Introducción
El deterioro progresivo del medio ambiente representa
una preocupación creciente y, dentro de ella, la desertificación se traduce
no sólo en la degradación de los recursos naturales sino también en la
disminución de la producción. Dicho proceso se debe en gran parte al sobrepastoreo por lo que la forma más efectiva de solucionar este problema
es ajustando la carga animal a la real capacidad forrajera de cada cuadro
de pastoreo.
Para lograr este objetivo es necesario conocer más
sobre los actores: los pastizales naturales que representan, en los
sistemas productivos extensivos, la fuente de forraje y el ganado
que usa dicha fuente.
En nuestros pastizales hay una gran diversidad
botánica; encontramos tres grandes grupos de vegetales:
- 1) los coirones y pastos (Gramíneas)
- 2) los arbustos y subarbustos
- 3) las hierbas
Algunas hierbas y pastos cumplen su ciclo vital en
una temporada. En general brotan con los primeros calores a principios de
primavera y si las lluvias los acompañan, crecen, florecen y fructifican
hacia fines de la estación terminando su ciclo rápidamente. Algunas
encañan de tal modo que no resultan palatables al ganado ovino. Por esto
su disponibilidad depende del clima y su período de aprovechamiento es
relativamente corto.
El grupo más importante es el de los coirones y pastos
perennes (que perduran por años) que forman mata, acumulan nutrientes y
permanecen latentes cuando las temperaturas son muy bajas o en verano
cuando el agua escasea. De este modo reducen al mínimo sus necesidades
nutricionales y aprovechan los pulsos de agua y buena temperatura para
desarrollarse. Constituyen una importante fuente de forraje para el ganado
en todo momento ya que no se ven tan influenciados por el efecto año. Los
coirones y pastos son los más importantes en la dieta de los ovinos
superando en promedio el 50% de la misma.
También los arbustos y subarbustos tiene gran
importancia ya que representan alrededor del 40% de la dieta y por último
las hierbas alrededor del 10%. Naturalmente estas proporciones varían a lo
largo del año y las hierbas son una fuente importante de forraje en
primavera coincidiendo con la época de parición.
A su vez, dentro de estos grupos, los pastizales
están poblados por especies vegetales apetecidas, no apetecidas y tóxicas
para el ganado. Ese nivel de preferencia está ligado a la calidad
forrajera ya que el animal selecciona estas especies en función de su
calidad. En este último punto radica la importancia de conocer e
identificar las especies vegetales preferidas, para que con su presencia o
ausencia y su abundancia, den una idea de la condición o estado de salud
del campo.
Una señal de sobrepastoreo es cuando las especies más
preferidas no se encuentran presentes o están en baja proporción y los
animales se ven obligados a comer las especies menos preferidas.
No sólo se debe observar entre plantas, sino también
dentro de los arbustos y en su área circundante donde se hallan protegidas
del pastoreo. Si se encuentran plantas de especies preferidas solamente
dentro de arbustos esto da la pauta de que los animales impiden su
establecimiento.
Esta lista de plantas preferidas refiere a la que
podría confeccionarse en función del índice de calidad específica (IC).
Este índice corresponde a un valor entre 1 (baja calidad) y 5 (alta
calidad) que se asigna a cada especie en función de su:
- • Grado de aceptabilidad por los ovinos
- • Período de aprovechamiento
- • Valor nutritivo (digestibilidad, % de proteínas, energía
metabolizable, minerales)
A partir de lo antedicho podemos decir que
la “planta clave” es una especie forrajera que sirve
como indicador del grado de uso de especies asociadas. Las especies claves
de manejo son entonces, especies forrajeras que se encuentran en
abundancia en el pastizal y cuyo estado (cantidad, altura, grado de
defoliación) es un indicador del estado del pastizal.
¿Cuáles son las Especies claves más comunes en el área
de Sierras y Mesetas Occidentales y como identificarlas?
Es importante tener en cuenta que el ambiente influye
en gran medida sobre el aspecto de las plantas en cuanto a: color, altura,
dureza y rusticidad. Por ello, para reconocerlas con éxito es necesario
conocer varias características de cada una de ellas.
Anatómicamente, los coirones y pastos se componen de abajo hacia arriba de:
raíz en forma de cabellera; vaina o caña de donde se ven surgir los
renuevos; la lígula que consiste en una membrana de variadas formas según
la especie vegetal y no siempre se halla presente; la lámina que puede
verse arrollada o acartuchada o bien, abierta y por último las espigas con
sus espiguillas que contienen las semillas. (En la figura 1 C se ve en
detalle la lígula del Coirón Poa con forma de orejita. Por encima del
nacimiento de la lígula está la lámina y por debajo, la vaina).
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