VALORES COLECTIVOS l Boletin Nº2
  BOLETIN DE ECONOMIA SOCIAL  
  NOVIEMBRE 2008 l AÑO 2 l Nº 2  


¿Por qué hablamos de "economía social"?

Nos toca ser parte de un cambio de época. Desde hace varias décadas asistimos a un conjunto de transformaciones (sociales, políticas, económicas) que vienen constituyendo un proceso de "globalización" o mundialización, no acabado y en continua reelaboración.

Como país hace ya varios años que nos venimos familiarizando, primero con la desocupación y precarización laboral, y más recientemente con la persistencia de la desigualdad y la exclusión social. Y -muy recién aun- nos empezamos a preguntar qué estamos haciendo como sociedad con el ambiente, la biodiversidad, el agroecosistema…

Desde nuestra realidad de trabajo de promotor@s, referentes de organizaciones sociales, y/o técnic@s de programas, cotidianamente asistimos a las luchas contra la exclusión social de distintos compañer@s (pequeños agricultores urbanos y periurbanos, pequeños productores rurales, campesinos, chacareros, colonos, trabajadores rurales sin tierra, comunidades y pueblos originarios). Estas luchas en muchos casos alcanzan a la marginación de sus modelos tradicionales de producción de alimentos y el desplazamiento territorial de sus comunidades por la simplificación y homogeneización de los agroecosistemas.

Esta realidad social nos interpela profundamente a quienes somos parte del sistema de políticas públicas. Como nos dice la antropóloga Estela Grassi "resulta necesario resituar los problemas de época -desarrollo, trabajo, pobreza- en un contexto donde ya no se trata del problema de los excluidos, sino de la capacidad de las instituciones políticas para obturar la amenaza de fractura social, y de los recursos de cohesión que éstas proponen".

Desde el INTA nos desafiamos a intentar dar algunos pasos en este sentido. Estamos trabajando en conjunto con otras áreas y programas con la intención de generar nuevas capacidades de intervención a partir del enfoque de la economía social. En la incorporación de la temática en la propuesta de ampliación del Programa Nacional de Apoyo al Desarrollo de los Territorios, en el intercambio con la República Bolivariana de Venezuela, en la elaboración de distintos materiales de comunicación, y en la implementación de una propuesta nacional de formación en economía social a técnicos y referentes de organizaciones sociales.

Durante la segunda mitad del año pasado se realizaron seminarios de formación en economía social en las distintas macroregiones del país (NOA, NEA, Centro, Patagonia y Cuyo), y en abril de este año nos encontramos nuevamente, esta vez en Tucumán. En estos seminarios se compartieron experiencias muy ricas, propias de cada región: la Red Puna de Jujuy, las Ferias Francas de Misiones, la Mesa de Organizaciones de Productores Familiares de Buenos Aires, el Mercado de la Estepa de Río Negro, las Asociaciones Campesinas del Norte de San Luis, y la Red Orgánica Solidaria de Tucumán. Además contamos con el valioso aporte teórico de José Luis Coraggio, referente a nivel internacional en el tema.

Son algunos primeros pasos, tenemos mucho por caminar aún.

Transformar estructuras socioeconómicas implica una construcción colectiva. Supone reconocer a la economía como una construcción social-político-cultural. Reconocer que toda "economía" está constituida por relaciones de poder, visiones del mundo, valores y disposiciones, pautadas por procesos históricos de institucionalización dentro de un paradigma socioeconómico, de las historias personales, de los hogares, de las comunidades, de las sociedades. Por eso, tanto su reproducción como su transformación suponen justificaciones, teorías y proyectos -tanto individuales como colectivos- que se encarnen en prácticas cotidianas. El cambio social requiere programas de acción colectiva entre los actores sociales y el Estado, que reorienten las prácticas en estrategias compartidas.

Este desafío transciende a un programa o institución en particular. La Red Puna, los Productores Familiares de Bs. As. y las Asociaciones Campesinas del Norte de San Luis nos mostraron que lo que está en juego es recuperar el derecho -como ciudadan@s y como trabajador@s- de incidir sobre las estructuras económicas y crear nuevas formas de socialización. Recuperar autonomía en nuestra reproducción material y cultural como sociedad.

Las Ferias Francas, el Mercado de la Estepa y la ROST también nos mostraron que los mercados son construcciones sociales y que es posible construir otros mercados desde los actores sociales y el Estado. Que los mercados son sistemas de relaciones que -aunque contradictorios- son imprescindibles para la construcción de alternativas socioeconómicas que tengan sinergia y escala. Que para contrarrestar la exclusión del mercado capitalista es vital segmentar mercados mediante barreras (culturales, étnicas, ecológicas, éticas, sociales, locales, etc.) y generar consumo crítico, politizando el consumo. Politizar como nos dice Boaventura de Souza Santos significa "identificar relaciones de poder e imaginar formas prácticas de transformarlas en relaciones de autoridad compartida".

Este desafío nos trasciende y trasciende a la agricultura familiar. Distintos experiencias y movimientos sociales urbanos (fabricas recuperadas, centros culturales, movimientos de autoconstrucción y producción colectiva del hábitat popular, cooperativas de trabajo, movimientos de trabajadores desocupados, colectivos de técnicos o profesionales, experiencias de planificación participativa, presupuesto participativo o gestión asociada del hábitat, movimientos ecologistas, organizaciones de derechos humanos, etc.) reflejan luchas emancipadoras, luchas por reivindicaciones materiales y por reivindicaciones no materiales, que confluyen en la construcción colectiva de una economía socialmente consciente de la sociedad que produce.

Este desafío trasciende "lo económico". Nuestra intervención está interpelada a participar de un nuevo abanico amplio y audaz de solidaridades con los actores sociales, que responda a las nuevas características del mundo del trabajo y a las nuevas condiciones de injusticia y exclusión social,. Repensando, recreando y ampliando el ámbito convencional de las reivindicaciones sindicales y sectoriales; asumiendo otro rol, menos sectorial y más solidario; buscando superar la uniformidad del pensamiento único y la pretensión del fin de la historia, delineando y nutriendo un proyecto societal alternativo que relacione trabajo, medio ambiente, educación, necesidades y aspiraciones sociales, cultura y Estado…, que nos permita ser protagonistas en la orientación del cambio de época.

El COLECTIVO QUE ESCRIBE



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SEMINARIOS DE ECONOMÍA SOCIAL UNIERON EXPERIENCIAS DE TODO EL PAÍS

"Podemos cambiar la realidad y construir otra economía"

Más de 900 personas, representando a distintas instituciones y organizaciones sociales del país, intercambiaron experiencias y saberes en torno a la Economía Social. Una práctica en sí que ratifica lo que viene construyéndose desde el pie, en nuestro país y en América Latina.

Las voces se multiplicaron y se animaron a transmitir sus saberes…

Ponemos en juego otros valores,
como por ejemplo, buscamos el precio justo de nuestros
productos para enfrentar la especulación.


"La mano de obra no es una mercancía".

"Los valores de la economía de mercado son egoístas.
En nuestras experiencias se explicitan la
confianza, el respeto, el compromiso,
la transparencia".

"Dentro de la economía predominante
estamos construyendo una economía
social desde otras prácticas".

"Somos nosotros los que participamos
en la toma de decisiones, desde
la solidaridad, rescate y
reivindicación de la cultura."


Otra economía. Social. Del trabajo. Otros valores. Justicia. Participación. Solidaridad. Nuestra cultura. Nosotros. Sin duda, otras palabras andan dando vueltas. Palabras que parecían perdidas (o vaciadas de significado) y que se hacen fuertes no sólo cuando son lanzadas al aire sino cuando se corporizan en las prácticas.


Seminario Corrientes


"El dinero no es el único medio de pago instituido,
están, los sistemas de crédito sólido
como los fondos rotatorios".

"La mano de obra no
es una mercancía".

"Debemos pensar en la propiedad
en forma comunitaria".

"La agroecología y
la economía social
se vinculan fuertemente"

"Hemos revalorizado el trabajo"

"La agricultura familiar
es un modo de vida"

"Para construir otra economía hace falta
que los productores accedan a herramientas y
maquinarias para completar la cadena; y ésta
debe estar en manos de los productores".

"Debemos incidir en la construcción
de las políticas públicas".


Corporizar esas palabras. Compartirlas. Fortalecer los lazos. Ratificar la existencia de otra economía, de otro forma de producción que ya no nace de la crisis sino del convencimiento de que queremos otro mundo y de que somos protagonistas de esa construcción. Desde estas ideas, voces y hechos empezaron a transitar los Seminarios de Formación en Economía Social organizados por el INTA (Programa Nacional de Apoyo al Desarrollo de los Territorios, ProFeDeR, ProHuerta, CIPAF y sus tres institutos NOA, NEA y Pampeana) y el Programa Social Agropecuario (SAGPyA), con la intención de aportar herramientas conceptuales que contribuyan a la construcción de nuevos paradigmas de intervención en agricultura familiar.

Una construcción colectiva que motivó a las instituciones mencionadas, a plantearse la necesidad de repensar los marcos teóricos en los que vienen trabajando y reorientar el sentido de las prácticas. Enfoques y perspectivas que son complementarios y que se debe seguir profundizando desde las prácticas.

La iniciativa que arrancó en junio de 2007 convocó -por macroregiones- a técnicos de los programas de intervención, investigadores, referentes de universidades y otros organismos nacionales; y referentes de organizaciones sociales e instituciones vinculadas al sector de la agricultura familiar, campesinos e indígenas.

"Cuando hablamos de Economía Social hablamos de prácticas que tienen como objetivo la reproducción de la vida y no la maximización de beneficio" aseguró José Luis Coraggio, Director Académico de la Maestría en Economía Social de la Universidad Nacional de General Sarmiento, a cargo del desarrollo de los seminarios. Con esas palabras, Coraggio, sintetizó desde el comienzo un escenario ineludible en América Latina, que se convirtió en salvavidas del tsunami neoliberal y que hoy se consolida como el mejor espejo en la construcción de ese otro mundo posible debatido, teorizado, convocado en tanta cumbre internacional.

Los seminarios, que recorrieron el país, fueron el termómetro de que ese otro mundo posible se está construyendo todos los días. Las palabras de los protagonistas con las que abrimos esta crónica lo confirman. Hay prácticas y redes. Hay resultados y derrame. No el derrame neoliberal sino el social, el colectivo, el que pisa la tierra y se inunda las manos de ella. El real.

Transformar haciendo

Cada seminario presentó una experiencia en Economía Social, permitió el debate y el intercambio entre técnicos y productores y tuvo introducciones teóricas por parte de José Luis Coraggio. En uno de ellos, el docente se animó a preguntarse si era adecuado el nombre de Economía Social para definir el proceso que nos convocaba, en tiempos en que la disputa de hegemonía pasa por la lucha por los sentidos y los significados.

"Los programas de apoyo a "microemprendimientos" son un recurso que pueden ser resignificados, que pueden ser redirigidos.
Pero por ahora, han cargado al término "Economía Social" de asistencialismo. Está cargado de que esto es una economía de pobres y para pobres y que esa economía es pobre. Es pobre en calidad, es pobre en productos, es pobre en competitividad. Es pobre en cualquiera de las cosas que se consideran valores hoy. Y es difícil buscar un sustituto para "economía social". Puede decirse "otra economía", pero después tenemos que decir qué sentido tiene esa (palabra) "otra". No es fácil el problema de los nombres. Si hablamos de "Economía Solidaria" quizás se acercarían los compañeros de Cáritas. Vendrían a pensar en algo que tiene que ver con la solidaridad de valores, en el sentido de que me preocupo por el otro, la filantropía. Y tendríamos que explicar mucho de por qué es solidaria no en ese sentido. Lo mismo pasa si hablamos de "Economía del Trabajo", pueden llegar a pensar que es Economía Laboral. Los nombres ya están cargados de sentido. Alguna vez, "políticas sociales" era algo que tenía que ver con los derechos ciudadanos. No era la política de la asistencia. Y eso (el asistencialismo) no es lo que hoy nosotros queremos denominar como economía social. La economía social nos abarca a todos. No es de pobres. Tiene que ver con toda la sociedad. Tiene que ver con el conjunto de los ciudadanos, que quieren vivir en una sociedad distintita. Donde haya calidad de vida de otro tipo, donde haya justicia. Es desde este lugar donde debemos dar la lucha por el significado de las palabras. Porque es parte de la lucha contra-hegemónica. La lucha por la hegemonía en buena parte es discursiva. Nos sacaron la palabra "descentralización", nos sacaron la palabra "local", nos sacaron la palabra "vida". Nos sacaron un montón de palabras. Entonces tenemos que recuperarlas. No podemos recuperar sólo las relaciones materiales. Porque somos seres simbólicos. También tenemos que luchar por el sentido de las palabras."


Pero la lucha también se da desde la práctica y desde ese punto hubo coincidencia entre las experiencias de las organizaciones, los asistentes a los seminarios y Coraggio. Las experiencias de Economía Social existen. Se han consolidado. Crecen. No sólo plantean una nueva economía sino también una nueva forma de vida.

En el Seminario que se realizó en Dina Huapi, Río Negro, se presentó el caso del Mercado de la Estepa "Quimey Piuké". Esta experiencia se inicia hacia fines de los '90 cuando un grupo de productores y artesanos de Dina Huapi y otros parajes de la Línea Sur comenzaron a plantearse la necesidad de encontrar otros mecanismos para vender e intercambiar sus productos, que hasta el momento se realizaban de manera desarticulada y desventajosa para las comunidades. Esta iniciativa llevó a la conformación de un nuevo mercado que hoy reúne alrededor de 250 familias que ofrecen sus productos periódicamente. Lo hacen integrándose entre las comunidades, valorizando sus conocimientos, sus capacidades como productores y artesanos y construyendo vínculos que superan la lógica mercantil tradicional de todo mercado. "Hoy creemos que el mercado es un espacio de intercambio que además nos da unidad a las comunidades, porque venimos a ofrecer lo que producimos en nombre de todos". "Estamos muy organizados: tenemos un reglamento interno, nosotros ponemos los precios de lo que vendemos, nos turnamos para atender al público, y sólo destinamos un 10 % de lo que cobramos por nuestros productos para mantener el edificio y pagar los impuestos: el gas, la luz, el agua", comentaron los artesanos.

Por su parte, las Asociaciones Campesinas del Norte de San Luis (1) fueron el cable a tierra del seminario para la región de Cuyo. El aporte de estas asociaciones a la construcción de otra economía fue palpable en los sucesivos relatos, especialmente al mostrarnos cómo desde la voluntad de organizarse y problematizar situaciones comunes han podido ir reconstruyendo el tejido social de las comunidades que vienen padeciendo presiones para abandonar sus territorios y sus modos de vida. Desde esta resistencia, han avanzado en fortalecer los circuitos locales de intercambio de su propia producción, en el marco de lo cual han logrado constituir un espacio de Ferias Campesinas. Pero sus actividades no tienen sólo que ver con la producción y el intercambio de productos sino que también han avanzado en consolidar espacios de formación, debates y organización del trabajo en conjunto. Por ejemplo, han recuperado la práctica de "la minga" para la construcción de infraestructuras colectivas. Por otra parte, es importante rescatar que no sólo se tiene en cuenta resolver las propias necesidades, sino también las del conjunto de la comunidad, como lo demostraron con la estrategia que desarrollaron para combatir el problema del mal de chagas, involucrando y comprometiendo a distintas instituciones públicas de salud y promoción comunitaria.

En la región Centro se presentó la experiencia de la Mesa Provincial de Organizaciones de Productores Familiares de la Provincia de Buenos Aires. Este espacio reúne a distintas organizaciones, cooperativas y asociaciones de la agricultura familiar que se reconocen principalmente como productores de alimentos, pero cuya construcción como Mesa trasciende ampliamente la problemática productiva. Esto se refleja en los dos pilares que la organización reconoce fundamentales: la integralidad y la diversidad. Integralidad en el abordaje de los problemas, en la concepción de una realidad compleja compuesta por múltiples dimensiones. De allí que para las organizaciones de la Mesa no es posible avanzar en un nuevo proyecto de sociedad si no se contempla también la educación, la tecnología, la comercialización, la generación de insumos para ganar en autonomía, la comunicación, la salud, una producción con enfoque agroecológico. Apuestan a la diversidad como principio de integración en esta construcción, cuestión que implica luchar diariamente contra los modelos de pensamiento único que estamos acostumbrados. Esta experiencia dio un ejemplo de cómo construir otra economía, otra sociedad en términos amplios, desde sus prácticas. Una economía cuyo principio fundamental sea la satisfacción de las necesidades de las familias, y no la reproducción del capital. Hoy, además, plantean la necesidad de aportar con una mirada integral a la construcción de propuestas de políticas públicas para contribuir a un proyecto de país que sea capaz de construir una sociedad más justa, solidaria y soberana.

En el NEA la experiencia de la Asociación Provincial de Ferias Francas de Misiones nos mostraron cómo es posible construir mercados adecuados a las necesidades de productores y consumidores. Al día de hoy funcionan más de cuarenta ferias distribuidas en diferentes municipios de la provincia en las que se encuentran involucradas actualmente más de dos mil quinientas familias de feriantes. Además de conformarse como una estrategia para reforzar los ingresos de las familias, estas ferias han permitido reactivar las economías locales promoviendo la circulación de dinero dentro de las comunidades, reforzando los circuitos locales de producción, distribución y consumo. Todo esto sin mencionar el gran aporte a la seguridad alimentaria que implica la mejora en la accesibilidad a alimentos frescos para todos. Por otra parte, este proceso organizativo ha transformado considerablemente las relaciones sociales dentro de las familias que se fueron involucrando, otorgándoles a la mujer y a los jóvenes un rol de mayor protagonismo tanto familiar, como social. Un aporte muy significativo de esta experiencia para pensar en los procesos de economía social tienen que ver con las relaciones novedosas que se van construyendo entre productores y consumidores. Hay una manera de ejercer el intercambio que recupera las relaciones sociales, que permite construir lazos de confianza y reciprocidad y que permite compartir conocimientos, y saberes al punto de considerar a la feria como un espacio "educativo". "Con el consumidor no está en juego únicamente una transacción económica. Se fortalecen también vínculos afectivos y saberes compartidos" comentaron los feriantes.

La experiencia de la Red Puna y Quebrada que se presentó como caso de la región NOA, nos permitió conocer un proceso de construcción, que al igual que la Mesa Provincial de Organizaciones de Productores Familiares de Bs. As, reúne a distintas organizaciones y cooperativas de productores, artesanos, campesinos e indígenas de la Puna y la Quebrada. Desde su origen, las organizaciones de la Red se plantearon como objetivos, promover el desarrollo sustentable de la Puna y la Quebrada a través del fortalecimiento de las organizaciones de base, potenciando la participación en la definición de las políticas públicas de la región y el país. También se propusieron que la construcción de las organizaciones fuera con relaciones democráticas, solidarias, con equidad de género y de respeto por la diversidad, creando lazos de afectos y reconocimiento mutuo. En este sentido, también se proponen promover y revalorizar la identidad cultural, costumbres y tradiciones; mejorar los sistemas productivos: ganaderos, agrícolas y artesanales y la búsqueda de mercados para ampliar y sumar a la comercialización local. Sus principales líneas de acción son: 1) Producción y comercialización, 2) Comunicación, 3) Jóvenes, 4) Género, y 5) Formación. La Red Puna integra, con otras organizaciones campesinas del país, el Movimiento Nacional Campesino e Indígena (MNCI). Además, la Red Puna articula acciones con otras instituciones (INAI, GTZ, MDS, SADyS, etc.) en la gestión y ejecución de proyectos conjuntos, buscando multiplicar experiencias y conocimientos. Todos estos espacios hacen al funcionamiento de la Red y tienen que ver con los principios y el modelo de construcción que la organización se propone: una organización con bases fuertes, con identidad cultural, participativa, autónoma, representativa, con respeto a la diversidad, donde la toma de decisiones sea una tarea colectiva, y las responsabilidades compartidas.

Por último, en Tucumán, se trabajó con la experiencia de la ROST (Red Orgánica Solidaria de Tucumán). La ROST está conformada por grupos y organizaciones de base, referentes comunitarios, familias huerteras, empresas sociales, técnicos y promotores de programas sociales. Entre sus propósitos, se pueden mencionar: "la construcción de una herramienta de transformación que actúe en la realidad para cambiarla, donde las organizaciones y comunidades participantes canalicen y compartan iniciativas solidarias tendientes a mejorar la calidad de vida; el rescate, la producción y la socialización de experiencias, conocimientos y recursos relacionados a la producción orgánica en el marco de la seguridad alimentaria; la promoción y el fortalecimientos del desarrollo local en los territorios donde está inserta; dotando a las comunidades y organizaciones participantes de la ROST de un sistema de gestión participativo". Es muy importante el apoyo técnico que recibe de la Asociación de Técnicos y Trabajadores de Programas y Políticas Sociales (ATTPPS), una organización de técnicos de distintos programas estatales que han decido conformar una asociación para fortalecer y potenciar la intervención y el acompañamiento que se brinda a estas experiencias organizativas. Actualmente están trabajando fuertemente en la consolidación de un mercado solidario en San Miguel de Tucumán ("Feria del Huertero").

En todos los casos, se pudo percibir la construcción de nuevas formas de producir, de intercambiar, de relacionarse, de conocer, de vincularse con la naturaleza, que luchan por incorporar a la vida como valor fundamental de la sociedad. "Estas experiencias, que brindan diariamente respuestas a un modelo de exclusión social (de la tierra, del ingreso, de los servicios), trascienden todo marco teórico posible para plasmarse en lo más contundente (por lo real), la práctica", aseguró José Luis Coraggio. Y de allí la posibilidad de diálogo que se dio entre el lenguaje académico y el popular. "Me sorprendió cómo gente de la universidad se interesó por lo que hacemos nosotros", dijo un productor en uno de los encuentros, destronando, desde el decir, a la palabra tradicionalmente "autorizada". Una acabada síntesis para afirmar que no existen ni gurúes económicos y ni recetas milagrosas de organismos sin rostros y lejanos. La economía somos nosotros.

La agenda urgente

Para los programas que hemos organizado esta iniciativa, los seminarios dejan precedentes en varios sentidos. Estos encuentros han aportado a que el desarrollo conceptual y las experiencias de las organizaciones de la agricultura familiar y los movimientos campesinos e indígenas se encuentren en un mismo escenario, construyendo conjuntamente prácticas y discursos alternativos. Esto habla de un reconocimiento del trabajo de las organizaciones que deja marcas importantes en el imaginario tanto de técnicos y referentes institucionales, como de productores, campesinos y demás actores del campo popular, en el sentido de que permite reconocer el protagonismo de su capacidad e innovación organizativa para resolver necesidades. Fue una oportunidad para despegar a las instituciones del rol de diseñar, autistamente, "la forma" de resolver los problemas, sin tener en cuenta lo que piensan y hacen quienes se encuentran resolviéndolos cada día. La experiencia de las organizaciones como los aportes conceptuales nos interpelan a volver a pensar el sentido de las intervenciones.

Nuevos encuentros para seguir profundizando la construcción de una identidad común; instancias de intercambio a nivel regional; un foro virtual; la producción de material didáctico; el acompañamiento de procesos en instancias locales que permita la creación de nuevas institucionalidades; la profundización de las relaciones con otros procesos similares en Latinoamérica, como los impulsados por los compañeros del CIARA en Venezuela (que nos estuvieron acompañando en el Seminario de Cuyo y visitando la experiencia del Mercado de la Estepa), son sólo un punteo de una agenda larga y urgente.



 Con nombre y apellido

  Cerca de 70 organizaciones,   entre todas las regiones,   participaron de los Seminarios   de Formación en Economía   Social. Entre ellas: Red Puna,   Feria Campesina Aguaray,   Coop. Agr. Valles de Trancas,   Coop. 20 de Junio, Mesa
  AF-Sgo. del Estero, Mesa del
  PP-Jujuy, Fundación Nueva   Gestión, Nuevo Horizonte   Andalgalá, Mitqui Yanapi,   Cauqueva; Cooperativa   Agropecuaria Asociación de   Productores Familiares de   Florencio Varela, Cooperativa   Asociación de Productores   Familiares de Cañuelas,   Asociación Cirujas de la   Matanza, Asociación de   Productores Madre Tierra de   Tres Arroyos, Asociación   Familias Productoras de   Cañuelas, Asociación Puente   Verde de Esteban Etcheverría,   Asociación Cedepo de   Florencio Varela, Cámara de   Microemprendedores de   González Chávez, Asociación   Donde Termina el Camino de   Virrey del Pino, Cooperativa la   Esperanza de Marcos Paz,   Cooperativa Asociación de   Productores Familiares de Las   Flores, Programa de Economía   Social y Solidaria Cáritas   Arquidiocesana Bahía Blanca,   Acutuy Pilmakën,   Emprendedores Zona Norte,   Harding Green Bahía Blanca,   Cooperativa San Juan Parque   Pereyra Berazategui,   Asociación Mesa Social y   Política de Álvarez Área   Productiva Moreno,   Asociación Civil Centro   Solidario de Villa Elvira,   Asociación Civil Lola Mora,   Grupo de Reflexión Rural;   Asociación de Productores de   Corrientes, PROAPE,   Asociación de Ferias Francas   de Misiones, Productores   Organizados de Fontana,   Asociación Yaboti, Feria   Franca de Posadas,   Organización de Pequeños   Productores de El Soberbio,   Feria Clorinda; Productores   del Mercado de la Estepa, CEM   Nº 27, Productores del   Proyecto Mercado Mallín,   Tejedoras IDEVI (Valle   Inferior), Asociación Civil   Surcos Patagónicos,   Comunidad Gelay Ko (Mohair),   Comunidad Blancura Centro,   Comunidad de las Huaitecas,   Asociación de artesanos de   Bariloche, Grupo de cocina   del patio de comidas de   Zapala, Grupo de Productores   Granjeros Agroecológicos,   Feria Trabum Ruka, COOPOP,   UST, Mesa campesina de   Neuquén, Proyecto Mercado   Solidario, Cooperativa   Peumayen, ONG Norte-Sur,   Feria el Sauzal Bonito,   Fundación Gente Nueva; ROST,   Asoc. Civil PROSOL, BePe,   Cooperativa de Trabajo   Mainumbí Ltda., Cooperativa   de Trabajo El Bracho Ltda.,   Fundación Pro-Yungas, Asoc.   Bosque Modelo, Grupo Indalo   - Catamarca, asi como también   equipos técnicos del PH, INTA,   MDS, IPAF NOA, Pampeano y   NEA, Manos a la Obra, Siempro,   Senasa, Ministerio del Campo,   Municipio Renca, Plan de   Alfabetización Encuentro, Plan   de Inclusión Social, PSA, UCA   de Cuyo, UCA de Sgo. Del   Estero, Universidad Nacional   de La Plata, Sec. Desarrollo y   Promoción-Salta, Banco Buena   Fe, Gpo. Interdisciplinario   CAT, Sec. Desarrollo de la   Producción-Jujuy; Fac.Cs.   Agrarias UNJU; UNAS; Colegio   Germán Abdala; Dir.   Desarrollo Agrícola y Forestal;   Sec. Agr. y RRNN-La Rioja; MDS    CDR; Sec. Desarrollo Social-  Catamarca, Banco Nación,   secretarías de gobierno   provinciales, Municipalidad de   Bariloche, Comisionado de   Fomento de Dina Huapi,   Ministerio de Producción de   Río Negro, Ente para el   Desarrollo de la Línea y Región   Sur, DINAFI-MDS, Intendencia   de Comallo, INTI, Instituto   Técnico Superior No   Universitario, Municipalidad de   Villa Regina, UTL Valcheta,   Universidad Chubut,   Subsecretaría de Cooperativas   y Mutualidades de Chubut,   Ministerio de Familia de RN,   Fundación Innovar, Municipio   Paso de Indios, Ley Ovina,   Municipalidad de Gral. Roca,   CEA N° 3 (EMETA).   Municipalidad de San Fernando   del Valle de Catamarca,   Secretaría de Desarrollo Social   del Gobierno de Catamarca,   INAI, Asociación para el   Desarrollo, Instituto "Centro de   Formación de Monitores",   Instituto de Estudio Superior   Santa María, Hospital y   biblioteca popular Santa María,   PSA, IAOC, Ministerio de   Trabajo, Empleo y Seguridad   Social de la Nación, SENASA,   Facultad de Ciencias   Económicas Universidad   Nacional de Tucumán, IES,   Universidad Nacional de La   Plata.
    






















  (1) Asociación de Productores   Minifundistas de Ayacucho y   Belgrano, Asociación de
  Pequeños Productores del Dique   San Felipe "El Ceibo" y Asociación   de Campesinos del Valle
   Seminario de Cuyo
   Seminario de Región Centro




  Seminario de Región NOA



   Seminario Tucumán




ENTREVISTA A JOSÉ LUÍS CORAGGIO

"Apuesto a que cambiando la economía desde abajo, podamos ir fortaleciendo, por estas nuevas relaciones, lo mejor de lo público"

José Luís Coraggio afirma que los seminarios de formación en economía social realizados por el INTA y el PSA en las diferentes regiones del país a lo largo del año, fueron una experiencia de encuentro en las que "vimos espacio para la construcción". Se entusiasma recordando que se logró construir "espacios de gran intercambio de saberes con mucho respeto entre los productores, los dirigentes de organizaciones y los técnicos, eso fue muy importante"; y reflexiona "hay que acompañar a estas experiencias, sería fundamental para continuar el proceso".


José Luís Coraggio

Coraggio rescata las experiencias asociativas presentadas en los seminarios, así como otras como la Mutual Primavera en el Conurbano de Buenos Aires, Villa el Salvador en Lima o los asentamientos del MST en Brasil, donde se palpa sólida la construcción en materia de economía social. Reflexiona sobre la agricultura familiar, que produce sociedad, genera vínculos, además de producir alimentos; y sobre el rol central de los técnicos del Estado en los casos examinados en los seminarios, al acompañar procesos de relativa autonomía y desarrollo "compartiendo el conocimiento práctico y el conocimiento científico, construyendo estrategias compartidas, no compitiendo por el territorio".

"Apuesto a que cambiando la economía desde abajo, podamos ir fortaleciendo, por estas nuevas relaciones, lo mejor de lo publico" sintetiza el economista, organizador de la Red Latinoamericana de Investigadores en Economía Social y Solidaria (RILESS) y Director Académico de la Maestría en Economía Social de la Universidad Nacional de General Sarmiento. (Más información en http://www.coraggioeconomia.org o http://www.riless.org )

¿Cómo fue su experiencia en los Seminarios de Formación en Economía Social?

Muy buena porque hubo diálogo entre productores, académicos, técnicos, gente de los programas y de las organizaciones; y algo que los productores valoraron mucho es que podían entender de qué se hablaba y participar activamente, que eso tenía que ver con su realidad y que había un espacio real de diálogo.

Para mi fue una experiencia riquísima de intercambio de conocimientos. Todos los encuentros fueron muy concurridos y mostraron una dimensión profunda del mundo rural. Se generaron espacios de gran intercambio de saberes con mucho respeto entre los productores, los dirigentes de organizaciones y los técnicos de diversos programas y niveles de gobierno, eso fue muy importante.

Es fundamental continuar el proceso, hay que darle seguimiento a estas experiencias. Los seminarios fueron un encuentro entre los que están trabajando en terreno y los actores, pero discutiendo los problemas y las prácticas de todos.

¿Qué le sorprendió más de las experiencias presentadas en los seminarios?

Las Ferias Francas de Misiones, con más de 3.500 productores que están trabajando juntos, es una experiencia muy exitosa. Por escala, porque juntos hacen frente al sistema de controles bromatológicos, dan respuesta a las necesidades del mercado, discuten estrategias y plantean una relación distinta con los consumidores, porque también se preocupan de cómo comen los consumidores, y entonces hacen charlas sobre cómo preparar y consumir los productos de la chacra. De esta manera construyen otro tipo de vínculos.

Otra experiencia de resignificar al mercado es el Mercado de la Estepa, con más de 250 familias de pequeños productores agropecuarios y artesanos que trabajan la lana, producen artesanías, conservas y dulces. Ellos han decido fijar los precios de sus productos en función del trabajo que les llevó realizarlos, porque con su producción y otras estrategias prácticamente garantizan su subsistencia. Eso y estar fuertemente asociados, les da una posibilidad distinta de ejercer sus derechos en un mercado que de lo contrario los mantendría en el límite.

Siempre las experiencias más exitosas son también las que más se complejizan. Acá en la zona de nuestra Universidad tenemos a la Mutual Primavera, que empezó con un servicio de transporte comunitario en los barrios aislados por las líneas de transporte comerciales, y ahora ellos, junto con la Universidad de General Sarmiento, imparten un curso de promotores sociales y nos dicen "ahora nosotros queremos formar nuestros propios cuadros dentro de la economía social". Están desarrollando una actividad educativa autogestionada por ellos y reconocida por la Universidad.

¿Qué pudo observar que es necesario fortalecer en la relación con las experiencias?

Vi que la gente que estaba participando no siempre se conocía, había algunos que era la primera vez que se veían. Los programas bajan y la gente agarra lo que puede. Diferente sería que la comunidad pudiera reunirse y decir: "tenemos estos problemas ¿hay solución técnica?" y que el sistema de investigación, de ciencia y tecnología se ponga al servicio de estos problemas. Pero en los seminarios -con los extensionistas, con los productores- vimos que ya hay una base de relaciones para una construcción de ese tipo…

Las organizaciones resignifican los programas, pues cuando pueden le dan un contenido particular, aunque baje como una política homogénea. Creo que hay que diseñar un programa que trascienda aún más el mero acompañamiento, con metas ambiciosas, que construya un sector de trabajadores rurales y urbanos fuertemente vinculados, solidarios, con tierras, con recursos técnicos formados, organizando sus propios mercados, planificando sus producciones de conjunto, etc. Necesitamos que los extensionistas, los trabajadores sociales, los que trabajan desde la intervención, estén preparados para que la sociedad se organice en lo productivo, junto y en diálogo entre los saberes prácticos, los saberes de los técnicos, la investigación y el conocimiento científico…

¿Qué rol deberían jugar los técnicos en este contexto?

Profundizar el que están jugando, de acompañar procesos de relativa autonomía, de desarrollo. Compartiendo el conocimiento práctico y el conocimiento científico, construyendo estrategias compartidas, pero no compitiendo entre sí por el territorio. La integración entre programas es más fácil en territorio, pero requiere estrategias políticas, tiene que estar apoyada desde los espacios de decisión e integrarse regional y no sólo localmente. La Red Puna también es un lindo ejemplo de construcción de organización pero lleva más de 10 años de lucha, de cambio de cultura, de trabajar juntos, y con dificultades como ahora enfrentar las consecuencias del negocio inmobiliario y el turismo por vivir en una región que cuenta con un declarado patrimonio de la humanidad.

¿Cómo se construye escala desde lo local?

Primero se tienen que conocer, sistematizar las experiencias, que se pueda aprender de ellas. Buscar intereses comunes, redes, promotores, contactos. Ahí las instituciones, los técnicos e intelectuales y las Universidades pueden jugar un papel importante. Es importante sistematizar las experiencias y los investigadores son importantes para eso, porque hay muchas experiencias que no se conocen incluso de América latina, no sólo en Argentina. Es necesario aprender de las historias, pero también de los problemas, no sólo el cuento bonito. Es necesario articular los recursos con formas de organizar, lazos materiales, luchas compartidas. Esto no pasará espontáneamente y en estos encuentros pensados y promovidos por instituciones nacionales con larga experiencia de trabajo con el mundo popular rural creo que se va en esa dirección.

¿Qué sentido tiene hablar de agricultura familiar desde la economía social?

La agricultura familiar produce sociedad, genera vínculos además de producir alimentos. Por ejemplo, genera que se vinculen los productores organizados con los consumidores, de tal manera que el consumidor sienta que está seguro, que va a la feria y consigue lo que necesita a buenos precios y de calidad.

Ahora, hablar de agricultura familiar también nos desafía a pensar otras tareas, a pensar un sistema de salud para la agricultura familiar, a incorporar la educación, el presupuesto participativo, etc.; sino queda todo atomizado. Yo apuesto a que cambiando la economía, podamos ir cambiando lo público. Además es necesario vincular lo rural y lo urbano, y en eso programas como el Pro-Huerta juegan un papel muy significativo: una alianza que vela por el acceso a la tierra, al agua, al crédito, al conocimiento, al precio justo, a una normativa común, etc.. El lazo que genera la asociación en la agricultura familiar es crucial y hay millones de personas trabajando en esto en todo el mundo.

¿Hasta dónde llega o cuáles son los límites, de la economía social?

Primero hay que diferenciar el manejo que se ha hecho en Argentina del concepto de economía social, de lo que está pasando en otras regiones. Aquí el concepto de economía social está muy marcado por el uso que le ha dado su origen como respuesta a una crisis masiva en que estaba en juego la sobrevivencia misma de millones. En este sentido hoy economía social parece querer decir lo mismo que política social: focalización de recursos mínimos para aliviar la pobreza asistiendo a los más pobres, en este caso promoviendo su actividad productiva autogestionada. Pero no sólo hay que evitar que se siga confundiendo la economía social con ese enfoque de emergencia, sino que la misma política social debe volver a ser una política que garantice los derechos sociales (o socioeconómicos) de todos los ciudadanos, derechos básicos que el mercado no está garantizando.

En Brasil la Economía Solidaria también tiene una matriz de economía de los pobres (como cuando hay que plantear un objetivo de "hambre cero"), pero comprende un espectro más amplio, hay sectores medios involucrados en los proyectos, y además en Brasil tienen mucha fuerza los movimientos sociales. Y tuvieron la fuerza para decirle a Lula: "queremos una secretaría de economía solidaria y queremos que la dirija Paul Singer", que es uno de los fundadores de este pensamiento en América Latina. Y él responde, más que a la directiva de Lula, a los movimientos que están impulsando esta política. Así se puede salir de la trampa asistencialista, porque la gente está dándole forma a las políticas públicas para el desarrollo de su entorno y no son meros receptores pasivos.

Pero tampoco se puede esperar que un programa de recursos, crédito y asistencia técnica resuelva todo. Si no hay buenos sistemas de salud, de educación pública, de seguridad social, si la gente no tiene transporte… Sin un proyecto nacional que pueda orientarse construyendo otra economía, otras políticas públicas en todos los niveles, la sociedad sola no podrá producir una economía que supla la insuficiencia del mercado y la inversión privada para dar empleos dignos. El Estado tiene que jugar un papel muy importante. Por ejemplo, la educación pública. Hace falta una política integral que afirme que es posible construir un sector de la economía formado por sectores asociados, articulados, generando capacidades para organizar sus condiciones de vida, aprendizaje, producción, discusión de las políticas públicas… Es un cambio cultural que la matriz asistencialista impide. Hoy no está ubicado en la agenda política nacional el desarrollar una economía que incluya un potente sector de economía social, ampliando y enriqueciendo el mundo de las cooperativas, de las mutuales, de las asociaciones y las nuevas formas que han ido emergiendo de economía social.

En Europa o Canadá la economía social tiene otra definición, no se la piensa para asistir a los pobres, sino para cualquier ciudadano que quiera asociarse, organizarse en cooperativas, resolver necesidades que no resuelve el mercado.

¿Cómo se relaciona la economía social con la discusión de la economía formal y la economía informal?

La economía informal está definida por la negativa. Lo formal es lo que gira alrededor de las empresas de capital, que además es lo que se registra como la verdadera economía. Pero hay mucha actividad económica que se está produciendo en los hogares, que se destina al autoconsumo, y eso no está registrado como actividad económica. La economía social nos plantea el criterio de qué clase de sociedad estamos construyendo. No sólo lo que define el mercado.

Por suerte el Estado no es monolítico, en distintos lugares del país se encuentran experiencias de instituciones, programas, municipios, que reconocen que la gente está organizando su propio trabajo para producir, como una actividad legítima, y donde hay una obligación que el Estado debe asumir. Hay mucha gente trabajando en eso, creando redes, en el campo y en la ciudad. Porque están convencidos que el mercado por sí solo no los va a reintegrar, saben que no hay empleo para todo el mundo (y menos aún empleo de calidad), y entonces han asumido la producción autónoma como una opción, tanto para el autoconsumo como para el mercado.

¿Que rol juega la economía social en la redistribución de la riqueza?

Definida como política de asistencia para los pobres, no juega ninguno. Hay una mínima redistribución del ingreso, que hace diferencia para quien está en una situación muy vulnerable, no podemos decir que no significa nada; pero en las estadísticas agregadas la riqueza se concentra más, y esto está oculto.

Pero esto depende del proceso que se dé cada sociedad. En Brasil el MST está recuperando tierras para los productores sin tierras. Acá hay movimientos campesinos pero no son el MST. Si no hay acceso a la tierra rural, a la tierra urbana, al crédito, al conocimiento, estos procesos quedan a un nivel pobre. Debe centrarse en el trabajo productivo pero requiere recursos muy importantes para consolidarse con un sector de la economía, tanto tiempo como llevó industrializar el país en su momento. La economía social necesita de muchos recursos y lleva muchos años. Implica reconocer que hay un sector de la economía popular que puede desarrollarse, que puede resolver una buena parte de las necesidades de la gente, que puede competir con las empresas de capital, y -por sobre todo- puede desarrollar sus capacidades individuales y colectivas, plantearse otra cultura, no de la asistencia sino de ganar en autonomía.

¿Y no podemos esperar que el mercado nos reintegre como sociedad?

El mercado se rige por ganar lo máximo posible, entonces baja los salarios cuando puede, no se hace cargo de la seguridad social, de superar la precarización del trabajo… Esta tendencia no va a desaparecer y es fundamental la vigilancia de las organizaciones y del estado. Podemos esperar a integrarnos a este mercado, o -como nos muestran muchas experiencias- buscar legitimar y resolver las necesidades enredando nuestras propias capacidades de hacer. Por ejemplo, hay muchas necesidades que pueden resolverse integrando de otro modo lo rural con lo urbano, pero para eso hay que defender la pequeña agricultura familiar que en muchas regiones esta amenazada por el negocio inmobiliario o por el monocultivo más rentable. No podemos decir "vamos a ser competitivos en el mercado con nuestras propias fuerzas" porque el punto de partida es muy desigual y el mercado es una máquina de devorar iniciativas que no cuentan con masas de capital o poder político que las sustente…

También existen muchas dificultades a la hora de trabajar lo organizativo…

Sí, son muchos años de bombardeo neoliberal muy fuerte, son 30 años que marcaron mucho a la gente. Este país tenía una cultura de asociativismo muy fuerte. La Argentina fue alguna vez el país con más peso cooperativo de América Latina. Y sigue habiendo muchas cooperativas. Lo que no hay es un movimiento cooperativista que impulse a la cooperativa como forma de asociación, de producción y reproducción, de construcción de derechos, de creación de otra cultura, de otro proyecto civilizatorio.

La economía social puede resolver muchas necesidades si cuenta con el apoyo y la voluntad de actores colectivos. En Villa El Salvador, en Lima, son 800 mil personas que viven en un hábitat que fue diseñado, creado y gestionado por ellos. La economía popular produce hábitat, produce viviendas, no es un bien menor. El transporte: al capital no le interesa llegar a todos lados con servicios de transporte si no es rentable, lo mismo con el gas, agua, teléfono, y hay cooperativas que lo asumen. El problema es que no se constituye en un sujeto social y político que impulse el cooperativismo, al asociativismo democrático e igualitario como una manera alternativa a la organización capitalista. Las cooperativas son solidarios hacia adentro, pero hacia fuera compiten para ganar y vencer al otro. Nosotros pensamos la economía social con una visión más amplia de la solidaridad. Modificar el propio contexto es tener una vocación política de cambio, de hacerse cargo colectivamente de las problemáticas sociales. En Brasil, con el Presupuesto Participativo se creó un espacio público donde al principio la gente planteaba y reclamaba solo lo suyo, pero después se empezó a discutir la comunidad, la ciudad y más…



  
    
    

LA COOPERACIÓN CON VENEZUELA

La economía social, el sueño de nuestros libertadores.

La Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria (CIARA), un organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Economía Comunal de la República Bolivariana de Venezuela, viene trabajando con el INTA buscando estimular conjuntamente las iniciativas de economía social en ambos países.


Carolina Galvis, Directora General del CIARA, viajo a nuestro país con motivo de los Seminarios de Formación en Economía Social, acompañada por Felix Parra, Director Regional de CIARA, Estado Merida. Galvis visitó la experiencia del Mercado de la Estepa, en Dina Huapi (Río Negro), y Parra participó del Seminario de Formación realizado en región Cuyo.

En dialogo con Valores Colectivos, Carolina Galvis reafirmo el sentido de esta alianza con el INTA "estamos pensando la economía social no solamente desde la teoría sino desde como la construimos desde la práctica." La funcionaria del gobierno venezolano remarco que es fundamental pensar desde la economía social para lograr potenciar un modelo económico social incluyente, considerando a la asociatividad como la herramienta que ayudará a estimular la marcha. "En nuestro país, la asociatividad permitió que los problemas ya no sean considerados individualmente sino en forma colectiva. Desde esta perspectiva, el pequeño productor asociado entendió que mejora su producción estando con otros. Y el Estado estuvo presente en ese proceso propiciando capacitación, colaborando en la potenciación de los saberes locales y generando vinculaciones con entes microfinancieros, que por primera vez en mucho tiempo no tienen como objetivo hacer más pobres a los pequeños productores", sintetizó Galvis.

"Estos grupos, habitualmente marginados, mejoraron sus condiciones de vida desde un sistema económico que esta en las antípodas del neoliberal, demostrando que poner otros valores en juego nos permite construir un hombre nuevo y una sociedad nueva inspirada en una filosofía de consumo ético y responsable." Para Galvis, una de las responsables del CIARA, este proceso solo es posible desde "la voluntad política que tenga el Estado en generar políticas publicas que apoyen y orienten el trabajo de las personas que se desempeñan desde la perspectiva de la economía social. Es necesario visualizar que esos procesos no pueden estar definidos desde la improvisación. Se necesita estimular lo asociativo y lo colectivo para generar un empoderamiento desde la sociedad capaz de mejorar la vida de todos los actores intervinientes. Para eso hay que pensar en el pueblo, no como generador de votos, sino como espacio a través del cual se debe ejercer el poder".

"Es necesario, también, que esa política publica este bajo una legislación que fomente e impulse ese modelo solidario. En Venezuela se produjeron algunos avances en ese sentido con la Constitución del 99, pero se necesitan mas reformas y por eso llevamos adelante hoy en nuestro país una nueva reforma constitucional que plantea la necesidad de un nuevo Estado que acompañe esa propuesta", concluyó Galvis.

Consultada por Valores Colectivos sobre cómo avanzar en procesos compartidos de Economía Social, Galvis destacó la estrategia de la cooperación internacional. "Nuestro país viene de tener una relación de espaldas al sur. Hoy hemos logrado voltear la mirada. Y eso significa volver a encontrarnos con pueblos que siempre estuvimos vinculados. Estos encuentros y vinculaciones con el INTA desde la economía social, nos permite dejar instalado, desde la práctica, el sueño anhelado por nuestros libertadores".


Entre los programas organizadores y las organizaciones presentadas en los seminarios estamos trabajando en una publicación sobre economía social y agricultura familiar, que reunirá las experiencias presentadas así como también los aspectos conceptuales que ha desarrollado J. L. Coraggio.


   AUDIO
   Carolina Galvis, Directora General
   del CIARA




  




ENCUENTRO IBEROAMERICANO DE INGRESO CIUDADANO, BUENOS AIRES,
ARGENTINA

Continuando con sus tareas tendientes a promover el debate acerca del Ingreso Ciudadano, la Red Argentina de Ingreso Ciudadano (Redaic) organiza un Encuentro Iberoamericano con el objetivo de discutir esta propuesta en relación con problemas relevantes en América Latina. Las ponencias y propuestas de actividades, abordaran los siguientes temas:
Derechos humanos e Ingreso Ciudadano El Ingreso Ciudadano como parte de una reforma tributaria Los programas de empleo y de ingresos condicionados frente al Ingreso Ciudadano El Ingreso Ciudadano, los movimientos sociales y las organizaciones sindicales El Ingreso Ciudadano y la democracia participativa Implementación de programas de Ingreso Ciudadano a nivel local Ingreso ciudadano y reformas de los programas de seguros sociales

Mas información: redaic@ingresociudadano.org.
Red Argentina de Ingreso Ciudadano (Redaic):
http://www.ingresociudadano.org



4TO ENCUENTRO DE AGROECOLOGIA Y PRODUCTORES FAMILIARES

Talleres sobre Economia Solidaria, Agricultura familiar y Soberanía Alimentaria. Informes:
aliciafpc@gmail.com



SEMINARIO INTERNACIONAL
EDUCACION EMANCIPADORA Y TRANSFORMACION SOCIAL
LLEVANDO PAULO FREIRE A LA FORMACION ACADEMICA

Invitan:
el Programa de Desarrollo Local del CLAEH Y EL Instituto Paulo Freire de la Academia Internacional para la innovación en la Pedagogía, Psicología y Economía de la Universidad Libre de Berlín (Alemania)

Informes:
seminariopaulofreire@claeh.edu.uy o (05982)9007194, interno 21.



II JORNADAS DE ESTUDIOS POLITICOS

La política en la Argentina actual:
"Nuevas formas para explicar viejos problemas"

Campus de la Universidad Nacional de General Sarmiento, J.M.Gutierrez 1150, Los Polvorines, provincia de Buenos Aires

Contacto:
estudiospoliticos@ungs.edu.ar



1 ENCUENTRO REGIONAL DE MERCADOS PRODUCTIVOS

Mesas sobre Economía Social, presentación de experiencias que se llevan adelante en la región, feria de eventos culturales.

Informes:
jlzubizarreta@bariloche.inta.gov.ar



PRIMER ENCUENTRO/TALLER: "FERIA DE FERIAS"
"DEL PRODUCTOR AL CONSUMIDOR, POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA".

Paneles: Políticas Públicas, Ferias Verdes y Producción de Alimentos; Nudos problemáticos de las Ferias Verdes, reflexiones desde la perspectiva de la economía social; El proceso desde la producción individual a la comercialización asociada; Las Ferias de la Economía Social y los consumidores; ¿Por qué los consumidores eligen comprar los alimentos en las Ferias Verdes?.

Feria de microemprendedores.



IV CONGRESO ARGENTINO Y LATINOAMERICANO DE ANTROPOLOGIA RURAL

El Núcleo Argentino de Antropología Rural (NADAR) convoca a un nuevo Congreso organizado junto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Algunos de los grupos de trabajo son: Sociabilidad y trabajo en medios rurales, Economías Rurales, Movimientos Sociales y Organizaciones Rurales, Poblados Rurales, Vida Rural y Medio Ambiente, Modalidades de Intervención en el Desarrollo Local, Educación y Ruralidad, Etnicidad y Migraciones, Identidad y Territorio, Organización Familiar y Ámbitos rurales, Agroindustria y Sistemas Alimentarios, Movimientos Campesinos e Indígenas, Relaciones de género en el medio rural, Religiosidad, creencias y prácticas asociadas, Comunicación rural.

Mas informes en:
nadar834@gmail.com



ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA + COMERCIO JUSTO
CONSUMO RESPONSABLE + REDES SOCIALES

El Mercado [Bien Publico] de Bonpland es un espacio de cooperación productiva de la Economía Social, entendida como la búsqueda de formas económicas alternativas centradas en el trabajo. Llevado adelante por movimientos sociales y pequeños productores y artesanos que trabajan con métodos tradicionales de preservación orgánica y/o de protección del medio ambiente, y/o con técnicas artesanales; libres también de la explotación del trabajo humano. Este mercado directo del productor al consumidor posibilita a los productores obtener mayores ingresos, y a los consumidores mejor precio y calidad.

Frutas y verduras agroecológicas Productos de empresas recuperadas Publicaciones del comercio justo, organizaciones y redes sociales Artesanías y productos regionales Productos de limpieza Textiles libres de trabajo esclavo buffet-murga- otras músicas-mesas redondas-biblioteca -algo para comer



MAESTRIA EN ECONOMIA SOCIAL INSTITUTO DEL CONURBANO UNIVERSIDAD NACIONAL DE GENERAL SARMIENTO

Llamado a inscripción de estudiantes Nacionales y extranjeros para la cuarta edición 2009-2011

MAES
maes@ungs.edu.ar
Instituto del Conurbano
Universidad Nacional de General Sarmiento
Oficina 601
4469-7744




DOCTORADO EN ESTUDIOS SOCIALES AGRARIOS

Objetivos:
Contribuir a la formación de investigadores de las estructuras y procesos sociales, económicas y agro-ambientales, capaces de participar en el análisis e incorporación a la práctica de opciones que favorezcan el logro de los objetivos de los grupos sociales del medio rural. Desarrollar en los profesionales el pensamiento analítico y crítico que le permita profundizar en el conocimiento de la realidad agraria contemporánea desde una perspectiva multidisciplinaria, contemplando la dinámica histórica y las transformaciones recientes en el contexto de los cambios mundiales y de procesos de reestructuración nacionales en sus dimensiones económicas, sociales, políticas, culturales y ambientales. Capacitar al doctorando en la interpretación de cuerpos teóricos y metodológicos que le permitan la realización de investigaciones sociales, incluyendo diagnósticos de recursos y factores limitantes que afecten a los grupos sociales y a sus condiciones de producción, considerando el entorno natural. Ofrecer herramientas para el manejo, diseño e innovación de estrategias de intervención social, evaluar opciones organizativas y productivas de acuerdo a las condiciones regionales, de los productores, de la estructura agraria, mercados, tecnologías, acceso a servicios y capacitación.

Director:
Luis Daniel Hocsman

Informes:
Centro de Estudios Avanzados
AV. Velez Sarsfiel 153- 5000 - Córdoba
Teléfonos: 0054-351-4332086/88 Fax: 4332087





   6 y 7 de Noviembre
   2008























   8 y 9 de Noviembre
   2008







   Colonia del Sacramento,
   Uruguay
   9 al 12 de Noviembre
   2008












   11 y 12 de Noviembre
   2008











   14, 15 y 16 de Noviembre
   2008
   Las grutas, Río Negro









   16 y 17 de Diciembre
   2008
   Bahía Blanca











   25 al 27 de marzo
   2009
   Mar del Plata


El COLECTIVO QUE ESCRIBE

Una producción conjunta de los equipos
de comunicación del CIPAF, los IPAF NOA, NEA,
Pampeana, Profeder y ProHuerta (INTA-MDS)

E-mail: elcole@correo.inta.gov.ar



VALORES COLECTIVOS l Boletin de Economía Social

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