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También
se observa un aumento en los conteos de células somáticas y cambios en las
concentraciones de los electrolitos de la leche que se asemejan a aquellos registrados en
la mastitis luego de la infección bacteriana de la ubre. Algunos días más tarde se
observan los signos de fotosensibilización incluyendo irritación, enrojecimiento y edema
de las áreas de piel no pigmentadas, seguido por exudación serosa de las zonas
inflamadas. Esto ocurre generalmente 10-20 días luego de la primera exposición a la
pastura tóxica o a la administración experimental de esporidesmina. Los animales
afectados buscan protegerse del sol y están débiles e inquietos, generalmente con el
apetito deprimido, aunque muchos pueden pastorear en días nublados y luego de caer la
noche. Se hace evidente la ictericia en las mucosas de los párpados, labios, boca y
vulva, persistiendo durante varios días en los casos leves y durante varias semanas en
animales con daño hepático severo.
En
bovinos se observan lesiones ulcerativas de la punta y parte inferior de la lengua, esto
es debido a que los animales exponen la cara ventral de la lengua a los rayos solares por
el continuo lamido de las zonas afectadas.
No
todos los animales con daño hepático producido por la esporidesmina mostrarán signos
clínicos de la enfermedad. Los signos aparecen en aquellos animales en los cuales la
oclusión de los conductos biliares está muy extendida, o afecta a aquellos ductos
importantes, de manera que la excreción de la bilis está severamente comprometida y
entonces se vuelca al torrente sanguíneo. En todos los casos, excepto en los más
severos, la mayoría de los animales muestran pocos o ningún signo de la enfermedad,
salvo letargia y descenso en la producción láctea o en la tasa de crecimiento, aunque el
análisis de los niveles enzimáticos sanguíneos revelará que los animales han tenido
daño hepático, y en algunos casos bastante severo.
La
productividad de los animales recuperados de un daño hepático causado por la
esporidesmina, está generalmente comprometida aunque se presenten o no signos de Eczema
facial. Tales animales tienen generalmente pesos más bajos, fertilidad reducida y mayor
probabilidad de refugo o sucumbir ante una enfermedad metabólica en el momento de escasa
disponibilidad forrajera y/o un estrés de producción asociado a la parición.
La
naturaleza generalizada del daño celular del hígado se refleja en los perfiles
bioquímicos sanguíneos: se observa disminución en la concentración de albúmina
sérica, seguida por aumento del nivel de gamaglobulina. Los niveles enzimáticos
fosfatasa alcalina, deshidrogenasa glutámica, gama glutamil transferasa aumentan
drásticamente.
De
estas enzimas, la más útil para el diagnóstico de Eczema facial es la gama glutamil
transferasa (GGT) que es un indicador específico del daño del epitelio del conducto
biliar, ya que el aumento en los niveles de GGT es proporcional al daño hepático
observable y permanecen elevados durante varias semanas.
Cambios patológicos
Los
cambios patológicos macroscópicos consisten en áreas levemente deprimidas, de
coloración amarillenta, esparcidas por todo el parénquima del hígado. La superficie de
este órgano frecuentemente adopta un aspecto moteado. En los casos más crónicos se
incrementa la consistencia del hígado, se distorsiona la morfología por la fibrosis, con
áreas de hiperplasia nodular y atrofia del lóbulo izquierdo. Las paredes de los
conductos biliares intra y extra hepáticos están frecuentemente adelgazadas y
edematosas.
El
daño a los hepatocitos ocurre paralelamente pero es difícil determinar si se debe a un
efecto directo de la toxina o es un efecto secundario a la retención de bilis.
Además
de estas lesiones, fueron descriptas hemorragias, edema y ulceraciones en vejiga y
vesícula biliar.
Diagnóstico
El
diagnóstico se basa en los signos clínicos, alteración de los parámetros
bioquímicos (fundamentalmente la elevación de la enzima GGT), los hallazgos de necropsia
e histopatológicos y el conteo elevado de esporas en la pastura.
Prevención y control
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En
establecimientos con antecedentes de Eczema facial, es conveniente efectuar el
conteo
de esporas antes de realizar el cambio de parcela; conteos por encima de 40000 esporas
por gramo de pasto deben considerarse como peligrosas para el consumo
animal.
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Se
puede dosificar a los animales con Zinc, con la advertencia de que una dosis
elevada puede resultar tóxica.
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Medidas
de manejo: debe evitarse el sobrepastoreo para que los animales no consuman el
estrato inferior de pasto.
Más información:
eodriozola@balcarce.inta.gov.ar
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