Instituto Nacional
de Tecnología Agropecuaria

Estación Experimental
Agroforestal Esquel

 

 

 

 

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Efectos de fenómenos ambientales superpuestos en el sector agropecuario del Chubut

 

Ing.Agr.MSc. Osvaldo Buratovich(1); Ing.Agr. Raúl Coppa(1); Ing.Agr.MSc. Viviana Nakamatsu(1); Ing.Agr. José Recalde(1); Ing.Agr. Martín Villa(1); Téc.Agr. Eduardo Varela Díaz (2), Adm.Pymes Adrián Pautasso(2), Ing.Agr. Jorge Gómez (2); Méd.Vet.Hernán Alonso (2) (2008)

(1) EEA INTA Esquel; (2) Ministerio de Industria, Agricultura y Ganadería del Chubut, Comarca de Los Andes

 

Carpeta Técnica, Medio Ambiente Nº 10, Junio 2008. EEA INTA Esquel


Reseña: El artículo trata sobre los perjuicios que están ocasionando al sector agropecuario, especialmente al ganadero, los efectos de la sequía a la cual se sumó la erupción del Chaitén y posteriormente una intensa nevada.


Palabras claves: Ceniza volcánica - Volcán Chaitén - Erupción - Sequía - Nevadas - Ganadería - Chubut


Se autoriza la reproducción del presente artículo siempre que se publique sin recortes y se cite la fuente de origen (Estación Experimental Agroforestal Esquel, Chubut), nombre del o los autores y la zona a la cual va dirigida el artículo.


 

Introducción

 

El sector agropecuario de la provincia del Chubut se encuentra atravesando los efectos negativos de una intensa sequía, la que produjo una importante disminución en distintos aspectos productivos tanto en la ganadería como en agricultura y apicultura. A esta situación se suman los efectos de la erupción del volcán Chaitén localizado en Chile, a 100 km al oeste de Esquel, en línea recta, durante el mes de mayo. A esto se le sumó, también en mayo, una nevada de inusual intensidad, en relación a las últimas décadas.

 

Ganado vacuno bebiendo en una aguada con cenizas

 

Sequía, cenizas y nieve tres fenómenos que se superponen. Si la situación en el sector agropecuario ya era mala por la sequía, empeoró con las cenizas y se agravó con la nevada. Es importante que esta situación quede bien explicitada ya que por una cuestión lógica lo que más ha llamado la atención del público fue el suceso extraordinario de la erupción volcánica. Si bien el presente fascículo hace énfasis en las cuestiones vinculadas a la erupción volcánica, para poder comprender mejor lo que sucede en el sector agropecuario, no hay que perder de vista que se trata de un fenómeno más que se suma a los otros.

Con respecto, entonces, a la cuestión volcánica vale tener en consideración que toda la zona andinopatagónica y especialmente en la vertiente occidental de la Cordillera de los Andes la actividad volcánica es permanente (ver Fascículo Técnico Medio Ambiente nro 9). Así como entre agosto y noviembre de 1991 estuvo en erupción el volcán Hudson ubicado en cercanías de la localidad de Los Antiguos, sobre la misma latitud de la localidad de Los Antiguos, en esta oportunidad entró en erupción el Chaitén cuya actividad se prolongará durante un tiempo que resulta impredecible. Las erupciones del Chaitén han provocado nubes de ceniza en forma continua que cubren principalmente las poblaciones y campos cercanos a la zona de Esquel, Trevelin y poblaciones vecinas pero, según la intensidad y dirección de los vientos, se dirigen hacia el sudeste, este y noreste hasta llegar a la costa atlántica de la provincia. También nubes de cenizas han alcanzado latitudes más septentrionales de la Patagonia, La Pampa y Buenos Aires.

Características de las cenizas

 

Según la información de Defensa Civil las cenizas no contienen sustancias tóxicas y están formadas básicamente de sílice constituyéndose así, con el calor del volcán, en material vítreo con alto grado de abrasividad y con distinto grado de atomización de las partículas. Las más gruesas son depositadas en cercanías del volcán y las más finas, con aspecto de talco, asumen formas de nubes que llegan a largas distancias dependiendo esto del tamaño de las partículas y de la intensidad y persistencia de los vientos. Debido a estas características las recomendaciones a la población humana pasan por prevenir problemas sanitarios que podrían presentarse bajo la forma de irritaciones en los ojos y en las vías respiratorias.

Se está trabajando coordinadamente entre los organismos provinciales (MIAG Delegación Comarca de los Andes), regionales como el CIEFAP y nacionales (INTA, UNPAT, INIBIOMA, CONICET-Universidad Nacional del Comahue) con el objetivo de realizar un relevamiento detallado de la dispersión de cenizas en el noroeste de la provincia. En este sentido se preparó un protocolo de observaciones a campo a fin de estandarizar las evaluaciones que realizaron los técnicos en el terreno.

El protocolo estableció recorridas sistemáticas de rutas nacionales, provinciales y vecinales, estableciendo estaciones de observación georreferenciadas cada 10 km, en las cuales se midió el espesor del manto de cenizas, altura media de plantas forrajeras, en algunos casos porcentaje de plantas sin cenizas y, donde fue posible, se tomaron muestras para analizarlas en laboratorio.

En 161 estaciones de observación se detectó la presencia de cenizas dispersas ampliamente en todo el territorio del noroeste del Chubut. La cantidad estimada es de 1530 establecimientos afectados que cubren una superficie de 6 millones de hectáreas (según informe del CIEFAP).

Con todo, la acumulación sobre el suelo es de escaso espesor, encontrando un rango de altura de ceniza desde 0,5 a 55 mm. Se observa que este espesor es más denso en los cañadones que cruzan el límite con Chile cercanos al volcán (55mm el 04/05/08, pero actualmente se ha volado y tiene 2,5mm) y se va disipando hacia el este volviéndose cada vez más tenue (igual o menor de 1mm). A su vez en cercanía de algunas aguadas se observó que el espesor es de 1 a 2 mm y su estado es pastoso. La densidad aparente es de 0,8 a 1,27g/cm3, debido a que el tamaño disminuye a medida que nos alejamos hacia el este de la provincia.

Una muestra de cenizas tomada en el campo experimental del INTA en Aldea Escolar y analizada en el laboratorio de la Universidad Nacional de la Patagonia arrojó los siguientes valores: pH actual (1:1) 10,14 - pH hidrolítico (1,5) 10,33- Conductividad 0,385 dSM/m. Por su parte la Granulometría medida indica que se trata de una arena fina ya que el análisis arrojó los siguientes valores: arena gruesa 0,33% - media 1,41% - fina 46,01% - muy fina 44.87% y limo +arcilla 7,37%. La alcalinidad no se debe al sodio u otras sales, sino al calcio y magnesio, por lo tanto, de acuerdo a estos resultados, la calidad del suelo no se verá afectada.

En la agricultura y apicultura

 

Debido a que este suceso ocurre a la entrada del invierno tanto los cultivos como la actividad apícola no sufren inconvenientes. Lo contrario sucedió con el Hudson cuyas erupciones afectaron seriamente la agricultura y a la apicultura debido a que el mismo se activó a fines del invierno y se mantuvo durante toda la primavera.

En el sector ganadero

 

La situación de amenaza más marcada de la actividad volcánica en otoño-invierno pasa por el sector ganadero. Las cenizas según densidad y tamaño de partículas pueden afectar seriamente las fuentes de agua, siendo más vulnerables las aguadas de aguas quietas (tajamares, lagunas, pozones, bebederos) que las de arroyos o ríos. También las cenizas cubren los pastos impidiendo el acceso de los animales a la fuente forrajera. En el caso de animales ovinos la ingestión de cenizas podría producir una disminución de la ingesta forrajera que sería variable dependiendo de la carga de cenizas que contenga el forraje. Por otro lado, las cenizas penetran en el vellón y ante una lluvia el peso que ejerce en el animal es bastante considerable. Si el animal está debilitado por falta de forraje y de agua, situación generada por la sequía, este peso puede "voltear" al animal impidiéndole caminar. En estos casos la muerte es inminente. También el hábito de los ovinos de pastorear en contra del viento influye en el impacto que las partículas de ceniza ejercen en los ojos de los animales, disminuyendo su visión o perdiéndola totalmente según la intensidad del viento.

En informes preliminares realizados con anterioridad a la erupción del volcán Chaitén, el grupo de pastizales de INTA Esquel, había detectado reducciones en la producción forrajera de la estepa árida de entre el 50 % (sitios en buen estado) y el 85 % (sitios sobrepastoreados) con respecto al año anterior. Esto como consecuencia de la extrema sequía que ya se venía sufriendo en la zona, y que potencia el efecto negativo de ambos sucesos sobre las producciones agropecuarias.

 

Foto 1: Estepa cubierta de cenizas

 

Por otra parte, la altura de las plantas forrajeras en la estepa (Foto Nº 1) es muy baja (0 a 8 cm) debido principalmente al limitado escaso crecimiento que se verificó, por la escasez de agua que sufre la región desde fines del 2006. Los coirones, pastos altos y duros, no acumulan cenizas en sus hojas, pero sí en la base de las mismas. Similar comportamiento tiene el neneo, los juncos del mallín y la caña coligüe, sin embargo la cola de piche y otros subarbustos forrajeros acumulan mucha ceniza en las ramas forrajeras, lo que provocaría un desgaste dentario acelerado del ganado.

 

Foto 2: Mallín afectado por la sequía y por la ceniza

 

Las áreas más afectadas son los mallines (Foto Nº 2), ya que al ser las más productivas desde el punto de vista forrajero, se vieron sometidos a una carga animal mas intensa. La altura de pasto en estos sitios, a consecuencia de la sequía, es menor a los 2 cm, y al cubrirse totalmente por las cenizas, quedan excluidas totalmente como área de pastoreo.

A su vez, tanto la ingestión como la inhalación de ceniza provocan en el ganado una demanda mayor de agua de bebida. Es importante tener esto presente debido a que la nieve y la lluvia que comenzaron en el mes de mayo harían que las cenizas, por erosión hídrica, se depositen en los bajos y aguadas. Este fenómeno produciría la colmatación de las mismas o su acumulación en la orilla formando una pasta que empantanaría a la hacienda, en especial el ganado ovino, ya debilitado por la escasez de forraje. Esta ha sido una de las principales causas de mortandad con el volcán Hudson.

La erupción del Chaitén coincide con la época de servicio en lanares. Aquellos que hacen inseminación artificial se ven afectados ya que deben hacer un manejo de los animales muy intensivo. Las pérdidas que pueden ocurrir en planteles de alta genética podrían reducirse manteniendo la protección de los animales dentro de lo posible. Naturalmente esto depende del tamaño del plantel. En los campos donde hay servicio natural podrían verse afectado el porcentaje de preñez, máxime teniendo en cuenta que las majadas vienen sufriendo la intensa sequía.

Debido a la sequía y al efecto de la ceniza se presume que va a disminuir la productividad de lana por animal y el rendimiento de la lana, tanto al lavado como al peinado. Esto podrá verificarse en la próxima primavera durante la esquila. También la producción de corderos se verá comprometida y especialmente en aquellos establecimientos que son más afectados por las nevadas.

Recomendaciones de manejo

 

Todo productor patagónico debiera tener un plan de contingencia para enfrentar situaciones ambientales negativas. Algunas recomendaciones al sector ganadero serían las siguientes:

 

1) Mover lo menos posible la hacienda,

2) Controlar el abastecimiento de agua y mantener limpias las aguadas sin revolver el material. Hacer una limpieza periódica de las mismas evitando la colmatación y eliminando las acumulaciones de barro en sus bordes para reducir el riesgo de empantanamiento de la hacienda. Hay que permitir que las cenizas se asienten o sedimenten. Si bien se trata de un material fino la sedimentación es bastante rápida, pero pruebas realizadas en el laboratorio del INTA demuestran que una pequeña cantidad permanece en suspensión enturbiando el agua pero siendo perfectamente potable para los animales.

3) Proveer forraje en forma de fardos o pellets en las cercanías de las aguadas, priorizando las categorías mas sensibles o de mayores requerimientos.

4) Descargar de hacienda el campo todo lo posible. En vacunos sacar los terneros y las vacas vacías al tacto. En ovinos reducir al mínimo los capones y sacar ovejas viejas, vender los corderos o dedicarlos al engorde intensivo. Atrasar la fecha y dar servicio sólo a las ovejas que estén en buena condición corporal ya que de otro modo se vera agravada la situación con el avance de la preñez.

5) Con respecto al laboreo de suelos, según lo que muestran los análisis de cenizas, no habría inconvenientes en incorporarlas al suelo en las tareas de labranza ya que no tendrían efectos negativos en la composición física ni química del suelo.

6) Conviene no exigir demasiado a los caballos de trabajo. Si es posible, no usar el mismo animal a lo largo de todo el día. Un morral puede hacer las veces de barbijo para proteger a los animales más valiosos.

7) También aves, conejos, y cerdos sufren al aspirar ceniza. Lo mejor será que queden bajo techo o al reparo en los momentos en que haya más ceniza en el aire.


Conclusiones

 

A la fecha se puede concluir que el mayor riesgo de muerte de hacienda podría deberse a inanición o por extrema delgadez debido a la falta de forraje tanto por sequía, como por cenizas y nevadas. Es muy improbable la muerte masiva de animales como consecuencia de intoxicación por ingestión y/o inhalación de cenizas volcánicas.

 

 

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