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1P. A. Chacana, 1H.R. Terzolo,
2E. Gutiérrez Calzado, 3R. Schade
1INTA, Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria, Programa SETCIP-BMBF, Proyecto AL/PA/00-BVIII/006ARG/00/004,
EEA Balcarce, Argentina
2LABEX, Laboratorio de Anticuerpos y
Biomodelos Experimentales, Santiago de Cuba, Cuba
3Institute of Pharmacology and Toxicology,
Medical Faculty (Charité) of the Humboldt-University, Berlin, Germany
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Resumen
Los anticuerpos de yema de huevo son una
interesante alternativa al uso de anticuerpos mamíferos. Hacia fines
del siglo XVIII, el investigador alemán Klemperer demostró que
extractos de yema de huevo obtenidos a partir de gallinas
hiperinmunizadas contra la toxina tetánica, eran capaces de proteger
a ratones inoculados con dosis letales de la misma toxina.
La importancia de la Tecnología IgY fue
tenida en cuenta recién durante las últimas décadas, y actualmente
se publican constantemente trabajos sobre la inmunoglobulina,
describiendo sus propiedades y aplicaciones en diferentes campos
científicos. Estructuralmente, la IgY se compone de dos cadenas
livianas y dos cadenas pesadas. Estas últimas contienen un dominio
variable y cuatro dominios constantes. El peso molecular de la IgY
es de alrededor de 167.250 Daltons. El punto isoeléctrico varía
entre 5,7 y 7,6. La IgY se transfiere activamente desde la sangre a
la yema, mediante un proceso donde están involucrados receptores
específicos.
En general, las IgM e IgA se pueden encontrar
en la clara del huevo, mientras que la IgY predomina en la yema, con
concentraciones de entre 10 y 20 mg/mL. Existen diferentes métodos
de precipitación y cromatográficos para la extracción de la IgY a
partir de la yema del huevo.
Comparada con la IgY mamífera, la IgY de los
pollos presenta varias ventajas: es muy económica, se puede producir
en grandes cantidades, se evita el sangrado del animal, do presenta
reacciones cruzadas con los factores reumatoideos o los anticuerpos
humanos anti-ratón, no activa el sistema de complemento mamífero, no
interfieren con las heteroaglutininas humanas en la prueba de Coombs,
presentan menor fluorescencia inespecífica en preparaciones
inmunofluorescentes, etc.
En muchos estudios, se ha demostrado que la IgY
de pollo presenta afinidad y sensibilidad similares a las de la IgG
mamífera. De hecho, puede ser usada en la mayoría de las pruebas de
aglutinación. Además, debido a la distancia filogenética que separa
a los mamíferos de las aves, la IgY de pollo puede reconocer
proteínas mamíferas altamente conservadas, ó péptidos que serían
indetectables utilizando conejos hiperinmunizados.
Por esta razón, la IgY es muy útil en muchos
tests de laboratorio en los que las IgG no es adecuada. Además, la
IgY e pollo es particularmente útil como agente inmunoprofiláctico o
inmunoterapéutico.
Algunas de estas aplicaciones son la prevención
y tratamiento de diarreas humanas y animales, caries,
xenotransplantes, síndrome urémico hemolítico, fibrosis cística,
elaboración de antitoxinas antivenenos, e incluso enfermedades
infeccionas de peces. Aún queda por determinar si las formulaciones
terapéutica e inmunoprofilácticas basadas en IgY (huevo en polvo,
extractos de yema de huevo) son consideradas productos ó drogas
medicinales que deben cumplir con todas las regulaciones
pertinentes, o pueden ser consideradas como alimento funcional o
aditivos alimentarios que pueden ser libremente usados, de manera
más económica y sin la necesidad de registros especiales.
Palabras clave: inmunoglobulinas de yema de huevo, IgY,
gallina, inmunoprofilaxis, revisión
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