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La formación de lideres y animadores para el desarrollo territorial

 

Contenidos

[Introducción] [Supuestos y referencias conceptuales en la propuesta de capacitación] [El Proyecto en acción] [Los destinatarios] [Los aportes conceptuales y metodológicos en proceso] [La modalidad de trabajo] [Socio-dinámica del aprendizaje] [La dimensión operativa] [Aportes al proceso de reflexión] [Consideraciones finales] [Bibliografía]

 

 

Main Carlos (1)

Valentinuz Cesar
Arener Adriana


1 Licenciado en Ciencias de la Educación

 
 

Introducción

La “Formación de líderes y animadores para el desarrollo territorial” es un Proyecto de los Centros Regionales del INTA Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Chaco-Formosa, que desde el año 2004 se esta desarrollando.

El Proyecto funda su origen en el reconocimiento de una carencia de espacios propicios donde puedan desarrollarse acciones tendientes a capacitar a actores rurales en procesos de animación y liderazgo social y productivo.

La emergencia de líderes o animadores de procesos, en el ámbito rural, es una intencionalidad librada, en parte, al accionar de instituciones que operan tradicionalmente en el territorio como cooperativas, juntas de gobiernos, municipios, partidos políticos, asociaciones, etc. Estas instituciones canalizan esta formación a través de la práctica del reclutamiento de sus miembros, quienes, según su grado de adhesión institucional, serán las personas que participarán en el terreno de la gestión de la organización.

Otras experiencias de formación, que de manera más novedosa incluyen actividades en formación de “referentes locales”, son aquellas entre las cuales se encuentran proyectos de extensión de las Universidades y Organizaciones no gubernamentales; si bien orientadas hacia temáticas específicas o solo como agentes replicadores o multiplicadores de experiencias (medio ambiente, agentes de salud, etc.) con débil capacidad de vinculación con las estructuras de gestión de las organizaciones del medio local.

Importa enunciar que es un lugar común la valoración sobre las ventajas que acarrea a la intervención para un proceso de desarrollo, la existencia de recursos humanos locales con capacidades para propiciar un proceso referencial, autónomo, sostenible, sustentable, etc. También es frecuente escuchar que no es suficiente el crecimiento en producción, si este crecimiento no esta expresado en calidad de vida de la población, que el desarrollo es un proceso que requiere de actores locales con capacidades no sólo en tecnológicas productivas, sino también en aspectos gerenciales, organizacionales, dirigenciales, comunitarios, culturales, etc.

En este sentido compartimos el planteo de Ruiz cuando expresa que “…hablar de estilos de liderazgos, es un factor de gravitación sobre los resultados organizacionales. Para el desarrollo de organizaciones comunitarias es de fundamental importancia su estilo de conducción. De la particular forma en que sea ejercido el liderazgo dependerán, en gran medida, tanto los logros que cada organización obtenga como su desarrollo y el crecimiento de sus miembros. El liderazgo es una función requerida dentro de la organización en la que se despliegan simultáneamente atributos, historias y proyectos de vida de las personas y procesos organizacionales contextuados histórica y socialmente” 1.

Esta reflexión sobre la figura del líder sugiere la emergencia de algunos interrogantes sobre los espacios donde son socializados los mismos y sus propias condiciones: porqué se le ha brindado escasa atención a la tarea de formar líderes o animadores en el ámbito rural? Es parte de una respuesta social? Es una tarea delegada a instituciones con historia educativa formal como las universidades? Será una forma de garantizar la reproducción socio-institucional? O por el contrario una estrategia de cambio o renovación?

Quizás las respuestas habría que buscarla en los contextos sociales particulares donde se inician los ciclos de socialización. Pero lo que si es seguro es que cuanto más lejos se encuentren estos ámbitos de la discusión y de la participación del conjunto de los actores locales, más cerca se está de reproducir las formas y estructuras de integración social, la convivencia ciudadana, y los lazos socioculturales vigentes.

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Supuestos y referencias conceptuales en la propuesta de capacitación

Las propuestas de capacitación ocasionalmente pueden ser concebidas como instrumentos portadores de supuestos exclusivamente productivitas, concepción relacionada con la idea de la educación bancaria.

El hombre no sólo tiene que saber producir, además tiene que saber en qué supuestos se basan sus saberes, sus comportamientos, qué relaciones configuran su ambiente sociopolítico, productivo y cultural.

La capacitación y el aprendizaje ya no pueden verse como un producto de cierto conocimiento o conducta adquirida para producir mas y mejor, sino que debe verse como un proceso donde confluyen una serie de interacciones dinámicas, dadas por el contexto en el que cada persona se encuentra viviendo, personal, familiar, social, económico y cultural.

El hombre de campo, la familia rural y su calidad de vida ha sido una preocupación permanente del INTA, institución que reconoce la complejidad de los actuales sistemas sociales y el desafío que conlleva la intervención a nivel organizacional.

En esta perspectiva, el concepto de nueva ruralidad, entendido como “… espacio rural y unidad de gestión que permite integrar las tendencias de participación, empoderamiento, descentralización, encadenamiento productivo, sostenibilidad ambiental, desarrollo político-institucional y competitividad del mundo rural …parte del reconocimiento de una compleja relación entre el sector agropecuario y el territorio” 2 , permite además de conjugar los aspectos productivos, reconfigurar las dimensiones organizacionales y dirigenciales.

Este primer panorama de situación, no hace más que establecer un contexto desde donde comenzar a pensar en estrategias de articulación entre conceptos, metodologías, saberes, ideas, perspectivas.

El Proyecto de Formación de líderes y animadores es una instancia de educación de adultos a partir del cual se ponen en juego y recuperan marcos conceptuales sobre las redes civiles, el Estado y las comunidades locales.

Esto es posible desde una concepción de educación amplia, interdisciplinaria, que propone desarrollar diferentes capacidades básicas, desde la investigación a la comunicación, a las actividades lúdicas recreativas, culturales, de mediación y de visión integral de procesos y prácticas.

Un líder o animador deberá tener la capacidad de mezclar, de crear sinergias entre saberes y procesos de y con las personas, en contextos dados; un “mediactor” de situaciones y posibilidades, un activador de procesos en los cuales compartir cotidianidad y autonomía creativa y reflexiva.

Su lugar es el de facilitar la comunicación entre los actores del grupo, los referentes institucionales, el entorno, estimular las prácticas de empoderamiento cualitativo que desde la presencia referente lleva a la identificación y participación de los procesos necesarios.

Coincidimos en el planteo de Jean-Pierre Augustín3, sobre la “competencia estratégica” de un animador y sus condiciones para articular cuatro ejes fundamentales:

• Capacidad de análisis sobre la situación del territorio que se debe entender (contexto operativo), considerando además las acciones y las transformaciones que gracias a las acciones propuestas pueden ocurrir (una visión de proceso y consecuencias).

• La claridad sobre los objetivos y por lo tanto sobre los resultados posibles y la factibilidad de los mismos.

• La capacidad de elegir frente a las probabilidades.

• Y finalmente, una ética, un conjunto de valores filosóficos o políticos.

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El Proyecto en acción

Compartiendo esta primera aproximación, se inicia un trabajo de acuerdos y construcción con las EEAs de Saenz Peña, Las Breñas, El Colorado, Colonia Benítez. Cerro Azul, Montecarlo, Mercedes, Bella Vista, Corrientes (El Sombrerito), Paraná, Concordia, Concepción del Uruguay, Reconquista, Rafaela y Oliveros; todos ellos coordinados por las regionales de Chaco-Formosa, Misiones, Corrientes y Entre Ríos.

El Proyecto planteó la finalidad de “contribuir al desarrollo sustentable mediante la formación de actores sociales para que asuman el rol de animadores y actúen como agentes de cambio”.

Se definió un plan de trabajo que comprendía cuatro encuentros, cada uno de dos jornadas.

En esta primera etapa de trabajo quedan directamente involucradas en el Proyecto las EEAs.

Corrientes, Obera, Paraná y Saenz Peña. Participando del primer grupo seis referentes por cada Provincia.

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Los destinatarios

Originariamente el Proyecto intenta llegar a cinco audiencias definidas fundamentalmente por sus tareas, intereses y el lugar que ocupan en las estructuras sociales locales:

a) Animadores sociales: personas con protagonismo en la comunidad con participación en proyectos e instituciones como cooperativas, asociaciones, etc.

b) Dirigentes: personas con participación en la toma de decisión en las instituciones u organizaciones sociales locales.

c) Demostradores: productores con experiencias para socializar y compartir con otros actores, articulados en proyectos de INTA en su gran mayoría.

d) Profesionales independientes y de organizaciones/instituciones del medio: profesionales interesados en la articulación de acciones y vinculaciones.

e) Técnicos de la Institución del marco del Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural sustentable: técnicos a cargo de proyectos y extensionistas del INTA.

Inicialmente se pensó que este agrupamiento permitiría aglutinar las temáticas y los destinatarios, adecuar el lenguaje y su comunicabilidad a los participantes, escalonar los contenidos según los avances logrados, instrumentar metodologías adecuadas y condensar niveles de reflexión adecuados a los grupos participantes.

Sin embargo, la puesta en escena del proyecto determinó desde el inició la dificultad de constituir grupos homogéneos, ya sea por razones laborales, familiares, de salud u otras.
El primer gran desafío hacia el equipo de coordinación del Proyecto, fue reconocer que era necesario replantear su propia mirada respecto del supuesto que establece la imposibilidad de trabajar con participantes cuyos orígenes, experiencias, saberes, no son similares.

Durante el proceso de desarrollo del proyecto la integración de los grupos fue entonces, totalmente heterogénea, sea tanto por su lugar en el territorio, su historia o biografía, sus modos de entender la realidad, organizar sus necesidades y prioridades, etc.

Este ejemplo sirvió para repensar la perspectiva de aprendizaje y enseñanza desde compromisos compartidos tanto por el equipo de coordinación del Proyecto, los docentes y los integrantes de los grupos. Al respecto resulta interesante introducir una reflexión de Humberto Maturana quien dice que “las palabras, traen un mundo a la mano4 ; esas palabras que cada participante puede enunciar tienen un valor; el valor de la dignidad de una historia, una vida, un protagonista; que el hombre pueda “decir su palabra”, diría Freire, este es una verdad muchas veces ausentes en los procesos de capacitación.

Este suceso permitió además, repensar de manera relevante, que las propuestas de capacitación deben contemplar un proceso de reflexividad en su propia práctica. Esto es una mirada hacia sí misma, que permita reflexionar conjuntamente con los participantes las propias condiciones de posibilidad coherentes al marco teórico que se intenta brindar. De lo contrario, quedan enunciadas como expresiones de buenos deseos para que algún día las cosas sucedan, y sus propios desarrollos se sustancian en esquemas cerrados, lineales, vacíos.

La decisión respecto de aceptar grupos con características heterogéneas posibilitó incorporar problemas reales, dado que se encontraron todos los actores que de una u otra manera están directamente involucrados en los problemas cotidianos.

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Los aportes conceptuales y metodológicos en proceso

El proyecto originalmente se estructuró y condensó sobre un conjunto de saberes que se propondrían para su análisis y reflexión a los diferentes actores participantes. Sin embargo, y de manera notoria se presentó un segundo desafío: romper con una visión de circulación de saberes unidireccional de la educación y fortalecer el derecho a conocer y participar en las decisiones por todos los adultos en situación de capacitación. Es decir, los problemas deben ser abordados por el conjunto de los actores: productores, técnicos y profesionales, educadores, jóvenes, viejos, etc. En otras palabras, constituir relaciones de empoderamiento para, conjuntamente, elaborar soluciones viables.

Ya no sería suficiente con desarrollar contenidos vinculados a teorías sobre el desarrollo, políticas de gestión, metodologías participativas, elaboración de proyectos, empresa familiar, asociativismo, gerenciamiento, nueva ruralidad, etc., sino trabajar en situaciones concretas, las maneras en que se constituyen los diferentes problemas y las formas en que son abordados, los modos en que se interviene y que tipo de saberes se ponen en juego.

Un aspecto importante del proceso es la constitución de un clima grupal propicio para la tarea y la integración. Lo cual no significa obturar la emergencia de expresiones y sentimientos de angustia, resentimientos e impotencia, en especial cada vez que se reconocen los cambios y transformaciones sociales, productivas, económicas y políticas. Se configuran y condensan en un imaginario social compartido, un horizonte de mayores incertidumbres, inseguridades, exclusión, empobrecimiento, desafíos y realidades contradictorias.

Los conceptos de, “crisis”, como etapa del proceso de decisión; “mediación”, entre las alternativas viable de las relaciones y las alternativas posibles; la motivación hacia una autonomía creativa y responsable que permita identificar los “retos” que deben asumirse para dar acceso a oportunidades y derechos y revitalizar el tejido social y la presencia activa de los actores involucrados, son todos conceptos claves en la propuesta que deben ser resignificados por los protagonistas.

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La modalidad de trabajo

Si en cualquier proceso formativo es importante que exista coherencia entre el perfil al que se orienta la formación, los contenidos de la misma y el método que se adopta para vehiculizarlos, en el caso que nos ocupa exigir aquella congruencia, es particularmente necesario.

Podría afirmarse que el planteo que comienza a llevarse a cabo intenta diferenciarse de prácticas de formación que desconocen los problemas reales, rutinarias, descalificadoras de la experiencia y el saber en la práctica.

Quizás, la cláusula metodológica más importante es la importancia que debe tener la práctica en el proceso formativo. No en desmedro de la reflexión, sino como esfera que proporciona las experiencias necesarias que sirvan de referencia para dar sentido, contrastar y reelaborar los contenidos discutidos. Estos por su parte han de volver a reinsertarse en la práctica para proseguir una vía de optimización formativa. La concepción pedagógica freiriana, es fundamento en tanto teoría del conocimiento: “Separada de la práctica, la teoría es puro verbalismo inoperante; desvinculada de la teoría, la práctica es activismo ciego. Es por esto mismo que no hay praxis auténtica fuera de la unidad dialéctica acción-reflexión, práctica-teoría5.

En este sentido se recuperan conceptos centrales de la obra de Freire en tanto claves en la propuesta, como son:

a) Concientización: implica más que una toma de conciencia, es una opción que pretende una respuesta comprometida, crítica y objetiva. Es una respuesta del sujeto en el proceso de transformación en su realidad. Es una actitud permanente de curiosidad y de interrogación deliberada.

b) Diálogo: como forma de encuentro entre dos personas mediadas por el mundo. El diálogo es la comunicación entre sujetos cognoscentes frente a un objeto cognoscible. Para Freire la concepción dialógica de la educación supera la escisión entre el papel de quien educa y el papel que es educado: “…el educador ya no es solo el que educa sino aquel que, en tanto educa, es educado a través del diálogo con el educando, quien al ser educado también educa6. La implicancia es que entre educando y educador no solamente se intercambia el conocimiento que ambos ya poseían sobre el objeto, sino que los interlocutores elaboran nuevos conocimientos en la interacción que se establece entre ellos y entre ellos y la realidad.

c) Cambio: es necesario reconocer que hay tres aspectos directamente relacionados con la idea de cambio: en primer lugar que no hay una neutralidad en el acto educativo. No es posible pensar siquiera la educación sin estar atentos a las cuestiones del poder. En segundo lugar, sobre el papel de la educación en el proceso de cambios social: las prácticas educativas reflejan y contribuyen a la perpetuación del sistema social del cual forman parte; pero aún ella mismas son contradictorias y dinámicas. El hombre transforma su conciencia, en el propio proceso de transformación social en el que participa no en tanto que objeto, sino en tanto que sujeto. En tercer lugar, la utopía, en términos de Freire como pedagogía transformadora y liberadora. No como idealismo, sino como dice Freire “la dialectización de los actos de denunciar y anunciar7. Denunciar quiere decir penetrar críticamente en la realidad de las estructuras deshumanizante; y de anunciar, que significa descubrir lo inédito viable.

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Socio-dinámica del aprendizaje

Se parte de reconocer la capacidad de todas las personas de ejerce algún tipo de liderazgo en la vida, según sus conocimientos, habilidades y contextos.

A partir de este principio se inicia el proceso de aprendizaje incorporando los diferentes contextos dados y se analizan los factores que intervienen en el mismo. Se trabaja en la lógica de la interdependencia. Se toma la incertidumbre como parte del aprendizaje, se analizan las disfunciones en ese contexto para definir las estrategias de intervención y, se buscan equilibrios entre lo emocional y lo racional.

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La dimensión operativa

Los encuentros se realizan alternadamente en cada Provincia. Esto contribuye a afianzar el rol de los participantes locales en sus saberes y experiencias. Y, por otro lado, los “visitantes” intervienen en una realidad que les suele ser distintiva. Esta mirada desde la exteriorización e interiorización es un lugar de encuentro para el análisis e intercambio de opiniones sobre las estructuras sociales locales, los modos de integración y las respuestas que se brindan a los problemas cotidianos.

A su vez, los referentes institucionales de las EEAs apoyan las necesidades y demandas que surgen a nivel local a través de la implementación de diferentes proyectos: PROFEDER (Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable), PROFAM (Pequeños Productores Familiares), Minifundio, Pro Huerta, Cambio Rural, etc.

Entre cada encuentro, se proponen una serie de actividades, discusiones y puestas en práctica de procesos tanto a nivel de grupo como a nivel de instituciones o comunidades.

A medida que se profundizan los lazos entre los participantes, se comienza a reinstalar un nuevo relacionamiento en las propias comunidades. Este proceso se inicia con el trabajo sobre tres ejes que articulan la actividad: la reflexión sobre los lazos sociales a nivel local, el uso y la concepción del tiempo y los procesos culturales e identitarios a nivel de la comunidad.

Este ir y venir entre lugares y encuentros, es el nudo principal que vamos desatando. Es la forma en la que nos acercamos a cada realidad concreta intentando develar los procesos existentes. Qué factores obstaculizan las relaciones, qué historias y prácticas le adjudican identidad, dónde, cuando y cómo es posible la intervención del animador o líder.

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Aportes al proceso de reflexión

Una de las tareas que se desarrollan de manera conjunta es la construcción de indicadores para la sistematización de este proceso de capacitación; De manera incipiente esta actividad se articula con procesos de investigación-reflexión que el equipo de coordinación del proyecto intenta desplegar. Es importante aclarar que el concepto de indicador se concibe como dimensiones posibles de analizar, no determinista, ni excluyentemente cuantitativa. Se ha considerado una búsqueda de sentidos sobre los diferentes aspectos, proceso, diferenciaciones, cualidades que surgen como proceso de capacitación e indagar sobre la propia práctica.

 

Para ello se trabaja sobre dos dimensiones:

a) Comunicación:

En tanto proceso por el cual dos o más personas se influencian mutuamente, comparten algo en común.

Entendiendo que la base de la comunicación es la interacción, y esta interacción es la capacidad del sujeto para vincularse con otros: afectarse, determinarse y constituirse recíprocamente.
Al respecto plantea Dora Garcia “La interacción produce efectos y el efecto es básicamente la modificación de los sujetos intervinientes a nivel de la dimensión intrasubjetiva, de la transformación del mundo interno. Es decir que se internaliza una modalidad de experiencia, relaciones vividas que adquieren otra dimensión; esa dimensión intrasujeto también va a modificar lo intersubjetivo, lo relacional observable.8

Habilidades sociales para la comunicación:

• Sociabilidad: estrategias que tienden a mantener el diálogo entre los integrantes, interacciones e influencias recíprocas, intercambio de conocimientos, ideas, experiencias, etc.

• Localización de información y recursos: capacidad para reconocer los ámbitos propios para la búsqueda de información adecuada.

• Resolución de problemas: habilidad para prever e identificar situaciones de conflictos; manejo de relaciones entre distintas informaciones y variables.

• Cooperación: compartir información con el grupo. Capacidad para ayudarse mutuamente, desarrollar roles diferenciados y complementarios, y de operar en conjunto con los miembros del grupo. Receptividad de los integrantes.

• Pertinencia: ideas para la resolución de problemas, creatividad e innovación en la búsqueda. Capacidad del grupo para situarse en direccionalidad al objetivo y no perder de vista la tarea. Productividad.

• Estrategias de involucramiento de otros actores: capacidad para administrar y gestionar las relaciones con el contexto.

 

b) Participación:

Se entiende por participación la capacidad que tiene toda persona de actuar en el mundo en que vive. Tomar decisiones que afectarán su vida y transformarán su realidad.

Dice David Burin: “La participación es un proceso social, que supone un ejercicio permanente de derechos y responsabilidades, en las distintas etapas y niveles de la institución: planificación, organización, ejecución y control”.9

• Calidad de las relaciones, (Interdependencia, confianza, amistad, respeto, capacidad para enfrentarse objetivamente a sus procesos emocionales, crear un clima de libertad y sinceridad entre sus miembros)

• Responsabilidad individual y colectiva: cumplimiento con las tareas asignadas, compromiso de integración grupal.

• Conocimiento de los objetivos: reconocimiento de metas, propuestas, dificultades, obstáculos.

• Origen y carácter de las normas del grupo: conocimiento de los códigos de control grupal, reconocimiento de los grados de autonomía, propuestas de mejoramiento de las normas.

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Consideraciones finales

Como fue expresado precedentemente, el Proyecto interviene desde el proceso de capacitación retroalimentando las acciones de los actores en terreno, y generando nuevos aportes para la reflexión. Por ello se cree importante destacar algunos aspectos particulares de este proceso dado que un primer grupo a concluido los encuentros planificados originalmente, y, en la actualidad dos grupos están en curso.

Comentaremos algunas dimensiones relevantes y sus testimonios:

• Como primer aspecto se ha profundizado el sentido de grupo. Independientemente de su procedencia y particularidades, se brindó mayor atención a mejorar los lazos solidarios intra-grupo.

• Correlativamente se fortaleció el descubrimiento y el lugar del otro y el respeto por las historias, saberes y experiencias.

• Se dio mayor énfasis a reconocer los diferentes modos de comunicación, entre los participantes y hacia su comunidad.

“La experiencia de los trabajos grupales fue enriquecedora, nos permitió conocer personas, intercambiar información de otras regiones de nuestro país, saber cómo desarrollan sus actividades, las dificultades por las que atraviesan, las condiciones precarias de trabajo, la escasez de agua, entre otros. Los juegos didácticos nos llevaron a entender que cometemos errores a causa de una comunicación deficiente, sobre esos errores fuimos aprendiendo .En general todos los temas tratados nos dejaron un aprendizaje, nos sentimos fortalecidos para enfrentar situaciones particulares y otras relacionadas con la comunidad, construir nuestro futuro y el de nuestros hijos…”

• Se revaloriza el sentido y la importancia del trabajo en equipo:

“El primer impacto fue aplicar el aprendizaje en el contexto particular, luego el interés de la gente que nos recibió y compartió las experiencias del Encuentro, especialmente la importancia del trabajo en equipo….”

• El intercambio de opiniones, de ideas, la posibilidad de plantear las diferencias sin condicionamientos:

“…la heterogeneidad de los participantes enriqueció el debate, la visión de la cultura y el rescate de valores…”

“La vivencia del primer Encuentro fue positiva, aunque al comienzo nos sentíamos un poco extraños, el desarrollo de las actividades nos llevó a tomar conocimiento de otras realidades e intercambiar experiencias…”

• Se crea un ámbito de respeto y fortalecimiento personal:

“Las diferentes realidades de cada provincia, conocidas a través de nuestros compañeros, nos hizo reflexionar y experimentamos un enriquecimiento en el pensamiento y en la manera de actuar, que nos impulsa con más fuerzas y ganas a seguir trabajando…”

“Los temas tratados en los encuentros nos ayudaron a descubrir los talentos de cada uno…”

• Se motiva hacia una concepción de aprendizaje permanente que permita descubrir nuevas posibilidades y fortalecer la capacidad para vincularse con otros y reconocer el sentido de sí mismo:

“A nivel personal comparto con ustedes una nueva experiencia, comencé a escribir para un diario de la ciudad de Diamante, de hecho incluí lo vivido en Capioví con el título “Una experiencia personal”, para llevarle a los lectores el aprendizaje y las vivencias de estos Encuentro.

También me invitó una escuela de mi localidad para dar una charla sobre los temas que desarrollo en la radio.

Para finalizar les comento que después de lo acontecido en Misiones, encontré una apertura personal y de otros hacia mi, es un tiempo de “buenas nuevas” y espero con mucho entusiasmo reencontrarme con ustedes…”

 

Algunos ejemplos de acciones que se van constituyendo en terreno y aportan al proceso:

• Valentín (Misiones): interactúa con técnicos y solicitó información sobre la situación Provincial de Misiones para compartir en próximos encuentros. Participó en la formación de la agrupación “Unión de productores del Nordeste de Misiones”

• Ángela (Chaco): compartió la experiencia y aprendizaje en primera instancia en su hogar y luego en el ámbito donde se relaciona, aportando voluntad y nuevas fuerzas a quienes están dispuestos a luchar. Fue convocada por el grupo Minifundio que integra su esposo.

• Marcelo (Chaco): incorporó aportes a su trabajo y generó compromisos grupales.

• Alejandro (Corrientes): su desafío es recuperar jóvenes a la actividad laboral, para ello esta organizando encuentros, a fin de capacitar y replicar casos exitosos, utilizando como disparador el trabajo grupal.

• Raquel (Chaco): trasladó el aprendizaje y la experiencia a escuelas primarias y secundarias mediante charlas llevando el mensaje de trabajar ayudando a la familia, valorando las diferentes realidades, y aprendiendo a capitalizar la propia.

• Patricia (Entre Ríos): organiza reuniones con pequeños productores y sus familias en la zona de Bovril para la constitución de procesos de capacitación grupal.

• Víctor y Rafael (Entre Ríos): trabajan desde el municipio en el armado y asesoramiento de proyectos sociales y productivos.

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Bibliografía

• AUGUSTIN, Jean Pierre: La animación Sociocultural. Estrategias de acción al servicio de las comunidades”. Univeridad Externado de Colombia.2003

• DUCH, Lluís: La Educación y la crisis de la modernidad. Paidos 1997.

• MERINO FERNANDEZ, José: Programas de animación sociocultural. Tres Instrumentos para su diseño y evaluación. Narcea. 1997

• TRILLA BERNET, Jaime: Otras Educaciones. Animación Sociocultural, formación de adultos y ciudad educativa. Anthropos. 1993

• ESCUDERO, José: Análisis de la realidad local. Técnicas y Métodos de investigación desde la Animación sociocultural. Narcea.2004

• BURIN, David y otros: Hacia una gestión participativa y eficaz. Ciccus. 2004

• GARICA, Dora: El Grupo. Métodos y Técnicas Participativas. Espacio.2003

• CIMADEVILLA, G. y CARNIGLIA, E. (Editores): Comunicación, Ruralidad y Desarrollo. Mitos paradigmas y dispositivos del cambio. Ediciones INTA

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Referencias

1 Ruiz, V. 2004

2 Echeverri 2001

3 Augustin, 2003

4 MATURANA, 1988

5  FREIRE, citado por TRILLA BERNET: 1993.-

6 FREIRE, citado por TRILLA BERNET, ob.cit.

7 FREIRE, citado por TRILLA BERNET, ob.cit.

8 GARICA, D. 2003

9 BURIN, David y otros, 2004

 

 

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