Causas de la diarrea neonatal
La diarrea neonatal de los terneros es una
enfermedad ocasionada por múltiples causas y representa uno de los
problemas sanitarios de mayor relevancia en las primeras semanas de
vida. Además es una importante causa de muerte. Produce significativas
pérdidas económicas a la ganadería y afecta a los sistemas de
producción intensivos, como el tambo. No es casualidad que en nuestros
sistemas de crianza artificial de terneros o “guacheras”, se observe
una mortandad elevada por diarrea, de hasta un 70%. Cuando los
terneros con diarrea no son atendidos con rapidez, la septicemia
(infección diseminada) ocurre muy frecuentemente debido a la
multiplicación incontrolada y, generalmente simultánea, de diferentes
agentes causales de enfermedades entéricas. Los agentes bacterianos
más comunes, como Escherichia coli o Salmonella enterica
serovar Dublin, o víricos, como rotavirus y
coronavirus, son los que ocasionan la enfermedad en los primeros
días de vida. Otros agentes asociados, menos patógenos, son unos
pequeños parásitos como coccidios y cryptosporidios.
La presencia de la diarrea neonatal, se debe
fundamentalmente a la falta de inmunidad pasiva (anticuerpos que
trasmite la madre al ternero) a través del calostro. Los terneros
deben recibir calostro de su madre tan pronto como sea posible, dentro
de los 30 minutos después de haber nacido. Esto es de suma importancia
para contar con una mayor resistencia a las enfermedades. Durante las
primeras doce horas de vida los neonatos pueden consumir un 5% de su
peso al nacimiento de calostro. Si el calostro se administra más
tarde, las inmunoglobulinas (anticuerpos) que la vaca le transfiere a
su ternero no pueden absorberse por la mucosa intestinal.
Algunos de los motivos por los cuales los
terneros no pueden mamar ocurren en: Terneros nacidos de partos
dificultosos (distócicos) o de vacas mal nutridas, los hijos de
vaquillonas, aquellos que nacen en corrales con barro en épocas
invernales (lo cual dificulta la movilidad y el acceso a la ubre de la
madre), los terneros de madres que los abandonan y los de gran tamaño
que tardan mucho tiempo en incorporarse. Todos estos factores, muchas
veces agravados por la falta de dedicación del personal que cumple
múltiples funciones, tienen como resultado la falta de inmunidad en
los terneros y una mayor susceptibilidad a los agentes causantes de
enfermedades diarreicas.
Otros factores predisponentes
Además, existen otros factores predisponentes que
pueden desencadenar episodios de diarrea como por ejemplo:
- La carga de agentes infecciosos en el
medio ambiente (se debe al movimiento de las terneras y a la higiene
en general).
- Factores nutricionales (sobrealimentación,
sustituto lácteo de mala calidad, limpieza inadecuada, cambios
repentinos en la dieta, utilización de leche fermentada mal
conservada o preparada).
- Estrés (inclemencias climáticas, traslados
por largas distancias de los animales dentro de las primeras 2 ó 3
semanas de vida de los terneros, etc.).
- Problemas de manejo (horarios de
administración de alimento, temperatura de leche o sustituto, forma
de alimentación, número de tomas diarias, toma de calostro, cambios
repentinos en la dieta, etc.)
La enfermedad en los terneros
Uno de los aspectos más importantes a tener en
cuenta frente a la problemática de las diarreas es la detección de
signos clínicos. Al principio la única manifestación de diarrea es la
suciedad de los cuartos posteriores, cola, garrones y aumento del
número de deposiciones con alteración de la consistencia de las heces.
Conforme la enfermedad progresa, otros signos se
pueden tornar evidentes tales como alteraciones de las heces
(aguachentas, de olor fétido, descoloridas amarillentas o
blanquecinas, a veces con mucosidad y/o sangre), signos de
deshidratación (pérdida de elasticidad del pliegue cutáneo,
hundimiento de los ojos, pelo áspero), hipotermia (extremidades frías)
pérdida gradual del apetito y debilidad extrema (dificultad para
incorporarse y/o mantenerse en pie) y en casos de septicemia
dificultad respiratoria.
Tratamientos versus profilaxis: “Más vale prevenir que curar”
La mayoría de los terneros con diarrea mueren a
causa de la deshidratación. Por ello la hidratación (fluido-terapia)
es el tratamiento adecuado.
Otros agentes usados para el tratamiento de la
diarrea del ternero comprenden antibióticos, modificadores de la
motilidad intestinal y del pH, protectores y absorbentes
gastrointestinales, agentes que regulan la secreción incluyendo las
prostaglandinas, astringentes, lactobacilos y otros microorganismos,
esteroides, antiadhesivos microbianos, antitoxinas y anticuerpos
monoclonales.
Aunque existen muchas alternativas en los
tratamientos de las diarreas, algunos son eficaces y otros de
cuestionable valor, por eso el principal camino para reducir la
mortalidad por diarrea, es prevenirla. Para ello se puede
suministrar a los terneros anticuerpos específicos contra los agentes
de la diarrea mediante:
- Inmunidad pasiva: Se vacunan las
madres en el período de vaca seca con agentes causales de la diarrea
neonatal del ternero. La vaca inmunizada genera anticuerpos
específicos que pasan al ternero por el calostro. Enfatizando, los
terneros deben recibir una cantidad adecuada calostro lo antes
posible después del nacimiento.
- Inmunidad activa: Se vacunan los
terneros con los agentes causales de diarrea. Este método sólo es
efectivo en terneros mayores de tres semanas de edad, ya que la
respuesta del sistema inmune de los animales muy jóvenes no es
suficiente para responder a una infección.
Dado que la inmunidad activa sólo puede ser
proporcionada después de la tercera semana de vida, como ya dijimos la
inmunidad pasiva dada por el calostro cumple un rol primordial en la
prevención de las diarreas. Muchas veces esta protección calostral es
insuficiente, de modo que uno de los mecanismos para suplir su
carencia es el suministro de inmunoglobulinas adicionales específicas
por vía oral. Estas Igs pueden obtenerse ordeñando el calostro de
otras vacas o bien mediante la extracción de sangre de animales
hiperinmunizados (a los que se les dieron repetidas dosis de vacunas)
para luego obtener el suero (que contiene los anticuerpos) para ser
aplicado por vía inyectable. La producción de Igs mediante estos
procedimientos implica una producción limitada que a menudo resulta
demasiado costosa. Por ejemplo, en el caso de la obtención del suero
los animales deben ser sangrados (equinos, caprinos) o inclusive
sacrificados (conejos).
La gallina, un recurso económico para prevenir la diarrea de los
terneros
Existe una posibilidad mucho más barata y
sencilla de brindar protección pasiva, además de la suministrada por
el calostro, y es la obtención de Inmunoglobulinas (Igs, anticuerpos)
específicas proporcionadas a través del huevo de gallina. La mayoría
de las Igs del huevo de gallina se encuentran en muy alta
concentración en la yema. Las aves, a diferencia a los mamíferos, no
disponen de calostro y en cambio usan a la yema del huevo como un
método muy eficaz de transferencia pasiva de anticuerpos a su
descendencia. Se la denomina Inmunoglobulina (Ig) de yema (Y) ó IgY.
Su eficiente acción protectora local en la mucosa intestinal es muy
similar a la ejercida por la IgA de los mamíferos.
Debido al gran avance de las líneas genéticas de
alta postura, hoy en día la avicultura industrial permite elaborar en
forma muy económica a estas Igs. En efecto, una sola gallina
usualmente pone unos 250 huevos por año, cantidad que rinde 4 Kg de
yema. Se ha demostrado que 1 gramo de yema de huevo contiene alrededor
de 10 mg de IgY. Además la gallina responde bien a la vacunas
elaboradas con agentes infecciosos del bovino y que sus anticuerpos se
transfieren en muy buena concentración a la yema del huevo. Por
ello, es entonces posible utilizar al huevo como un alimento que
transfiera anticuerpos específicos y brinde protección pasiva a los
terneros neonatos.
Cómo un huevo común puede transformarse en un excelente
medicamento
Se han realizado varios trabajos en muchas partes
del mundo, a campo y experimentales, en los cuales se les suministra
oralmente IgY (como yema en polvo o huevo entero) a los terneros,
demostrándose una muy efectiva protección para la diarrea causada por
rotavirus, colibacilos (Escherichia coli), coronavirus y
salmonelas. En todos estos trabajos las gallinas han sido
repetidamente vacunadas (hiperinmunizadas) contra estos agentes
infecciosos de los terneros. Cuando se compararon terneros alimentados
con huevo en polvo con otros testigos sin tratamiento o con huevo en
polvo de gallinas no vacunadas, se obtuvieron estos notables
resultados en los animales que habían recibido el huevo con IgY
específica:
- Menor incidencia de diarrea y menor
mortandad de terneros,
- Mayor ganancia de peso,
- Menor duración y severidad de los signos
diarreicos,
- Marcada reducción de la colonización
intestinal por los agentes infecciosos,
- Disminución de la carga microbiana en el
medio ambiente (menor contagio)
- Ausencia o disminución en los tratamientos
médicos adicionales en los terneros.
- A diferencia de los antibióticos, la IgY
no induce al desarrollo de resistencia bacteriana.
Nuestra experiencia en la Argentina
En un trabajo conjunto realizado entre la
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
(Tandil) y el INTA (Balcarce), pudimos demostrar en forma práctica la
eficaz protección que se brinda a los terneros cuando son alimentados
con huevos de gallinas vacunadas. Realizamos un trabajo con terneros
de guachera, criados bajo las clásicas condiciones de campo. Las
gallinas que se utilizaron provenían de un criadero comercial. Las
gallinas fueron divididas en dos grupos: uno fue vacunado
repetidamente con los diferentes agentes bacterianos que ocasionan la
diarrea neonatal de los terneros y el otro no fue vacunado.
Para la evaluación se utilizaron terneros de
razas lecheras distribuidos en tres lotes que recibieron el mismo
manejo del establecimiento. El lote “A” (tratado con huevo de gallinas
vacunadas); el lote “B” (testigo con huevo de gallinas no vacunadas);
y un lote “C” (control sin administración de huevo). El suministro de
huevo se realizó una vez al día (por la tarde) mezclando la yema y la
clara con la toma diaria de la dieta láctea. Los resultados
preliminares fueron muy alentadores, ya que se observó que: el 60%
de los terneros del lote A no presentaron ningún episodio de diarrea
versus el 27% de los de los otros dos lotes.
En conclusión: hay que suministrar anticuerpos
La carencia de anticuerpos de los terneros es el
principal factor condicionante para que aparezcan episodios de diarrea
debida, como ya dijimos, al consumo insuficiente o fuera de término de
calostro, sumado a la escasa cantidad de anticuerpos con que nacen o
responden durante las primeras tres semanas de vida. Es allí,
justamente, donde se presentan la mayor cantidad de casos diarrea.
Por consiguiente, lo más aconsejable es brindar protección pasiva
mediante el suministro de anticuerpos por vía oral con huevo fresco o
en polvo proveniente de gallinas vacunadas, habiendo una acción
directa sobre las mucosas digestivas.
Para reforzar esta medida de manejo se
recomienda:
- Vacunar a las vacas antes del parto
(durante los últimos dos meses de gestación) contra los agentes de
la diarrea del ternero.
- Proporcionar al ternero un consumo de
calostro y verificar que sea adecuado en cantidad, calidad y en el
tiempo.
- Durante el primer mes de vida administrar
diariamente huevos de gallinas o sus ovo-productos (vacunadas contra
los agentes de la diarrea del ternero).
La Inmunización pasiva, por vía oral, de
anticuerpos específicos es una atractiva herramienta para prevenir y
tratar las infecciones gastrointestinales, tanto en humanos
(lactantes y niños) como en animales. Es también una terapia
alternativa cuando hay resistencia de los gérmenes patógenos
entéricos a los antibióticos.
La Tecnología IgY (Inmunoglobulina extraída de
la Yema de huevo) ofrece una gran oportunidad para diseñar
futuras estrategias destinadas a prevenir las diarreas de humanos y
animales.
Las futuras investigaciones están orientadas en esa dirección y
permitirán abrir puertas para solucionar estos graves problemas con
los que diariamente convivimos.
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