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Instituto Nacional
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Eficiencia de cosecha de maíz

Campaña 2004-2005

 

Ing. Agustín Servera

Mayo 2005

 
   

En Argentina, se cosechan alrededor de 2.18 millones de hectáreas de maíz bajo diferentes condiciones agroecológicas. Al momento de la cosecha, se están registrando pérdidas que promedian los 380 kilogramos por hectárea, lo cual representa para nuestro país una merma de 840000 toneladas que quedan tiradas en el campo. Esas pérdidas equivalen a alrededor de 61 millones de dólares más una cifra similar representada por las pérdidas de poscosecha causadas por el incorrecto transporte y almacenamiento.

 

En este contexto, el INTA dispone de un proyecto denominado PRECOP (Proyecto Nacional de Eficiencia de Cosecha y Poscosecha de Granos). Dicho proyecto, al cual pertenece el autor de este artículo, se ha fijado como objetivo lograr disminuir en un 20% las pérdidas ocasionadas en la cosecha y poscosecha de granos.

Si el objetivo fijado es exitoso, representará para nuestro país un ingreso de 300 millones de dólares que anteriormente no iban a parar al bolsillo de nadie.

En lo referente a maíz, la falta de lluvias en la época de floración se hizo sentir en diferentes regiones de la pampa húmeda lo cual influyó directamente en el rendimiento.

Es sabido que el número de hileras por espiga de maíz está determinado principalmente por cuestiones genéticas mientras que el número de granos por hilera quedará determinado por la disponibilidad de agua y nutrientes en los primeros estadios reproductivos del cultivo de maíz.

Por lo tanto en esta campaña fueron comunes los lotes de maíz que aún estando bien implantados con una uniformidad y densidad de siembra adecuada, presentaron una considerable desuniformidad en sus tamaños de espigas.

Algo similar pasa cuando el distanciamiento entre plantas y la profundidad de siembra es desuniforme, o aún peor, porque en estos casos no sólo el tamaño de espigas va a ser desuniforme sino también el tamaño de plantas (principalmente el diámetro de los tallos y la altura de inserción de la espiga), pero los lotes mal sembrados no son ninguna novedad, aparte están presentes tanto en los años buenos como en los malos.

Esta desuniformidad del tamaño de espigas, ocasiona que al momento de cosecha, las espigas de menor tamaño sean muy difíciles de recolectar por lo tanto la máquina tiende a desgranarlas, también hay que tener en cuenta que estas espigas de menor tamaño tienen una menor humedad al momento de cosecha en relación a las espigas de mayor tamaño, por lo tanto mientras más pequeñas, más susceptibles al desgrane serán.

También existen diferencias entre los híbridos comercializados en relación a la tenacidad de la inserción de la espiga al tallo y de la facilidad con que estas espigas son deschaladas por la plataforma. Teniendo también estos dos últimos factores citados influencia directa sobre la facilidad al desgrane por plataforma.

Todo lo anteriormente citado está relacionado con factores del cultivo, mientras que los dos factores relacionados con la máquina que tienen mayor importancia al momento de disminuir las pérdidas por desgrane de la plataforma son la velocidad de avance y la regulación de las placas espigadoras.

 

 

Figura 1.

 

 

En cuanto a la primera, la velocidad óptima de trabajo es la más rápida a la cual nos deja andar el cultivo y las pérdidas ocasionadas son las menores posibles. Como dato orientativo, una velocidad de avance adecuada estará entre 3.5 y 5 kilómetros por hora. A esta velocidad se tendría que poder caminar cómodamente al lado de la máquina, desde el momento que “cuesta seguirle el tranco a la cosechadora” empieza a tornarse excesiva la velocidad de avance. Por otro lado hoy día con colocar un GPS en la cabina de la cosechadora podemos tener el dato al instante de las velocidades máxima y media a la cual se está trabajando.

Si la velocidad de avance es excesiva, la plataforma arrancará la espiga del tallo en su parte posterior de las placas espigadoras, amontonando varias espigas al mismo tiempo ocasionando que algunas se caigan por delante de la plataforma y otras sufran desgrane, lo ideal es que el arrancado de la espiga se dé en la mitad del recorrido de la cadena acarreadora.

Figura 2.

 

Una vez solucionado el tema de la velocidad, hay que regular correctamente la luz de las placas espigadoras la cual se determinará en relación al diámetro de los tallos y al tamaño de las espigas.

Si estos dos factores son uniformes en el cultivo la regulación del cabezal es sencilla pero si alguno de estos dos es desuniforme en el surco, determinar la luz de las placas espigadoras no es un problema tan sencillo de solucionar.

Una regla práctica para la regulación de las placas espigadoras es empezar a trabajar con las placas lo más cerrado posible e ir abriéndolas de a un punto hasta que la máquina no se atore con frecuencia. En este punto las pérdidas por desgrane serán tolerables y los problemas de atoraduras serán mínimos.

En el siguiente cuadro se pueden ver en forma detallada los niveles de pérdidas actuales y sus tolerancias (Fuente: INTA Manfredi).

 

MAÍZ

PÉRDIDAS

TOLERANCIA para 7000 kg/ha

Tipos de pérdidas

kg/ha

%

kg/ha

%

Precosecha

65

0,9

0

0

Cosechadora

320

4,6

210

3

Total de pérdidas

385

5,5

210

3,0

 

 

 

 

 

Cosechadora 320 kg/ha

Tipos de pérdidas

kg/ha

%

kg/ha

%

Cabezal

233

72 *

130

62 **

Cola

87

28 *

80

38 **

 

* Porcentaje sobre un 100% de pérdidas por cosechadora de 320 kg/ha;

** Porcentaje relativo sobre el total de la tolerancia de pérdidas ocasionadas por la cosechadora 210 kg/ha.

 

Aclaración: las tolerancias son orientativas porque dependen mucho de la situación del cultivo, si el rendimiento es menor o mayor al indicado se debe dejar de lado el porcentaje y mantener las tolerancias en kg/ha. Si el cultivo se encuentra volcado y/o con ataque de Diatraea, las tolerancias son mayores.

 

Tendencias tecnológicas de un cabezal maicero actualizado

  1. Puntones y capos de perfil bajo y agudo, de fácil regulación, con sistema de plegado sencillo y de rápida remoción. Material de construcción liviano, preferentemente de plástico con diseño reforzado, capaz de penetrar debajo de plantas caídas, levantarlas y entregarlas individualmente erecta a los rolos de tracción.
  2. Bastidor con un diseño de ángulo de trabajo tal que permita a los baldes de la cadena rozar el suelo en su punto más bajo.
  3. Cadenas recolectoras con gran amplitud de ingreso de plantas y cucharas concéntricas de fácil regulación tanto en la velocidad como en la tensión.
  4. Rolos espigadores o de tracción de perfil cuadrado o pentagonal, diseño tronco-cónico, con chapas plegadas de fácil recambio o bien de bordes cortantes, que realicen un quebrado del tallo sin llegar a cortarlo volviéndolo mas frágil (Figura 2).
  5. Placas espigadoras con diseño que eviten el desgaste y el corte de plantas y además dispongan de fácil regulación mecánica, preferentemente hidráulica o eléctrica desde la cabina del operador, con un indicador de referencia ubicado en un lugar visible para el conductor (Figura 1).
  6. Placas gramilleras de fácil regulación y resistente al desgaste.
  7. Válvulas de retención de espigas de goma, de buen diseño y fácil recambio.
  8. Sinfín con gran altura de alas para espigas de gran tamaño paso amplio y bajo régimen de giro. Alabes entrecruzados en su parte central para una mejor alimentación central de cilindro trillador. Palas entregadoras centrales con diseño tangencial para evitar el voleo de espigas. Zafes del sinfín de alta sensibilidad y duración.
  9. Pantalla de alambre reforzada ubicada sobre el embocador para evitar el voleo de espigas por parte del sinfín.
  10. Puntones laterales de diseño agudo, de perfil suave y alto, con su parte superior ancha para guiar a las plantas sin provocar el desprendimiento de espigas.
  11. Cabezales livianos, con facilidad de adaptación a las diferentes distancias entre hileras de 52.5 a 70 cm.
  12. Cajas de mandos construidas de material liviano y equipadas con zafes individuales por hilera (cuerpo), con alta sensibilidad y duración.
  13. Facilidad de adaptabilidad de la velocidad de giro del cabezal para diferentes estados del cultivo y cosechadoras, en un futuro cercano las cosechadoras tendrán como equipo estándar regulación de la velocidad del cabezal coordinado automáticamente con la de avance de la cosechadora (Figura 2).
  14. Equipamiento de seguridad completo en lo posible bajo normalización IRAM, protección de todos los órganos en movimiento, calcomanías de alerta y de regulaciones elementales, detalles instructivos de funcionamiento.
  15. Manual de mantenimiento y funcionamiento correcto, con regulaciones básicas de acuerdo al estado del cultivo.
  16. Buena asistencia mecánica y servicio de atención al cliente con disponibilidad de repuestos en todo el país.

 

Evaluación de pérdidas:

Antes de hacerle parar la cosechadora al maquinista y causarle una demora hay que tener muy en claro tres cosas:

  • Cuánto está perdiendo la máquina.
  • Por dónde está perdiendo.
  • Por qué motivo puede estar perdiendo por ese lugar.

 

Una vez que se tiene en claro estas tres cosas, uno está realmente en todo su derecho de detener al maquinista y ponerse a trabajar en conjunto para disminuir las pérdidas hasta un valor tolerable (por debajo de los 200 kg).

Por la época del año en que nos encontramos, carece de sentido práctico ponerse a describir cómo es la metodología de evaluación de pérdidas. Pero sí es importante destacar que todos los esfuerzos que hagamos en cuanto a capacitación desde ahora hasta la próxima campaña se verán reflejados sus resultados “al momento de llenar los silos”.

Para esto, el INTA por medio del PRECOP ofrece todas las herramientas necesarias para poder capacitar a los responsables de la cadena productiva y de esa forma poder disminuir las pérdidas que tienen solución.

Por último, si logramos que esos granos que hoy día van a parar al piso dejen de hacerlo los que nos vemos beneficiados somos todos los argentinos, cada grano recuperado es más trabajo para todos y el trabajo es la clave para que nuestro país sea el que todos los hombres honestos estamos deseando que sea.

 

 

Más información:

Ing. Agustín Servera - INTA EEA Balcarce

 

 
     
     
     
 
 

 

 

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