en el establecimiento o cerca del mismo, que trabajan
casi todos los días del año, que controlan, que administran y que llevan a
cabo su negocio productivo y comercial. En realidad éstos son una minoría
que ha cedido lugar a mucho otros participantes que fueron asumiendo
modalidades diversas.
Identificar al que produce no es tan fácil y hasta el
propio Censo Agropecuario Nacional tuvo que definir a quien entrevistar
para recoger los datos del campo. Para ello, definió las EAPs o empresas
agropecuarias productivas, que son los que deciden efectivamente la
producción y en consecuencia idóneas para informar como se produce, es
decir, con que tecnología. Con esta definición, se agruparon con una
pérdida de identidad a todos los pequeños productores que alquilaron sus
tierras y a la suma de los lotes de diferentes propietarios o locatarios
que antes las trabajaban. En el censo, éstos últimos no fueron
entrevistados porque los idóneos para las respuestas eran sólo las EAPs
tal como fueron definidas y además para evitar superposiciones. Las EAPs
se redujeron entre los Censos, 1998 y 2002 siendo cada vez menos los
“productores tipo EAPS” en la agricultura nacional a la vez que creció la
superficie media trabajada por ellos.
Los
contratistas.
Una figura relevante en el modelo productivo
agropecuario actual, son los contratistas. Los mismos recogieron el 70%
del volumen de la cosecha del país y se constituyeron fuertemente desde
los 90 en el factor trascendente para que muchos pequeños y medianos
productores que no pudieron capitalizarse pudieran mantener sus
explotaciones e inclusive a retener la propiedad de la tierra.
Los contratistas rurales, fueron claves en la
evolución del agro pampeano y tienden a consolidarse con una mayor
importancia en el agro. Según datos oficiales existen unos 15 mil
contratistas en todo el país, que no sólo recorren miles de kilómetros con
sus carretones en los meses de cosecha sino que cada vez amplían sus tipos
de servicios, incluyendo a las tareas de siembra, pulverización,
fertilización y cosecha.
Están fuera de su residencia varios meses al año,
viviendo en casillas rurales, recorriendo kilómetros y solucionando sus
problemas de trans humancia, lo que hace difícil suponerlos como
empresarios organizados. Sin embargo, más de cuatro mil están organizados
gremialmente y crearon la Federación Argentina de Contratistas de
Maquinaria (Facma), con sede en Casilda.
La agenda de sus problemas comunes abarca a los
cambios impositivos, las normativas de tránsito en las rutas, el
abastecimiento de combustible, las negociaciones para mejorar el acceso al
crédito, la renovación de maquinarias, entre los principales puntos que
afectan al sector.
Sólo el problema del tránsito por las rutas adquiere
un dimensión enorme porque las máquinas son cada vez más grandes. Los
permisos de tránsitos tiene un esquema normativo donde se cruzan
disposiciones nacionales, provinciales y municipales. Por si fuera poco,
la normativa, quedó desactualizada por los equipos enormes que se fabrican
actualmente.
Como sino bastaran estos problemas, los contratistas
lograron un acuerdo con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP)
para posibilitar el cobro en cereal de los servicios que prestan a los
productores. Como no hay pago en efectivo o a plazo, la única forma de
cobrar es llevarse el grano. Para combatir la evasión y la venta de cereal
el negro, la AFIP restringió esa operatoria. Tras arduas gestiones
lograron una metodología que mediante un contrato permite hacer un pase
simultáneo del productor que entrega el cereal al contratista en un
deposito o acopio, entonces el contratista recibe el certificado de
depósito y el formulario que le corresponde.
Capacidad
gerencial.
Como vemos, son innumerables las necesidades de alta
gerencia y de controlar en forma eficiente, lo que se hace aún más
complicado si se encuentra en la distancia y apremiado por los trabajos
operativos.
En un rango amplio, el contratista es una figura
prestadora de servicios, pero la agricultura actual hace repetir el
servicio a cada necesidad particular, multiplicando a los contratistas
totales.
El inquilino de un campo es el contratista del
propietario de la tierra, pero éste puede a su vez ser demandante de
servicios por otros contratistas, en la siembra, el raleo, la aplicación
de herbicidas y los plaguicidas, la cosecha u otros servicios varios. A su
vez, cada uno de dichos prestadores suelen ser demandantes de servicios de
mantenimiento, combustibles, alimentos, comunicaciones y demás. Es decir,
se forma una cadena contratista cuya complejidad se puede esbozar pero en
general se torna cada vez más densa.
Origen
y futuro
Desde el punto de vista económico los contratistas
prestadores de servicios de maquinarias tuvieron su origen en la
mecanización especializada que requerían las culturas y que no pudo
afrontar el propietario de la tierra por la elevada inversión o por la
escala de su predio. También, porque algunos sesgaron sus inversiones
hacia los bienes en maquinarias, donde mediante el contrato de servicios
lograban obtener rápidas ganancias. A su vez, quienes decidieron dejar de
invertir en maquinaria quedaron relegados a una estricta contratación de
los servicios.
En los años recientes la acumulación de capital en
calidad y en oportunidad estuvo en manos de los contratistas. La
intensificación de la agricultura con la creciente utilización de insumos,
la consolidación del cultivo de soja, la siembra directa, tuvieron como
grandes protagonistas a los contratistas. Algunas formas más complejas por
el aporte de inversores fueron los pools de siembra, que aparecieron y
desaparecieron en busca del rédito alto y perentorio.
Una economía como la Argentina, con grandes cambios
en las reglas de juego, inestabilidad macroeconómica y política, tendió a
favorecer un comportamiento de gran preferencia por la flexibilidad, a la
que ha respondido con agilidad la figura del contratista.
Por último, el marco legal ha permitido la
contractualización de casi todos los servicios en plazos de un año, lo que
dio margen al crecimiento de estas modalidades. Si bien es objeto de
estudio un cambio en el plazo de los mismos, gran parte de los servicios
continuarán siendo ofrecidos en el corto plazo. Es posible que un
contratista alquile un campo para la producción por lo menos de tres años
respetando exigencias de conservación del recurso, pero es posible que
éste siga demandando los servicios de terceros mediante otra contratación.
Por lo tanto, se puede concluir que uno de los
fenómenos más relevantes de la agricultura argentina de los último años
fue la contractualización, visión que no prescribe en el futuro mediato y
que en su concepción más global aparece en el futuro como un escenario
insoslayable para trazar las perspectivas.
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panorama@pergamino.inta.gov.ar
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