Introducción
La fasciolasis o distomatosis es una enfermedad
parasitaria que afecta a herbívoros, omnívoros y ocasionalmente al hombre. La
Fasciola hepatica es un trematode, parásito chato que de adulto mide 2
a 5 cm, ubicándose en los canalículos biliares. Es causa de decomisos de
hígados en frigoríficos de mucho lugares del país. Ultimamente se han
diagnosticado casos en áreas poco comunes para este parásito en la Cuenca del
Salado y partidos aledaños como Tandil, Olavarría y Bolívar. Dentro de la
Cuenca hubo casos en Azul, Tapalqué, Rauch, Las Flores, Saladillo demostrando
que de la zona más comúnmente encontrada, por afluencia desde Sierra de la
Ventana, ya se ha desplazado hacia el este de la Provincia.
En varios de esos casos se la encontró por estar asociada
a la Hemoglobinuria bacilar, enfermedad mortal que también ha aumentado su
incidencia. Las lesiones que produce fasciola en el hígado prestan las
condiciones propicias para la multiplicación y producción de toxinas del Clostridium
haemolyticum. Hay casos registrados de asociación de F. hepatica
con Salmonella dublin. Otra asociación citada como muy perjudicial para
la salud es la de F. hepatica con Ostertagia spp.
Ciclo biológico
Para poder realizar el ciclo de la F. hepatica es
imprescindible la existencia del huésped intermediario, un caracol llamado Lymnaea
viatrix, el principal huésped intermediario en Argentina. En dicho caracol
se reproducen los estadíos juveniles. La fasciola es capaz de poner 20.000
huevos por día que para ello debe consumir gran cantidad de sangre del
huésped. Los huevos pasan por la bilis al intestino delgado y por la materia
fecal al medio ambiente.
La maduración se produce en 2 a 6 semanas dependiendo de
la temperatura ambiente y una vez liberada la larva, el miracidio debe
encontrar al caracol en 24 horas, si no muere. Dentro del caracol pasa los
estadíos de esporocisto a redias de 1º y luego de 2º generación y cuando
sale del caracol, como pequeños "renacuajos" llamados cercarias;
éstas nadan en busca de los pastos sobre los cursos de agua donde se enquistan
y se llaman así metacercarias enquistadas.
Pero lo notable del ciclo es que por cada miracidio
exitoso en alcanzar al caracol salen de 400 a 1000 cercarias.
Esto significa que buena parte de la gravedad de la
enfermedad en zonas endémicas está basada en la existencia de los animales
enfermos y en el grado de infestación de caracoles que hay en las áreas de
pastoreo.
Esta parte del ciclo se realiza en 30 a 60 días. Los
caracoles son anfibios y están cerca de los bordes sobre cursos de aguas
blandas. En aguas salobres no viven. Está abierto y activo mientras la
temperatura está por encima de 10 °C, y es cuando está activo que puede ser
alcanzado por el miracidio. En la región de la Cuenca del Salado el período
de mayor actividad se estima entre octubre a abril. En años benignos como
éste (otoño de 2003) se puede extender durante más meses.
Cuando el pasto infestado es ingerido por un animal
susceptible continúa el ciclo (interno) con la liberación de la metacercaria
por una forma juvenil que traspasará la pared intestinal e irá en busca del
hígado. Cuando lo alcanza perfora y atraviesa la cápsula y prosigue su curso
por el parénquima hepático hasta llegar a los canalículos biliares donde
alcanza el estado adulto y comienza la producción de huevos. Esta parte del
ciclo interno toma entre 6-10 semanas y es al final cuando comienzan a verse
los efectos negativos tanto clínicos como productivos. Obviamente a campo se
encuentran en los distintos estadios de crecimiento y adultos.
Epidemiología
Varios factores intervienen para la enfermedad:
biológicos, topográficos, climáticos y humanos (manejo). Dentro de los
biológicos favorecen la enfermedad: la alta postura de huevos, la resistencia
de las metacercarias en el ambiente, permanencia muy larga en el huésped, alto
poder reproductivo de los caracoles, dispersión activa y pasiva de ellos,
ovinos en zonas infestadas.
Es desfavorable para la aparición de la enfermedad: la
resistencia en bovinos, corta vida del miracidio, presencia de depredadores,
resistencia relativa de los caracoles.
Factores climáticos que favorecen son: temperaturas
encima de 10ºC y estaciones húmedas. Los desfavorables son: temperaturas por
debajo de 10ºC ya que no evoluciona el caracol y estaciones secas. Las bajas
temperaturas luego de condiciones buenas para el caracol pueden retrasar la
evolución de estadíos juveniles que se reactivarán en la primavera
siguiente. Por lo tanto en invierno se disminuye la contaminación de los
pastos.
Factores topográficos que favorecen son: áreas húmedas
permanentes con fuentes de agua renovables y son desfavorables: las áreas
secas, aguas rápidas y aguas estancadas, períodos secos prolongados.
Dentro de los factores humanos que favorecen están: la
alta carga de animales susceptibles sobre áreas contaminadas, falta de
drenajes, falta de alambrados, mal uso de productos fasciolicidas. Son
desfavorables: el aislamiento de los animales más débiles de las áreas
infestadas, el buen uso estratégico de drogas fasciolicidas, manejo con
animales menos susceptibles.
Si las infecciones ocurren en otoño-invierno en animales
en desarrollo pueden coincidir con el aumento de las infecciones parasitarias
gastrointestinales dando síntomas muy graves.
Patogenia
Los ovinos son más susceptibles que los bovinos, pero
siempre los jóvenes lo son más que los adultos. El bovino es la única
especie que puede rechazar a la fasciola adulta. Las lesiones ocasionadas por
los estadíos juveniles a medida que penetran el parénquima hepático buscando
el conducto biliar producen un daño relacionado al grado de infestación.
La fasciola joven usa su cápsula bucal anterior, produce
potentes enzimas proteolíticas que van digiriendo parénquima a medida que
avanza, produciéndose hemorragias, a veces severas. Los conductos que abre son
cada vez más grandes a medida que maduran las fasciolas jóvenes. Este proceso
lleva entre 40 y 50 días donde se dañan capilares y pequeños conductos
biliares hasta alcanzar las vías biliares mayores.
En la reacción de los conductos es donde se depositan
sales biliares y detritus celulares con multiplicación de fibroblastos con
producción de fibrina y luego viene la calcificación de las lesiones
determinando el engrosamiento de los canalículos biliares (colangitis)
típicos. El aumento de tamaño del hígado, sobre todo el lado izquierdo es
común de ver. En casos graves es común encontrar a la necropsia la vesícula
biliar repleta de fasciolas.
Diagnóstico
El diagnóstico clínico es difícil ya que comparte
signos con otras enfermedades como las parasitosis gastrointestinales,
paratuberculosis, salmonelosis inicial y otras. En general los síntomas
aparecen en los casos crónicos. Estos son: falta de peso, debilidad general,
edema submandibular y palidez de mucosas. En casos de muerte las lesiones y las
fasciolas son muy evidentes, aunque en casos nuevos y si mueren por
hemoglobinuria es a veces difícil encontrar la fasciolas muy jóvenes. La
información epidemiológica y el conocimiento de la existencia del caracol
acercan más rápido al diagnóstico.
El diagnóstico de laboratorio más usado es la detección
de huevos en materia fecal. Tanto la flotación, sedimentación o el de
filtrado busca concentrar los huevos para poder visualizarlos.
La técnica de sedimentación es sencilla y
aprovecha el alto peso específico del huevo que sedimenta rápido (le falta
cámara de aire como los tienen los huevos de gastrointestinales).
En el método de flotación usa soluciones de alta
densidad como el sulfato de zinc o de magnesio pero requiere lectura rápida
porque los huevos se afectan con facilidad.
El filtrado es con el uso de distintos filtros para
aclarar la muestra y el último filtro es para retener los huevos con mallas de
apertura menor a 50 micras. Las pruebas inmunológicas se usan en humanos y en
trabajos experimentales y son entre otras la fijación de complemento y ahora
el ELISA. En sangre pueden buscarse las enzimas liberadas por el daño de los
hepatocitos, la glutamato-oxalaacetato amino-transferasa (GOT). Más tarde
aparece la gama-glutamyl transferasa (GGT), por los daños de los conductos,
que luego si no hay nuevas infecciones pueden bajar las dos, pero no a niveles
normales, sobre todo la GGT.
La caída del hematocrito suele ser muy evidente y
también puede bajar la albúmina, dependiendo de la gravedad de la infección.
Suele aumentar el número de eosinófilos de la serie blanca. Las globulinas
suelen incrementarse mientras no se llegue a estados caquécticos donde
también caerán.
Control
Más que tratamientos se deben diseñar Programas de
Control eficientes que utilizan la información epidemiológica local. El
objetivo de mínima es disminuir la oferta de infección a animales
susceptibles. La prevención es la clave y proteger al máximo a los animales
jóvenes, que son lo más susceptibles. Esto debe ajustarse por establecimiento
y es de competencia profesional resolverlo. El historial de uso de
antiparasitarios, fechas de tratamiento, topografía, tipo de pasturas y de
potreros, carga animal, rotaciones, etc., inciden mucho en la gravedad y, por
lo tanto, en las decisiones a tomar. Un control eficiente debe estar basado en
la acción sobre los tres componentes del ciclo de la Fasciola:
- control sobre el parásito en el animal;
- control de los estadíos libres y
- control de los caracoles.
· Control sobre parásitos en el animal.
Hay varias drogas disponibles con diferentes
características que se podrán elegir según la categoría y la gravedad del
caso. Se busca matar los estadíos adultos y en casos muy graves y/o en
animales jóvenes también los estadíos juveniles. Otro factor a considerar es
la disminución de la contaminación por huevos ya que de lo contrario los
problemas productivos se mantendrán. Por ello, tratamiento y manejo son los
elementos a manejar.
Tratamientos estratégicos se realizan en septiembre que
matan sobre todo adultos y así se evita que los huevos pasen a infestar
caracoles al mes siguiente. En este caso las drogas a usar son las conocidas
como albendazole (a 10 mg/kg de peso vivo), o closantel (7,5-10 mg/kg pv), o
clorsulon (+ ivermectina) 2 mg/kg pv . En zonas muy infectadas, con animales en
desarrollo u ovinos, se debe repetir en verano (diciembre-enero), con
triclabendazol (a 12 mg/kg pv); esta droga controla tanto a formas juveniles
como adultas. Puede ser necesario otro tratamiento a los 45-60 días y otra
vez en mayo.
En bovinos adultos en buen estado se podrá repetir con
cualquier de las otras drogas, porque en general los bovinos adultos
desarrollan buena respuesta inmune.
· El control de los estadíos libres de F. hepatica.
Esta estrategia se basa en restringir áreas de pastoreo a
los animales susceptibles mediante el uso de buenos alambrados durante época
críticas. Si la hacienda ingresa en potreros infectados debe sacarse en menos
de 8 semanas y no dar chance a los huevos, futuros miracidios, alcanzar a los
caracoles. En el potrero alto no hay caracoles, pero antes de volver a los
contaminados se debe tratar por esa razón, ya que comenzada la oviposición
sería exitosa la multiplicación por haber caracoles.
· El control del caracol
Es difícil, se pueden usar químicos como el sulfato de
cobre en épocas de actividad del caracol poniendo en peligro a la fauna del
área tratada. El control biológico es difícil pero hay avances en este campo
por competidores de la Lymnaea.
Control por aumento de la respuesta animal
Se han hecho muchos progresos en el desarrollo de vacunas
contra la F. hepatica pero todavía no hay vacunas comerciales en
Argentina.
Si aceptamos que la fasciola vino para quedarse, debemos
minimizar la expansión del área infestada de los caracoles como así también
reducir los efectos productivos negativos con Programas de Control eficientes.
La vacunación contra Hemoglobinuria bacilar debe ser una práctica incorporada
en las zonas de riesgo para prevenir pérdidas por esta enfermedad.
Más información:
centrocasso@balcarce.inta.gov.ar
Grupo de Sanidad Animal
Estación Experimental Agropecuaria Balcarce
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