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Carne ovina en el Oeste de Chubut: Actualidad y Perspectivas

 

Ing. Agr. M.Sc. Osvaldo Buratovich e Ing. Agr. Martín Villa (2006)

Técnicos EEA INTA Esquel

 

Carpeta Técnica, Ganadería Nº 19, Febrero 2006. EEA INTA Esquel


Reseña: El artículo se refiere a la situación actual y perspectivas de intensificar la producción de corderos en el noroeste del Chubut aprovechando ambientes de mayor potencialidad como son los mallines cordilleranos.


Palabras claves: Producción de corderos - Carne ovina - Cordero patagónico - Mallines - Chubut - Patagonia


Se autoriza la reproducción del presente artículo siempre que se publique sin recortes y se cite la fuente de origen (Estación Experimental Agroforestal Esquel, Chubut), nombre del o los autores y la zona a la cual va dirigida el artículo.


 

Majada del Campo Experimental Trevelin

Majada

 

Introducción

 

Los establecimientos ovinos en el Chubut han tenido históricamente un perfil lanero, con una estructura de la majada que refleja esta situación, al estar integrada por una alta proporción de capones. La producción de carne ha estado supeditada a la venta de excedentes de distintas categorías, en función de las condiciones climáticas de cada año y por ello, las tasas de extracción son sumamente bajas. Por otra parte, los recursos naturales de la Provincia se encuentran seriamente amenazados por problemas de desertificación. Se han desarrollado tecnologías que compatibilizan la demanda de carne con el uso racional de los recursos.

La desaparición de plantas forrajeras por sobrepastoreo y la consecuente disminución de la capacidad de infiltración, pérdida de suelo y salinización de mallines, son algunos de los síntomas más notorios y que determinan que, en la actualidad, los procesos de desertificación de nivel medio y grave afecten el 87% de la superficie provincial. En este contexto, la mejoría que experimentó el sector debido a la devaluación y aumento de las exportaciones de carne ovina, generó fuertes incrementos de demanda y precios, a los que el actual sistema productivo difícilmente pueda hacer frente a futuro.

La clave para revertir esta situación y abordar la producción de carne con criterios de sustentabilidad y estabilidad productiva la constituyen sin duda las áreas de mayor potencial productivo. Grandes valles, con y sin riego, y mallines de reducida superficie individual (pero que en conjunto aportan una extensión similar a la de aquellos, en el oeste provincial), representan el “pulmón” de los sistemas ovinos extensivos.

En este marco, se han desarrollado medidas de manejo que compatibilizan la creciente demanda de carne con el uso racional de los recursos, poniendo énfasis en las herramientas tecnológicas desarrolladas y probadas en la región. Así mismo, se analiza por medio de un modelo teórico, el impacto económico de la aplicación de esta tecnología sobre los sistema tradicionales.


 

Situación actual

 

La composición “tipo” de las majadas del Chubut es aproximadamente 64% ovejas y borregas y 36% capones y borregos. Esta es una majada típica que apunta principalmente hacia la producción de lana. Las señaladas rondan, en promedio, el 50% y el primer servicio de las borregas es a los 4 dientes. Tomando en cuenta esta estructura y la edad al primer servicio, los índices reproductivos no alcanzan para cubrir la reposición mínima de vientres. Esto se traduce en un envejecimiento de la majada y en una mayor mortandad de ovejas durante el invierno.

Como consecuencia, la cantidad de animales disponibles para la venta es muy baja, como lo reflejan las estadísticas provinciales. La cantidad de cabezas ovinas faenadas anualmente en los frigoríficos habilitados alcanza apenas al 9% del stock ovino, incrementándose levemente al incorporar la faena y el consumo no registrado en los establecimientos.

Este panorama no es casual, sino consecuencia de la degradación de los recursos naturales y la pérdida de capacidad de carga de los campos. Esto se manifiesta en la reducción de las existencias ganaderas, generalizada a partir de 1983, alcanzando en la actualidad valores que apenas superan el 50% de la carga máxima histórica para algunos Departamentos. (Figura 1):

 

Como ejemplo, se puede hacer mención a las estadísticas provinciales del año 1997 donde el stock provincial totalizaba algo mas de tres millones de cabezas, frente a los 6 millones de ovinos presentes en el año 1947.

Por otra parte, la información recogida por el INTA de Esquel durante 15 años de evaluaciones forrajeras y determinación de la capacidad de carga de los establecimientos de la zona, arrojan los resultados que se muestran en la siguiente tabla:

Tabla 1: Superficie con relevamientos forrajeros y % de reducción de carga hallada en el Oeste del Chubut.
Departamentos Oeste de Chubut Superficie  Productiva (ha) Superficie Relevada (ha) Superficie Relevada (%) % reducción de carga encontrada

Futaleufú

553.943

31.743

5,7 %

-22,3

Languiñeo

1.128.746

303.754

27 %

-10,1

Tehuelches

951.701

143.795

15 %

-8

Senguer

1.709.136

66.137

3,9 %

-26

TOTAL 4.343.526 545.429 12,6 % -12,4

 

Se observa que, en promedio, debiera hacerse efectiva una reducción del 12,4% de las existencias ovinas en la región. Si todos los productores llevaran a la práctica estas recomendaciones, debería reducirse en 166.000 el número de ovinos. Si a partir de allí se mantuviera la carga adecuada, es probable que a futuro exista un pequeño incremento en la producción de corderos para venta, debido a:

  • Una mejora nutricional de las ovejas madres
  • A la modificación de la estructura de la majada, ya que la reducción se debería hacer en la categoría "capones".

 

Sin embargo, se podría lograr un mayor incremento del stock ovino si se aprovecharan mejor las áreas de mayor potencial forrajero.

Seguidamente se analizarán los valles de los departamentos del oeste del Chubut, y dentro de ellos, solamente los ubicados en la zona semiárida que suman algo más de 153.000 ha y son en buena parte salinos. (Tabla 2).

Tabla 2: Superficie (y % relativo al total) de los principales valles del Oeste del Chubut ubicados en la zona semiárida. (al Este de la isohieta de 300 mm.)
Valle Ha. %

Fofocahuel-Leleque

17.046

11,1%

Genoa, Shaman y Apeleg

95.840

62,5%

Gualjaina

11.600

7,6%

Languiñeo

6.270

4,1%

Mallín Blanco

3.035

2,0%

Río Chubut

12.700

8,3%

Río Pico

1.350

0,9%

Río Tecka-Ao. Pescado

5.500

3,6%

TOTAL 153.341 100%

 

A esta superficie debe agregarse una cantidad no bien determinada de pequeños mallines que ocupan entre 3 y 5% de la superficie en los establecimientos del oeste del Chubut y que sumadas totalizan 312.950 ha. La producción forrajera de estas áreas varía entre 400 a 5000 Kg MS/ha, dependiendo del nivel de deterioro, pero con un enorme potencial para sustentar la actividad ovina, a través de prácticas que permitan incrementar la producción forrajera y la eficiencia de cosecha.

En este contexto, la producción ovina sufre a principios del año 2002 un cambio significativo a partir de la devaluación de la moneda. En lo que concierne a la producción de carne, la exportación a la CEE comenzó a ejercer una marcada influencia sobre demandas y precios, ya que hay disponible un cupo de 23.000 Tn. y solo se cubre el 20%. Santa Cruz exporta en la actualidad la mayor parte de su producción sumándose en el 2003 Chubut, y quedando excluidas las provincias al norte del paralelo 42, por su status sanitario.

La situación del Oeste del Chubut, con dos frigoríficos, uno de ellos habilitado para la exportación a la CEE, se muestra en la Figura 2. De los 100.000 ovinos faenados anualmente por estos frigoríficos, el 70% o más se destina a exportación, siendo a su vez el origen de la hacienda en su mayoría provincial. El paulatino crecimiento de la exportación que se refleja en la figura, es consecuencia de los altos precios pagados, más que por un incremento en la tasa de extracción de carne. En otras palabras, lo que antes abastecía el consumo interno, hoy se ha volcado masivamente a Europa, sin modificación aparente en los índices reproductivos.


 

Perspectivas

 

Desde la década del `80 la EEA Esquel desarrolla una fuerte campaña de intersiembras en valles y mallines salinos, con la finalidad de detener los procesos erosivos y de salinización e incrementar la producción forrajera, totalizando hasta el momento 3.000 has. En la Figura 3 se muestran los incrementos de producción forrajera esperables con esta técnica, para 6 mallines con distinto grado de deterioro.

 

Como se observa, esta técnica puede proveer incrementos de 300-500% en la producción forrajera de mallines degradados y hasta 50% en aquellos en mejor estado. Promediando estas situaciones se puede asumir un aumento de carga, pasando de 3 UGO/ha/año en el mallín sin mejorar, a 6 UGO/ha/año en el mejorado, con un 60% de eficiencia de cosecha. Por otra parte, luego de tres años de ensayos comparando entre el pastoreo continuo y el rotativo con ovinos en éstas áreas, se ha detectado un incremento en la eficiencia de utilización a favor del pastoreo rotativo, que se traduce en distintas formas, como se aprecia en la Tabla 3:

 
Tabla 3: Resultados comparativos entre pastoreo rotativo vs. continuo, para 3 años.
Año   Carga anual Período pastoreo Producción Superficie efectiva
    (UGO/ha) (días) (Kg/cab) (Kg/ha) (has)

2002-03

rotativo

9,16

128

3,37

118,9

0,85

2003-04

rotativo

4,08

112

6,31

113,3

1,95

2004-05

rotativo

5,28

145

4,58

82,2

1,95

  Promedio rotativo   129 4,8 104,8  

2002-03

continuo

3,99

128

5,22

80,3

1,95

2003-04

continuo

4,08

112

5,96

107,0

1,95

2004-05

continuo

4,26

117

4,84

86,9

1,95

  Promedio continuo   119 5,3 91,4  
 

 

Se observa que, en promedio, el rotativo tuvo un período de uso 10 días mayor que el continuo a la vez que produjo 15% más de Kg carne/ha, con una pequeña reducción en la producción individual, aunque con grandes variaciones entre años, producto de las condiciones climáticas. Pero más importante aún es que en todos los casos la cantidad de forraje remanente luego del pastoreo fue mucho mayor en el rotativo. Esto permitió en el período 2002/03 reservar, como pasto diferido ó como heno 1,1 ha, o sea el 56% de la superficie asignada, con escaso detrimento de la producción por cabeza.

Un párrafo aparte merecen los valles bajo riego (VIRCH, Sarmiento) con un potencial productivo elevado. Para ellos y además de las técnicas de mejoramiento y pastoreo antes mencionadas, se han desarrollado en la EEA Esquel sistemas intensivos de producción de carne de cordero, mediante el uso de razas carniceras, sincronización de celos y aumento de la tasa ovulatoria. Actualmente se ensaya la realización de partos en abril, en contra estación. Se prueban además, sistemas alternativos a la lactancia tradicional del cordero, para permitir una terminación anticipada de éste y la recuperación del estado corporal y la función reproductiva de la madre.

Sin considerar estos niveles de intensificación, muchos de los cuales aún están en desarrollo y tomando solamente las técnicas ya probadas y masivamente difundidas, se puede especular sobre el impacto que las mismas tendrían sobre los sistemas ovinos actuales. Para ello se ha recurrido a un modelo de simulación para producción ovina en el cual se han definido dos sistemas ovinos. Uno tradicional, con indicadores productivos obtenidos de los censos provinciales, asumiendo un exceso de carga del 12,5%, según lo enunciado anteriormente, y el otro, un modelo mejorado, con el supuesto de una mayor producción a partir de una mejora nutricional y eficiencia de uso de los mallines intersembrados. Ambos, con sus respectivos indicadores, se muestran en la tabla 4:

Tabla 4: Indicadores productivos para sistemas ovinos tradicionales y mejorados.
Indicadores Modelo Tradicional Modelo Mejorado

Superficie

10.000 ha.

Nº animales esquila

3.000

3.400

Carga

675 UGO/legua

600 UGO/legua

Incremento de carga por intersiembra

---------

150 UGO/legua

Edad primer servicio

4 dientes

2 dientes

Señalada

50 %

75 %

Estructura (relación oveja: capón)

60 : 40

80 : 20

Mortandad general.

5 %

3 %

Mortandad señalada - 1º esquila

20 %

15 %

Venta lana (rinde 55%; finura 20µ)

12.970 kg.

14.500 kg.

Venta carne (cabezas):

Capones

Ovejas

Corderos

 

110

150*

0

 

25

406

960

Tasa de extracción

9 %

41 %

 

Se tomaron como valores de venta U$S 2,55/kg lana y $ 75/cordero para ambos sistemas. El porcentaje de señalada en el modelo actual no permite reponer las 250 ovejas que se refugan anualmente. Por ese motivo se deben retener 100 para mantener constante el número de madres, pero a costa de un envejecimiento paulatino de la majada y sin grandes chances de mejora genética, pues no existe la posibilidad de selección. En el mejorado se debe reducir la carga inicialmente en un 12,5% (300 UGO). Posteriormente, con la intersiembra de 200 ha de mallín sobre 400 ha posibles, (asumiendo un 4% de mallines), se verifica un aumento de 600 UGO totales y un sustancial aumento en las tasas de extracción.

 

En la Figura 4 se muestra el impacto económico que tendría en los ingresos del productor, la mejora en los indicadores productivos. Como se aprecia, en el modelo tradicional más del 80% de los ingresos brutos provienen de la venta de lana. El resultado operativo (Ingresos Brutos-Gastos fijos+Mantenimiento infraestructura) es de $53.813, sin considerar el costo de la compra anual de 100 borregas de reposición que rondaría los $13.000.

En el modelo mejorado el resultado operativo es un 160% mayor, los ingresos por venta de carne representan el 50% del total y son casi equivalentes al total de ingresos del sistema tradicional.


 

Conclusiones

 

A través del presente estudio de caso se demuestra que existe potencial en la región para incrementar la producción de carne ovina en el mediano plazo. Hay tecnología disponible para producir un aumento del stock ovino, solamente por la aplicación de ésta técnica.

A ello se puede agregar la mejoría que supone el manejo adecuado de la carga resultando en un mejor nivel alimenticio, el uso de razas carniceras o doble propósito, el incremento de los índices reproductivos, la producción en contra estación o los cambios en la estructura actual de la majada, por citar algunos. Todos ellos aplicados en conjunto o parcialmente según la capacidad productiva de cada establecimiento pueden aumentar sustancialmente los ingresos del productor. De esta forma, los sistemas pasarían de ser “laneros” para convertirse en “carne-lana” otorgándoles mayores ingresos y estabilidad económica y ecológica a un sistema productivo que se preocupa de conservar la productividad de sus recursos naturales.

 

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