|
|
Doctor Carlos G. Buduba(1,2);
Doctora Ludmila La Manna(2,3,4); Ing. Agr. Virginia Alonso(2,3);
Ing. Agr. Jorge Irisarri(5) (2008)
(1) EEA INTA Esquel; (2) Universidad Nacional de la Patagonia San Juan
Bosco; (3) CIEFAP; (4) CONICET; (5) Universidad Nacional del Comahue
Carpeta Técnica, Medio Ambiente Nº 9, Junio 2008. EEA INTA
Esquel
Reseña: El artículo trata sobre la influencia del
aporte de cenizas provenientes del volcán Chaitén a los suelos de la
Patagonia Argentina teniendo en cuenta su distribución y características
de las mismas.
Palabras claves: Ceniza volcánica - Volcán Chaitén -
Suelos - Fertilidad - Erupción - Chubut
Se autoriza la reproducción del presente artículo
siempre que se publique sin recortes y se cite la fuente de origen
(Estación Experimental Agroforestal Esquel, Chubut), nombre del o los
autores y la zona a la cual va dirigida el artículo.
El siguiente artículo resulta sumamente
oportuno debido a la ocurrencia de un fenómeno como es la erupción del
volcán Chaitén y su influencia en los suelos de uso agropecuario. Si bien
el texto es de interés científico y responde a demandas de especialistas y
profesionales que buscan información vinculada a este fenómeno tiene, al
mismo tiempo, una invalorable descripción de gran interés para todos
aquellos interesados en el tema.
Introducción
En la madrugada del viernes 2 de mayo de
2008 despertó el volcán Chaitén. El mismo está ubicado en territorio
chileno, a sólo 10 km del pueblo homónimo, sobre la costa del Océano
Pacífico y a unos 120 km al Oeste de Esquel. Su presencia, junto con los
numerosos volcanes que se ubican a lo largo de la Cordillera de los Andes
patagónicos, se vincula a la actividad que registran continuamente las
placas litosféricas Sudamericana, Nazca y Antártica. Estas placas de
dimensiones continentales forman parte de la corteza de la Tierra, y se
mueven de forma independiente entre ellas produciendo fracturas y
plegamientos en sus límites, que es la zona de mayor debilidad. Es en esas
superficies de contacto donde se genera una gran concentración de energía
que puede ser liberada de diversas maneras, dando origen a cordilleras y
volcanes. Podemos imaginar una vieja pelota de fútbol de cuero puesta en
juego por un tiempo, y que por las tensiones recibidas, se produce la
rotura de la costura en la unión de tres gajos de diferentes colores,
formando un característico "globo". De manera análoga a la cámara de la
pelota, en el interior de la Tierra la roca está sometida a elevada
presión y temperatura, encontrándose en estado de fusión (magma). Cuando
el magma encuentra un pequeño orificio que la conduce hacia la superficie
terrestre, se proyecta a la atmósfera bajo la enorme presión de diferentes
gases (tefra). Al tener los materiales de la tefra una alta viscosidad y
resistencia a fluir con facilidad (rocas silíceas como la riolita y
andesita) su salida al exterior es de tipo explosiva. Los materiales más
gruesos caen en cercanías del cráter formando la estructura del cono y los
más finos ascienden hasta la alta atmósfera, donde permanecen en
suspensión por varios años y son transportados por distintas corrientes de
aire.

Foto 1: Erupción del volcán Chaitén (3/5/08) y desplazamiento de la pluma
de cenizas hacia el Golfo San Jorge. La ceniza volcánica está presente en
muchos suelos de Argentina. La erupción del volcán Chaitén fue precedida dos
días antes por una serie de temblores menores. Al explotar, después de
muchos años de inactividad (según estudios 9.270 años), provocó una
columna con diferentes elementos piroclásticos (roca y ceniza) que superó
los 13.000 m de altura llegando así a la estratósfera. Los vientos
dominantes del Oeste provocaron que la nube de ceniza (pluma) se
desplazara hacia el territorio argentino (Foto Nº 1), llegando en pocas horas
hasta el Océano Atlántico. En los días sucesivos la pluma fue rotando de
Sur a Norte en función del viento, alcanzando la Región Pampeana y la
Provincia de Santa Cruz. La ceniza y los suelos de la región
Si bien no se tienen registros
históricos escritos sobre una erupción en la zona cordillerana de Chubut,
este evento no es nuevo para la región. Quizás el primero en describir y
darse cuenta de la importancia de este fenómeno natural fue Bailey Willis,
geólogo norteamericano asociado a las actividades desarrolladas por el
Perito Moreno en la Patagonia. En 1911 Willis describió que el fondo de
los valles están llenos de acumulaciones glaciales "…cubiertas a su vez
de cenizas volcánicas llevadas por el viento a través de la sierra desde
el lado chileno. Sobre este suelo rico y bien desaguado, la selva crece
exuberantemente hasta los bordes de los precipicios que caracterizan a
muchas de las alturas. Lo tupido de la selva impide que se practique un
estudio minucioso de la distribución de los suelos…".

Foto 2: Ubicación de los principales volcanes de Chile aledaños a las
provincias de Chubut y Río Negro (Fuente: Google earth).
Los suelos de la región andino patagónica están conformados por material
volcánico, semejante al distribuido por el volcán Chaitén. Ese material
originario del suelo fue esparcido hace unos 10.000 años, al inicio de la
Época Holocena, cuando los glaciares retrocedían y aumentaba rápidamente
la temperatura de la superficie del océano. Numerosos volcanes ubicados en
la República de Chile (Foto 2) esparcieron durante ese tiempo. Sus
cenizas, por acción de los vientos del Oeste, se depositaron en territorio
argentino formando un manto sobre el relieve preexistente (modelado
principalmente por la acción del hielo y el agua). Esa capa se distribuyó
en forma continua (al Oeste por la mayor precipitación) o discontinua (en
la estepa, con menor precipitación), preferentemente en lugares reparados
del viento (sotavento). En los sitios más favorables el manto de ceniza
alcanza varios metros de espesor, como en algunos sectores del Parque
Nacional Los Alerces (Foto 3) y en otros puede estar mezclado con otros
materiales formando depósitos eólicos y aluviales.

Foto 3: Perfil de suelo bajo bosque de Nothofagus, en donde se
observan diferentes capas de material volcánico proveniente,
presumiblemente, de diferentes erupciones.
Con
el tiempo y por la acción conjunta del clima y la vegetación, esa ceniza
fina fue transformándose en un suelo con cualidades agroforestales
excepcionales. Su característica más relevante es la capacidad de absorber
agua durante el invierno y liberarla a medida que las plantas la requieren
para su crecimiento en la época seca de primavera / verano. Por otro lado,
su facilidad para incorporar materia orgánica, su baja densidad aparente y
su alto porcentaje en nutrientes explican su alta fertilidad.
Características de la ceniza
Diferentes estudios realizados en
materiales volcánicos depositados hace mucho tiempo indican que la
composición mineralógica de los magmas es meso silícica a básica. Sin
embargo, presentan una alta variabilidad entre volcanes, sin importar la
distancia, pudiendo cambiar en un mismo cráter a través del tiempo. Los
minerales más frecuentes son augita, hornblenda, hipersteno (aluminosilicatos
complejos de Calcio, Magnesio y Hierro) y olivino (silicato de hierro y
magnesio) que ocupan un 10 - 30 % del perfil del suelo. Estos se
encuentran frescos y con inclusiones gaseosas que confirman la juventud y
su origen. Los minerales pesados (alteritas) están presentes en la
fracción arena entre un 5 - 10 %. En la zona de Chubut se observa pasta
hyalopilítica, feldespato, vidrio volcánico, hipersteno y hornblenda.
Estos minerales (silicatos) constituyen un "almacén" de nutrientes que se
van liberando con el tiempo, permitiendo el desarrollo vegetal.
La ceniza eyectada por el Volcán Chaitén también está compuesta por
minerales primarios silíceos. Si bien no se tiene hasta el momento un
análisis mineralógico, su composición no tendría que ser muy diferente a
la ya conocida. En los resultados físico químicos de una muestra obtenida
en Aldea Escolar, Trevelin, Provincia del Chubut (Cuadro 1) se observó que
la textura es arenosa fina (91 % de arena fina y muy fina). Esta
granulometría es plausible pues facilita su rápida alteración y la
liberación de nutrientes. Sin embargo, con las primeras precipitaciones se
podría esperar alguna reducción en la infiltración por obstrucción de los
poros. Como consecuencia aumentaría el escurrimiento superficial, aunque
esto estará vinculado a la intensidad de las lluvias, al espesor de la
capa de ceniza y al relieve. El pH actual (1:1) es
fuertemente alcalino, el valor podría estar asociado a un proceso de
hidrólisis inmediata al ponerse en contacto los minerales silíceos con el
agua. Sin embargo, en análisis posteriores, realizados en otras muestras,
la reacción fue más ácida (Por ejemplo, en una muestra tomada en Esquel el
5/5/08, la reacción fue ligeramente ácida, pH = 6,32). Esta diferencia
podría estar dada por cambios en el tiempo y el espacio relacionados con
la propia composición mineralógica de la ceniza; por alteración, si la
misma estuvo en contacto con el agua o por un error de muestreo. A pesar
de lo señalado, y por la naturaleza del material, no se observó problema
de salinidad (CE menor a 0,9 dS m-1, pH hidrolítico semejante al actual).
Con respecto a los nutrientes analizados cabe señalar que los resultados
hacen mención a lo que está disponible en un material recién eyectado. Es
decir, que con el tiempo la meteorización de la ceniza seguirá aportando
diferentes elementos. Por otro lado, esos nutrientes serán hoy de escasa
utilidad, pues las plantas están fisiológicamente inactivas. Se deberá
evaluar al inicio de la primavera, luego del lavado producido por las
lluvias del invierno, para cuantificar el aporte que la ceniza hace a la
fertilidad del suelo. La ceniza tiene un contenido
medio de fósforo -entre 10 a 20 partes por millón (ppm)- y calcio (entre
1.000 - 2.000 ppm). En cambio, el contenido de magnesio es alto (mayor a
180 ppm). También tiene un alto porcentaje de azufre, aunque se observaron
cambios según la muestra considerada (Por ejemplo, en una muestra tomada
en Esquel el 5/5/08 indica un tenor de sulfatos de 151 miligramos por kilo
de cenizas (SO4= = 151 mg kg-1). Para deducir el
aporte de las cenizas a la fertilidad del suelo es necesario conocer la
cantidad acumulada en el mismo. El espesor de la capa de ceniza varía
según la distancia al volcán, la cobertura vegetal y el relieve. No
obstante, se puede calcular aproximadamente la cantidad de nutrientes que
se incorporan al suelo sabiendo que 1 cm de espesor de ceniza seca
equivale a 90 toneladas por hectárea tn ha-1 (la densidad aparente para la
ceniza seca es 0,9 gramos por centímetro cúbico, valor que caracteriza a
este tipo de material). Hay que resaltar, en virtud de los datos aquí
presentados, que convendría estimar el aporte de nutriente en base a un
análisis de laboratorio local y representativo. Por
ejemplo: Si se quisiera calcular la cantidad de calcio aportada en un lote
en donde la capa de ceniza tiene 2 cm de espesor, tendríamos que hacer:
((2*90 tn)*1.250 tn / 1.000.000) = 0,255 tn de Ca, que equivale a 225 kg
ha-1.
Cuadro 1: Análisis físico químico de una muestra obtenida en el
Campo Experimental Agroforestal INTA Trevelin (Provincia del Chubut)
el 2/5/08 a las 14:30 hs, realizado por el Laboratorio de Suelos del
CIEFAP / UNPSJB.
| Granulometría |
|
|
|
% > 0,5 mm de diámetro |
(arena gruesa) |
0,3 |
|
% > 0,25 mm de diámetro |
(arena media) |
1,4 |
|
% > 0,125 mm de diámetro |
(arena fina) |
7,8 |
|
% > 0,09 mm de diámetro |
(arena fina) |
38,2 |
|
% > 0,045 mm de diámetro |
(arena muy fina) |
44,9 |
|
% < 0,045 mm de diámetro |
(limo + arcilla) |
7,4 |
| Datos químicos |
|
|
|
pH actual |
(1:1) |
10,14 |
|
pH hidrolítico |
(1:5) |
10,33 |
|
pH FNa |
2 minutos |
8,38 |
|
pH FNa |
60 minutos |
9,42 |
|
Conductividad eléctrica |
dS m-1 |
0,38 |
|
N total |
% |
0,004 |
|
P disponible |
mg kg-1 (1) |
13 |
|
SO4= |
mg kg-1 (2) |
833 |
|
K mg |
mg kg-1 |
49 |
|
Ca mg |
mg kg-1 |
1.250 |
|
Mg mg |
mg kg-1 |
330 |
|
Na mg |
mg kg-1 |
170 |
(1) P Olsen
(2) Disponible + adsorbido
Consideraciones finales
Si bien la caída de ceniza volcánica es una novedad para
los habitantes de la región, es parte de un ciclo natural. Es un material
sobre el cual se formaron los suelos de la región andino patagónica y que
influyó sobre muchos otros de la Argentina. La ceniza del volcán Chaitén
es un aporte de nutrientes minerales que puede variar en su composición
según la distancia y el momento en el cual fue eyectado. Hay que esperar a
que esa capa se integre al suelo existente para mensurar su casi seguro
efecto positivo. El movimiento y acumulación de ceniza puede provocar
problemas en la salud y en la economía regional, particularmente en la
asociada al sector agropecuario. No obstante, desde el punto de vista del
suelo, es sólo una etapa más en su desarrollo. |
|