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Instituto Nacional
de Tecnología Agropecuaria 

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Feliciano y Loventué

Dos experiencias de desarrollo territorial

 

Contenidos

[Resumen] [Introducción] [¿Cuáles son los modelos que sustentan cada una de las nuevas formas institucionales?] [Conclusiones]

 

 

Isabel Truffer - Ingeniera Agrónoma (MSc)

Roberto Torrado Porto (Lic. en Administración Agraria)
Cesar Valentinuz (Lic. en Ciencias de la Educación)


 

 

Resumen

En las últimas décadas en Argentina, se han promovido políticas de Estado orientadas a aplicar ajustes estructurales con la consecuente ruptura sistemática de contratos sociales y de los sistemas económicos – productivos, afectando todas las dimensiones del desarrollo. En este marco, dos Departamentos, Loventué en la Provincia de La Pampa (Argentina) y Feliciano en la Provincia de Entre Ríos (Argentina), inician acciones endógenas con base en la equidad socioterritorial. La revalorización de las organizaciones sociales de base, el fortalecimiento institucional y las articulaciones entre actores facilitan la participación de la sociedad civil en la definición del proceso de desarrollo, promoviendo la organización ciudadana por medio de nuevas institucionalidades que respondan y se involucren en acciones que construyan el presente y el futuro del territorio, consolidando y construyendo redes sociales. Pero, ¿Cuáles son los modelos que sustentan las nuevas formas institucionales? ¿Cuales son sus características? ¿Cómo se articulan las instituciones preexistentes en cada uno de estos nuevos modelos? En este trabajo se intenta responder a estas cuestiones analizando comparativamente ambos procesos e intentando aportar algunos criterios a la construcción de modelos de intervención en procesos de desarrollo local.

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Feliciano y Loventué. Dos experiencias de desarrollo territorial

 

Introducción

El Departamento Feliciano (299.800 ha) forma parte del territorio más pobre Entre Ríos, denominado Centro Norte, de clima subtropical, fitogeográficamente caracterizado por el dominante monte del espinal.

En este contexto, Feliciano se destaca por los altos índices de ruralidad. Según los últimos censos su población se fue masculinizando y envejeciendo a consecuencia de las fuertes migraciones hacia centros urbanos, como resultado de la pobreza estructural, desocupación, analfabetismo y desnutrición.

La unidad económica reconocida tradicionalmente para la zona, según la producción habitual, es superior a las 800 hectáreas. No obstante ello, el Departamento presenta sólo el 13 % de predios mayores de 500 hectáreas, los que detentan la propiedad del 80% de la superficie departamental. El resto de las unidades tienen por debajo de esta cifra, predominando en un 50% aproximadamente las inferiores a 50 hectáreas, lo que constituye un cinturón ejidal minifundista de economía de subsistencia.

La actividad económica productiva tradicional es la ganadería de cría bajo monte nativo. No obstante ello, durante las décadas del ´50 y ´60 se produjo un auge del cultivo de algodón y arroz, lo que decayó por las recesiones de los mercados internacionales a mediados de los años ´70, sumiendo a la región en un mayor deterioro, situación que se prolongó en el tiempo.

El proceso de globalización creciente, tanto económico como social y cultural, acentúo aún más la marginalidad de la población. Como fenómeno general en el país, la agriculturización en respuesta a los buenos precios internacionales y a la tecnología de siembra directa, generó una fuerte caída en los rodeos ganaderos. Si bien en Feliciano las condiciones agroecológicas permitieron que sólo un 15 % de la superficie agropecuaria se trasladara a la actividad agrícola, la presión sobre la tierra en ese y otros Departamentos, operó en detrimento de la ganadería. La crisis en la producción característica de la región, la descentralización del Estado y las medidas de desregulación del mercado de trabajo entre otras, provocaron incrementos en los índices de las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), desempleo, desnutrición y mortalidad. A consecuencia de ello se incrementaron también las migraciones de jóvenes y mujeres fundamentalmente desde Feliciano hacia los centros urbanos de Entre Ríos y fuera de la misma.

El Departamento Loventué está ubicado al Centro Oeste de la provincia de La Pampa, cuenta con una superficie de 918.415 ha divididas en 5 ejidos municipales (Luan Toro, Loventué, Carro Quemado, Victorica y Telén), con una población total de 8.659 habitantes, con predominio de la población urbana (62,7 %) sobre una importante población rural (37,3%), que alcanza un alto índice de masculinidad (105,4).

La principal localidad del Departamento y de gran importancia zonal es Victorica, que cuenta con 5.432 habitantes. Las otras localidades de la región (Luan Toro, Telén, Loventué y Carro Quemado) son poblaciones de menos de 1.000 habitantes. Según los datos del último censo, la región cuenta con un índice de NBI del 15,4 %.

En lo que respecta al sector económico-productivo primario, se caracteriza por la actividad ganadera, sustancialmente ganadería bovina de cría, como práctica única y exclusiva de larga tradición. Este hecho ha colocado a la región como centro ganadero de excelencia a nivel no sólo provincial, sino extra-provincial, con un movimiento importante de cabezas de ganado.

La estructura agraria que sostiene esta actividad se caracteriza por la presencia de numerosos productores agropecuarios que poseen entre 1.000 y 2.500 ha. Existen también explotaciones de menor escala (chacras), que se localizan generalmente en la periferia de las localidades.

El sector secundario es muy escaso y está vinculado a la transformación de productos primarios. La mayor parte de las actividades industriales, casi artesanales, se localizan en Victorica.

El sector terciario es muy significativo, por su especial relación con el sector ganadero. Los servicios vinculados a la comercialización o a la sanidad animal son muy importantes en el área, con presencia de varias empresas consignatarias y de servicios al agro de alcance nacional.

Pero en este contexto, el proceso económico y social implementado en nuestro país durante la década del 90, produjo en el ámbito local y regional la ruptura del sistema comercial y productivo y una crisis importante de las instituciones intermedias.

Las organizaciones del Departamento Loventué no estuvieron ajenas a este proceso, y sufrieron las consecuencias del mismo. Paralelo a los crecientes niveles de incertidumbre que vivió la sociedad argentina, se incrementó en los espacios locales la desorganización interna, agravada por la falta de recursos económicos, se desarticularon y perdiendo representatividad y liderazgo tanto en el ámbito local como en el regional, incrementando su vulnerabilidad institucional.

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¿Cuáles son los modelos que sustentan cada una de las nuevas formas institucionales?

La determinación del inicio de un proceso de transformación social es un problema complejo, que se resuelve a partir de una decisión metodológica arbitraria. En el presente estudio hemos acotado el límite temporal del mismo al momento en que se hace visible la crisis económica en Argentina a fines del año 2001 y principios del 2002, no obstante ello, en ambos territorios existía una realidad histórica y un trabajo técnico y social previo de las instituciones del lugar, en el cual debemos reconocer el origen de las características diferenciales de los procesos actuales.

La construcción del objeto de análisis que mencionamos en el párrafo anterior incluye la selección de algunos aspectos que consideramos importantes en la comparación de los perfiles, sin pretender que la misma sea exhaustiva y excluyente ya que contempla sólo algunos aspectos sociopolíticos del proceso, pero que representan una contribución a la construcción de modelos de intervención. La Tabla Nº 1 presenta una síntesis de estos criterios y las formas que asumen en cada uno de los casos considerados.

 

CRITERIO OBSERVADO FELICIANO LOVENTUÉ
Tipo predominante de unidad productiva Característico de las estancias ganaderas, con fuertes tintes de la cultura litoral, con rasgos patronales.  Las características “farmer” pampeanas, de producción agrícola, vinculadas al modelo agroexportador. 
Características de los tipos sociales vulnerados Heterogéneos. Coexistencia de estancieros no residentes, familias  locales estancieras, peones, minifundistas. Pobreza estructural. Homogéneos. Predominancia de productores medios vinculados a los mercados agrícolas. Nuevos pobres. 
Origen del movimiento Impulso a partir de agentes del Estado. Impulso a partir de agentes del Estado.
Condición de crisis Crisis económica social. Crisis de legitimidad de poder y económico social.
Participación de la sociedad civil A través de los representantes de instituciones y organismos locales y externos. Directa a través de asamblea.
Búsqueda de fondos externos Fundamentalmente en las ONGs locales, provinciales, nacionales e internacionales. Principalmente en el Estado desde los Programas y en sus distintas jurisdicciones.
Gestión del proceso Participación de instituciones y ONGs externas a través de representantes y constitución de una ONG local (UTI) a la que se delega la gestión del proceso. La Asamblea toma decisiones y se crea una ONG local (FLDR) a la que se delega la gestión del proceso. 
Determinación del territorio Mirada local con límites en el ejido. Mirada regional con límites en el departamento.

 

Hemos mencionado más arriba que la crisis afectó a todos los niveles de la sociedad y en todo el país. Sin embargo, no en todas las regiones impactó de igual manera en la sociedad y en la vida cotidiana de las personas. La movilidad descendente de todo el sistema social, generó una concentración en las fronteras de la línea de pobreza, delimitando tres grupos claramente diferenciados: los plenamente incluidos en el sistema, los que habiendo estado incluidos han descendido hasta la línea de pobreza y fluctúan sobre ella, entrando y saliendo, pendularmente de la situación de exclusión. Un tercer grupo lo constituyen los plenamente excluidos, los que ya eran históricamente pobres y sólo reafirmaron su situación.

Loventué, La Pampa, ubicada en la rica región pampeana, con una pujante clase media y una estructura productiva rural empresarial, acusó el fuerte impacto, evidenciando una creciente fragmentación y segmentación social, aumento de la pauperización, pérdida de identidad y desarticulación institucional. Esta situación afectó fundamentalmente a los sectores medios, que sufrieron repentinamente una movilización social descendente, con una pobreza “puertas adentro” que nadie notaría a simple vista, pero que implica descenso en el poder de compra, pérdida del empleo en familias de múltiples integrantes, cambios de empleos, nuevos gastos asociados a la salud y educación. Este grupo es el que queda fronterizo a la línea de pobreza y ante el avasallamiento de sus derechos privados por parte del Estado cuestiona la legitimidad del mismo a través de la participación directa. Este reposicionamiento social les confirió un sentimiento colectivo de inseguridad y los aglutinó. Tal como dice Castel “la descolectivización es en sí misma, una situación colectiva”i .

Este grupo social, con una trayectoria que le confiere identidad, sintió abruptamente amenazada su propia existencia dentro del sistema y reaccionó rápidamente en busca de su reinscripción en la organización social y la recuperación de los derechos ciudadanos y de la protección del Estado.

En tanto que el Departamento Feliciano, Entre Ríos, una zona marginal, donde históricamente convivieron las grandes estancias ganaderas con el cinturón ejidal minifundista, de pobreza estructural, el impacto de la crisis significó la profundización de los problemas sociales y económicos. El grueso de los afectados no fueron “nuevos pobres”, sino que se profundizaron las condiciones de pobreza de quienes ya lo eran. Esta situación significó un mayor aflojamiento del lazo social, constituyéndose sólo como grupos “desclasados” sin que se generara una conciencia de grupo que les permitiera reaccionar colectivamente. Al respecto podemos decir que en estas circunstancias resulta muy ilustrativa la expresión de Castel (op.cit.:63) “como si se tratara de electrones libres completamente desocializados”. En esas condiciones es muy difícil encontrar una actitud de compromiso en un proceso participativo de reconstrucción económica y social, ante un Estado, también cada vez más vulnerable, que era incapaz de mantener el equilibrio entre lo económico y lo social, tradicionalmente impuesto por el modelo keynesiano. Por otra parte, también estas diferencias en el origen de los sectores vulnerados explicarían las diferencias en las expectativas en cuanto a las funciones del Estado y sobre sus propias demandas.

En Loventué los ciudadanos generaron una demanda concreta buscando la integración a través de la participación, el ejercicio de los derechos ciudadanos y el papel estatal de “eficaz reductor del riesgo social”. Los técnicos de la Agencia de Extensión Rural Victoria del INTA (INTA AER Victorica) y autoridades del Instituto Tecnológico de Educación Superior (ITES), evaluaron la situación, y plantearon la necesidad de generar estrategias para fomentar espacios participativos y de fortalecimiento interinstitucional. De esta manera, a instancia de dos instituciones del Estado, se inicia la experiencia de desarrollo a nivel del Departamento. La fortaleza del vínculo entre ambas instituciones que generaron los primeros movimientos provenía, en parte, de compartir agentes comunes a ambas.

La primera acción realizada en agosto de 2002, fue la convocatoria a un Seminario Taller sobre Desarrollo Local, abierto a la comunidad y como parte curricular de la Tecnicatura en Planeamiento y Gestión Rural (ITES). Luego de esta primera etapa de discusión, se generó una respuesta endógena, que consistió en implementar un proceso de reconstrucción del sector comercial y productivo, a través de la identificación de las potencialidades de la región, con visión de uso múltiple del territorio, y simultáneamente “(re)fundar” las instituciones y agentes sociales encargados de liderar el proceso de innovación.

Los técnicos de la Secretaria de Asuntos Agrarios de Entre Ríos, de la Sub Agencia de Extensión Feliciano del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), del Municipio de San José de Feliciano y representantes de la Sociedad Rural del Departamento profundizaron el trabajo que habían iniciado en 1993, con pobladores ejidales en condiciones de subsistencia o muy baja escala de producción. En ese momento también confluyen otras instituciones y organizaciones no gubernamentales de origen local, aunque de manera informal sin acuerdos escritos, en un trabajo de fuertes características representativas.

Es necesario resaltar las diferencias que en este sentido presentan ambos procesos. Mientras que en Loventué, el énfasis estuvo puesto en la participación directa, a través de una asamblea ciudadana, en Feliciano la forma de participación fue indirecta, ejerciendo la representación líderes de la comunidad, representantes de instituciones y organismos locales y de algunas ONG externas al territorio.

Partiendo de una comunidad desarticulada, las instituciones del Estado asumieron el rol de contenedoras de la emergencia cotidiana a través de los programas focalizados y avanzaron hacia las nuevas formas de protección social, que creció en los rincones locales, constituyéndose en un sistema de integración para los que “quedaron fuera”. Se diferencia del antiguo modelo de seguridad social por:

“Apertura generalizada e igualitaria versus objetivos y discriminación positiva; prestaciones uniformes versus definición de prestaciones a partir de necesidades sociales; sectores separados (salud, accidentes de trabajo, vejez, familia) versus tratamiento transversal del conjunto de problemas sociales experimentados por una sola persona; administraciones centralizadas para la gestión de un riesgo o problema versus gestión participativa sobre relaciones contractuales con el conjunto de actores (administrativos, políticos, económicos) susceptibles de intervenir, administración de gestión versus administración de misión; centralización y administración piramidal versus descentralización y territorialización” ii.

Si bien en ambos casos los movimientos tuvieron su origen en instituciones del Estado, es posible plantearse como pregunta si estas acciones respondieron a líneas políticas institucionales preestablecidas o se asumieron por parte de los agentes, espontáneamente ante las crisis, tanto socioeconómica como de las estructuras de poder. No obstante, queda claro que como resultado de ambas intervenciones hubo una delegación del espacio de contención, reservado tradicionalmente para el Estado, hacia la sociedad civil.

En Feliciano se fortaleció la articulación interinstitucional, en la búsqueda de recursos exógenos que permitieran fortalecer los procesos productivos internos. En este caso, es el Consejo Local Asesor de la Sub Agencia de Extensión Agropecuaria de INTA el que, en una primera instancia, se constituye en el órgano convocador y articulador tanto de las fuerzas endógenas como las exógenas al sistema. A medida que transcurre el tiempo, se suman a la acción una cantidad relativamente importante de ONGs de carácter externo, lo que complejiza el panorama sociopolítico de la región.

En esta nueva etapa, se resuelve la formación de una figura novedosa con capacidad para administrar los recursos recibidos. Esta figura legal es una Unión Transitoria de Instituciones, UTI, cuya constitución reúne todas las representaciones ya vigentes en el espacio, el que puede visualizarse en el siguiente diagrama.

 

 

Mapa de Redes interinstitucionales - Departamento Feliciano

 

Es evidente en el esquema institucional que la UTI pasa a ocupar el lugar de organizador del sistema, donde están representadas las instituciones públicas y privadas locales (INTA, Municipio, Sociedad Rural, entre otras) y dos ONG externas, el Consejo Empresario de Entre Ríos y CARITAS, quienes comparten un agente común, de indudable capacidad aglutinante, quien tácitamente, asume la interlocución con las otras ONGs, fundamentalmente las del extranjero.

El reemplazo y la delegación de ciertas funciones del Estado, mediante la alianza público-privada, como son la asistencia a determinados sectores excluidos; la alianza empresa-beneficencia, bajo la línea ideológica de la responsabilidad social; y el aporte externo como factor de desarrollo son característicos del modelo asumido por Feliciano.

Retomando la experiencia Loventué, la “asamblea”, es el espacio privilegiado para trabajar en forma participativa mediante diagnósticos, problemáticas y abordajes a los emergentes que se plantea la comunidad, siendo los mismos actores del proceso quienes deciden las líneas de acción.

Al tomar la asamblea el carácter de órgano decisorio, constituyéndose en un espacio de poder, otrora del Estado, surgió la necesidad de conformar una entidad ejecutora integrada por representantes de todas las instituciones de la región. Así, sobre la base de acuerdos básicos interinstitucionales, en noviembre de 2003, nace la Fundación Loventué para el Desarrollo Regional (FLDR) como organización y nueva institucionalidad, que asume la gestión ejecutiva del proceso, cuyo objetivo es:

“Contribuir al desarrollo económico, tecnológico, social y cultural de la región constituida por el Departamento Loventué y su área de influencia, con la finalidad de propiciar a la mejora de la calidad de vida de la población, interviniendo en el diagnóstico de las problemáticas regionales, promoviendo la elaboración de proyectos participativos, desarrollando líneas de capacitación y proponiendo nuevas políticas”.

Aquí surge nuevamente la alianza del sector público-privado, pero esta vez, como fruto de la participación civil, de origen endógeno.

Las líneas de acción planteadas en las asambleas toman forma de proyectos locales/regionales/territoriales integrados y se convierten en un mandato social a ejecutar por la FLDR, que articula acciones de 19 organizaciones y 5 municipios.

Como se planteó antes, es coincidente en ambos perfiles de intervención la asunción por parte de la sociedad civil de determinadas funciones que otrora tuviera el Estado. Así, se establece como prioridad la atención de los grupos sociales más desfavorecidos, brindando cobertura física, jurídica y de asistencia técnica a nuevos emprendimientos asociativos y cooperativos, vinculando a las nuevas organizaciones con los organismos de investigación y extensión.

La superación de las situaciones de crisis como las planteadas, requiere del aporte de recursos externos al territorio. En los dos procesos estudiados la acción de las nuevas figuras institucionales estuvieron orientadas a la consecución de recursos, pero en cada caso se recorrió diferentes caminos.
En Loventué todas las acciones y proyectos fueron financiados con fondos públicos provenientes de distintos organismos nacionales y provinciales a través de sus respectivos Programas. Los Municipios actuaron como contraparte aportando insumos y recursos humanos, priorizando la inclusión de beneficiarios del Programa Jefas y Jefes de Hogar, desocupados y subocupados, según lo solicitado por los distintos programas de financiación.

En este sentido, han realizado aportes el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (Programa Redes, Programa Manos a la Obra y Dirección de Acciones Compensatorias), el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, el Ministerio de Acción Social de la provincia de La Pampa (Programa Decidir entre Todos), el Programa Social Agropecuario (Proinder), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (PROFEDER, Programa Integrado Prohuerta, Programa Cambio Rural) y los Municipios de Victorica, Carro Quemado, Telén y Luán Toro.

Por su parte, el Gobierno de la Provincia de La Pampa tomó la decisión política de realizar las obras correspondientes para la construcción de la “Ruta de la Cría” (Victorica-General Acha), en respuesta a la solicitud de la asamblea. A su vez, desde la misma se promocionó el “compre local”, para de esa forma y a partir del ingreso de dinero público, generar un circuito económico regional que incrementara la actividad comercial.

De esta manera, en Loventué los dineros públicos actuaron como recursos exógenos para impulsar la capacidad emprendedora local/regional, en un proyecto de desarrollo cuyo énfasis estaba dado en la recuperación de la capacidad económica de la región a través del incremento de los mercados y el mejoramiento de la infraestructura productiva.

En Feliciano, la búsqueda de recursos estuvo orientada hacia las fuentes no estatales y las ONG fueron las grandes protagonistas en el proceso. En el análisis del mismo se observa la afluencia progresiva de Fundaciones tanto de origen local, provincial, nacional como internacional que acudieron a la zona. A ellos se sumaron también los programas focalizados de los distintos Ministerios, los que ya mencionamos en el análisis del párrafo anterior. La desarticulación del tejido social no permitió ampliar la base de participación, centrándose en la ciudad de Feliciano y su ejido, en los sectores más desprotegidos, no logrando concretar acuerdos con los municipios y juntas de gobiernos de las comunidades vecinas, algunas más empobrecidas que la propia ciudad capital. Pero no sólo la crisis es la responsable de la atomización del espacio social del centro norte entrerriano; la histórica convivencia de intereses ganaderos con las economías de subsistencia de los minifundistas, es también un obstáculo para encontrar factores de aglutinamiento. Así, el territorio quedó reducido a algo más del 5% de la superficie del Departamento. No obstante, el arduo trabajo técnico y social realizado ha permitido madurar en el proceso, y hoy se encuentra a la comunidad pensando en proyectos de mayor alcance en el mediano y largo plazo con un nivel de mayor integración de cadenas productivas y con creciente participación directa de los ciudadanos. Tal como dice Bustelos (2000.124), “la planificación social hasta hace poco vigente presuponía un punto central –generalmente el sector público- a quien se le atribuía las funciones de análisis, coordinación y control. La estructura jerárquica era de forma piramidal, con las unidades de implementación en la base, y con niveles de autodeterminación en el vértice. Desde que la forma de los procesos sociales se ha hecho más heterogénea y compleja ese paradigma vertical está evolucionando hacia otro pluralista en el que se reconoce no solo al Estado, sino también al sector privado, al sector no gubernamental y una variedad de formas asociativas informales”iii .

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Conclusiones

La comparación de dos procesos sociales tan complejos que se desarrollan en situaciones tan diversas presenta múltiples dificultades. En el presente trabajo, a partir de algunas líneas teóricas se identificaron algunas categorías de comparación, excluyendo otras, que sin dudas pueden ser tanto o más relevantes que las elegidas, pero inaccesibles en este estado de la investigación, y que pretenden ser una contribución a un modelo de análisis de los procesos de desarrollo local. No se pretende asignar valores en términos positivos/negativos o éxito/fracaso a las acciones realizadas y los resultados obtenidos, sino describirlas, sistematizarlas y reflexionar sobre ellas, como partes de procesos multifacéticos, espacial y temporalmente situados.
Tanto en Feliciano como en Loventué hay aportes exógenos al proceso. En el primer caso estudiado, el grueso de los mismos provienen de las ONG, mientras que en el segundo, los aportes más significativos provienen del Estado en sus distintos niveles, nacional, provincial y municipal.

En la localidad entrerriana, las ONGs tienen su origen fuera del territorio. Encontramos algunas de diverso origen externo al sistema y su papel ha sido el de impulsar a través de aportes y programas, el proceso; finalmente y como parte del mismo aparece una ONG local, la UTI, cuya función será la de coordinar acciones y administrar los fondos recibidos de las otras ONGs. En la localidad pampeana, se crea una ONG con el mismo fin específico: el de ejecutar las acciones decididas por la asamblea y administrar los fondos conseguidos a través de los programas del Estado.

Este es un punto de encuentro entre ambos procesos: los dos generan ONGs locales, las que asumen el rol de coordinación, ejecución y administración, que históricamente se tenía asignado al Estado.

En cuanto a la mirada territorial, en Loventué se ve reflejada en la coordinación de los cinco municipios que abarcan todo el Departamento, y esto permite inferir una identidad, de la que también nos habla el “compre local” y una visión de proceso en el mediano y largo plazo. Visión también presente en la articulación con las entidades del Estado provincial y nacional y la afluencia de recursos para la realización de obras de infraestructura, como la Ruta de la Cría, que manifiestan un énfasis en un modelo de desarrollo cuyo objetivo va más allá de la contención del desborde social, para apuntar al crecimiento económico y a la recuperación de derechos civiles perdidos.

El proceso “felicianero” ¿?? se enmarca dentro de las posibilidades reales que presentaba una sociedad históricamente pobre y con sus derechos civiles cercenados. El papel de las instituciones estatales fue el de articulador del espacio de representación social intentando “armar un territorio”, en un ámbito conflictivo y heterogéneo. El proceso estuvo orientado, en un primer momento, a la cobertura de las necesidades más inmediatas y a la recuperación de las capacidades productivas deterioradas. En este momento, el desafío transcurre en la búsqueda de modelos de desarrollo más integrales.

 


i CASTEL, Robert (2005) La inseguridad social ¿Qué es estar protegido? Editorial Manantial Buenos Aires pag. 63
ii PALIER, Bruno Gouverner la sécurité sociales. Paris 2002 citado por Robert Castel (2005) pag. 90
iii BUSTELO, Eduardo (2000) De otra manera. Ensayos sobre Política Social y Equidad. Ediciones Homo Sapiens Santa Fé Argentina

 

 

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