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Setiembre/2001
La parición es
el punto clave donde se ve reflejado el esfuerzo realizado durante todo el año, es cuando
se concreta la gestación que confirmamos mediante el tacto rectal, el ternero llegó a
término, debe nacer, pararse y mamar por sí solo el calostro dentro de las dos primeras
horas de vida y así seguir su ciclo hasta el destete. De poco vale un porcentaje de
preñez del 95%, si destetamos 85% de terneros.
El parto es un
mecanismo hormonal complejo que se desencadena al finalizar la gestación la cual dura
aproximadamente unos 280 días. Es uno de los eventos más importante en la cría bovina.
En condiciones normales y en rodeos libres de enfermedades venéreas y otras causas
infecciosas, existen una serie de pérdidas, un poco mayores en vaquillonas que en vacas,
que se puede estimar en un 2%. Es decir que 2 de cada 100 vacas, que están preñadas,
pueden no parir ó bien parir un ternero muerto. Los problemas que se presentan pueden ser
desde un parto complicado, o parto distócico, al nacimiento de un ternero muerto sin
ningún síntoma previo en la madre.
¿Qué se entiende por parto distócico y cómo
ocurre?
La distocia es un parto
dificultoso usualmente porque el ternero no puede salir por la cavidad pelviana materna ya
sea por haberse quedado encajado en el canal de parto o bien por una mala posición o
presentación del feto al momento del parto. Esta circunstancia atenta contra la sobrevida
futura del ternero. El problemas es más frecuente en vaquillonas de primera parición y
especialmente en animales entorados precozmente (servicio de 18 meses) que en vacas. Esta
circunstancia se da con mayor frecuencia cuando no se tienen los recaudos necesarios al
elegir vaquillonas con adecuado desarrollo al servicio y no se utilizan toros de bajo peso
al nacer. Además suele ser más frecuente en las razas continentales (Charolais,
Limousin, Chianina, etc) que en las británicas (A. Angus, Hereford, Shorthorn).
En términos prácticos y
en condiciones ideales se podría esperar entre un 2% y 5% de partos distócicos en
vaquillonas de entore precoz en un rodeo bien manejado. Si no se toman los recaudos
adecuados preservicio, dicho problema puede ascender hasta el 15-20%.
En vacas, probablemente no
supere el 1%, este bajo porcentaje ocurrirá siempre que se utilicen toros de la misma
raza materna y de un tamaño corporal o frame similar o levemente superior al del rodeo en
servicio. Si se hacen cruzamientos o no se toma cuidados en la elección del toro que
presta servicio, el problema puede ser bastante serio.
Se pueden tomar una serie
de medidas, que no dan una seguridad absoluta de que el problema no aparezca, pero que van
a minimizar el problema reduciendo su presentación.
Por ejemplo, una de las
medidas a tomar sería la de utilizar un toro de tamaño bastante similar al tipo de
hembra del rodeo. No podemos incorporar a un rodeo de vaquillonas un toro demasiado
grande, necesitamos conocer cuánto pesó al nacer ese toro. Esto es fundamental porque un
toro que al nacer pesó 40 kilos y va a dar servicio a un lote de vaquillonas, seguro que
va a ocasionar problemas de partos. Pero si el peso al nacer de dicho toro fue de 25 a 27
kilos, probablemente no se presenten problemas.
El otro pilar importante
para la prevención es realizar la revisación preservicio de las vaquillonas donde no sólo
se debe llegar a ese momento con un peso adecuado (alrededor de 270 kg para A. Angus y
280-300 kg para Hereford), sino que además debe tener un buen desarrollo pelviano. Para
ello el veterinario a cargo del rodeo puede realizar la medida del área pélvica,
determinación llamada pelvimetría, por la cual puede estimarse si ese animal tiene un
adecuado desarrollo para parir un ternero por su cuenta. El peso preservicio de la
vaquillona por sí solo no asegura un adecuado desarrollo pelviano, ambos parámetros son
importantes.
Otro punto importante es
el manejo nutricional de la vaquillona la cual debe llegar al parto en buen estado, ni
gorda ni flaca. Un exceso de peso corporal hace que existan depósitos de grasa en el
área pélvica que puedan interferir en el canal del parto. Otra consecuencia negativa
relacionada al sobrepeso de la madre es la menor producción de calostro y leche dado que
el exceso de grasa también se deposita en la ubre, limitando su producción.
¿Es igual el parto en las vacas que en las
vaquillonas?
En la vaquillona el parto
es un poco más demorado. En la vaca generalmente entre los 30 a 60 minutos después que
se observa la presencia del feto y sus envolturas por la vulva (bolsas de agua le
dice el hombre de campo), el ternero nace impulsado por las contracciones uterinas y
abdominales de la madre. En la vaquillona este período se demora algo más, entre una
hora y media a dos horas porque su área pélvica no está bien dilatada y carece de
experiencia como hembra primípara que es. Este punto es primordial pues en base a ello se
deberán implementar recorridas y observaciones diarias en los lotes en parición varias
veces en el día y más frecuentes en los lotes de vaquillonas que en los de vacas.
¿Qué importancia tiene el calostro?
El calostro es una leche
modificada que comienza a producirse al final de la gestación y se acumula en la ubre,
muy rica en anticuerpos maternos y en energía, de ahí la importancia vital de que el
ternero mame el calostro en las primeras horas de vida. La placenta que tiene la vaca es
totalmente distinta a la humana, por eso no hay pasaje de anticuerpos de la madre al feto,
todo los anticuerpos que van a proteger al ternero durante las primeras semanas de vida
hasta que su sistema inmune termine de madurar y los produzca por su propia cuenta,
dependerá de los que recibe a través del calostro materno. El ternero cuando nace tarda
en pararse entre 30 minutos y una hora y pasan de 30 a 60 minutos más hasta que mame el
calostro. De la energía que recibe vía calostro, depende que se adapte al ambiente
externo frío y ventoso como es el momento del parto en nuestra zona de cría, muy
distinto al claustro materno donde el ternero estuvo a 38ºC durante su gestación. Ese
cambio hace que el ternero deba adaptar su sistema termoregulador que funciona en
principio por sus reservas grasas pero que necesita el complemento importante del calostro
además de recibir los anticuerpos para combatir con éxito distintos agentes infecciosos
del medio ambiente. El calostro es muy difícil de sustituir. Si la vaca se muere, el
ternero tiene pocas chances de vida si queda en situación de campo. La vaquillona tiene
una menor producción de calostro y su ternero es más susceptible de adquirir
enfermedades infecciosas neonatales como las diarreas virales y bacterianas.
¿Se puede guardar el calostro para ser
utilizado en otros terneros?
Es muy común está
práctica en tambos donde se realiza el "banco de calostro" ordeñando el
calostro de distintas vacas sanas y se guarda congelado a -18ºC en botellas de plástico
de gaseosas o envases tipo Tetrabrick nunca llenados a más de la mitad para que no se
rompan al expandirse durante el congelamiento. En estas condiciones se puede usar durante
8-12 meses sin pérdida de sus cualidades. Se deberá descongelar y administrar entibiado
a 37ºC en baño de agua. Se sugiere administrar unos 4 litros repartidos en 4 tomas en el
día mediante mamadera y tetina.
Cuando llega el momento de la parición, ¿qué
debe hacer el productor con su rodeo y el personal de campo?
Como productor uno debe
aspirar a que la mayoría de las vacas paran en forma normal por su cuenta sin la
necesidad de nuestra colaboración. Como regla general, en el campo debemos anticiparnos a
los problemas. Para ello, se debe estar preparado, especialmente si ha tenido antecedentes
con este tipo de problemas.
La pregunta que surge
frente a un parto distócico es: cuánto debo esperar para intervenir? Una vaca en
condiciones normales pare su ternero usualmente dentro de 1 hora desde que los sacos y
envolturas fetales aparecen por la vulva. Si se trata de vaquillonas el parto es más
lento debiéndose esperar unas dos horas.
Para ello, el personal de
campo debe estar alertado haciendo recorridas desde al menos 15 días de la fecha estimada
de inicio de la época de los partos. Tiene que existir una buena relación entre la
cantidad de personas o recorredores y la categoría y cantidad de los vientres de su
rodeo. Para vacas una cifra racional de atención suele ser no más de 400-500 vacas por
hombre. En vaquillonas, la cifra sería la mitad dado que la demanda de mano de obra para
auxilio va a ser mayor que para el caso de las vacas. Ello hace necesario que se deba
separar el rodeo en lotes de vacas y vaquillonas. Para este último caso, el lote se
deberá recorrer por lo menos dos veces a la mañana y dos veces a la tarde. El productor
deberá prever esta alternativa contratando personal de campo auxiliar temporario extra si
existen estos problemas y estar atentos para llamar al veterinario oportunamente. Está
siempre contraindicada la tracción con tractor o camioneta o caballo en la ayuda
brindada. Si usualmente una o dos personas no pueden ayudar a salir al ternero, deberá
llamarse en forma inmediata al profesional. Los aparejos suelen ser peligrosos dado que es
muy fácil que hagan una tracción grande (400-500kg) sin que signifique trabajo para el
operador pero de seguro perjuicio para la vaca y/o ternero.
El hombre de campo puede
hasta cierto punto darse cuenta en qué situación viene el ternero presentado y si él lo
puede sacar, pero en general se aconseja que llame al veterinario precozmente lo que va a
garantizar que ese ternero llegue vivo al destete.
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