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La medulación hace referencia a la
chilla. Son fibras huecas formando una médula interior de aire (de ahí que
se denominen también "meduladas"). Estas fibras son también más gruesas y
producen molestias al ser usadas para prendas. Así mismo, tienen
dificultades en tomar la tintura que se utiliza en el proceso industrial
para darles determinados colores. Por esta razón la industria castiga las
fibras meduladas con un menor precio.
Estas dos características puede
presentar diferencias notables entre las distintas zonas del cuerpo del
animal, de ahí que sea conveniente evaluar la finura y la medulación al
menos en el costillar, lomo y cuarto. Si bien el cuarto es generalmente
más fuerte, existen animales que se destacan por presentar diferencias
notables entre estas tres zonas.
Existen una series de características
asociadas con la finura y la medulación, las que tenderán a valorarse a
medida que se avance en el proceso de selección. A medida que aumenta la
proporción de sangre angora la barba tiende a desaparecer y el Mohair
reemplaza a la chilla en la cola. La presencia de Mohair en la cabeza y en
especial de "flequillo" es en general una característica valorada. Sin
embargo algunos productores consideran que para las condiciones de los
campos patagónicos no sería conveniente animales extremadamente
flequilludos, porque cargan muchas impurezas vegetales al pastorear en
estepas arbustivas.
El carácter es otra característica que se asocia con
los animales angorizados y hace referencia a la tendencia de las mechas a
tener ondulaciones y adquirir formas espiraladas como bucles, dado el tipo
de mecha llamada «lápiz». Si bien esta característica es vistosa, no está
claro que esté relacionada con cualidades del vellón de valor comercial.
También a medida que se va mejorando la calidad del
rebaño estas características van teniendo más importancia, aunque la
industria local aún no las reconoce.
5) Características asociadas
También existen características
complementarias y asociadas con las ya mencionadas que deberían ser
tenidas en cuenta. Algunas de éstas pueden ir adquiriendo importancia a
medida que se progresa en la calidad del rebaño, pero para un productor
que se inicia debería prestar atención fundamentalmente a lo señalado en
los cuatro puntos anteriores. La cornamenta excesivamente desarrollada
hacia los laterales del animal, la ausencia de cuerno, la presencia de
mamelas o perillas, etc. son características propias de los animales
criollos. Las orejas caídas se asocian con razas lecheras. Si bien ninguna
de éstas debería ser causante de rechazo, más aún si posee un vellón
interesante, deberían tender a desaparecer a medida que se introduce
sangre angora.
Tampoco debe dejarse de considerar el tamaño del
animal. El angora tiende a ser un animal de menor tamaño y menos rústico y
prolífico que el criollo. Para los sistemas extensivos estas
características no deberían desatenderse.
Conclusiones
Iniciar un proceso de mejoramiento caprino suele ser
una experiencia gratificante porque, a diferencia del ovino, es posible
conseguir en pocas generaciones progresos muy llamativos en la calidad del
vellón. Como criterios generales no debería olvidarse:
• Partir de las mejores madres posibles para
formar el plantel: El castrón aporta la mitad de la información
genética, por lo tanto puede diluirse su calidad si las madres tienen
vellones de baja calidad.
• Cuidar las crías: De nada sirve hacer un
gran esfuerzo en comprar un buen castrón y seleccionar las mejores madres
si después las crías se mueren. Necesariamente deberá contarse con un
reparo de parición y prestar mucha atención en los primeros días de vida
de los chivitos, cuidar el estado nutricional y controlar los predadores.
• Prevenir la cosanguinidad: Un castrón, por
bueno que sea, no debería permanecer más de dos años en un mismo campo
porque si no se corre el riesgo de que empiece a servir a sus hijas y
comience a haber problemas congénitos.
• Basar la selección en características de valor
comercial y en lo posible que las mismas sean medibles y comparables entre
animales: El pesado de vellones es un ejemplo concreto.
• Comprar castrones en base a las características
que se quieren mejorar: Es importante que el productor conozca qué
tipo de animales tiene, cuáles son sus principales defectos y centrar la
búsqueda de su reproductor en animales que introduzcan mejoras en estos
aspectos.
• Contar con varios castrones: en el caso que
se de servicio a corral o por inseminación artificial, se logra que un
castrón pueda servir a un número grande de madres. En este caso es
conveniente no verse tentado para trabajar con muy pocos reproductores.
Los padres pueden transmitir algún carácter indeseable que no esté
expresado en ellos y, si justamente este caso se da en el único castrón
que se use, este carácter se difundirá en todo el rebaño. |