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La roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi)
fue detectada por primera vez en el sudeste de la provincia de Buenos
Aires en lotes monitoreados en los últimos días del mes de abril. La
enfermedad se detectó en cultivos de segunda siembra en los estadios
fenológicos R6 y R7. Hay que hacer notar que los cultivos de primera
siembra ya habían llegado a madurez de cosecha o cosechándose y no
resultaron afectados.
A partir del primer registro para la zona (el
07/05/07) se monitorearon en Balcarce, lotes de segunda que ya habían
alcanzado los estadios R6 o R7. Se confirmó e identificó precisamente la
enfermedad en cinco de los lotes con niveles no detectables a campo.
Consideramos que en este ciclo agrícola la roya no
llegó a niveles de epifitia, las uredosporas llegaron cuando los granos de
los cultivos de soja de segunda ya habían alcanzado su tamaño máximo o las
plantas ya estaban en madurez, pero como las condiciones ambientales
fueron conducentes, hubo infección y la enfermedad se presentó, aunque con
muy baja incidencia.
Ante esta nueva situación para el sudeste bonaerense,
desde la Unidad Integrada Balcarce, para la campaña 2007/2008 se
organizarán las estrategias de intervención orientadas a la detección
temprana de la roya asiática de la soja comprendiendo actividades de
difusión y monitoreo, con capacitación si fuese demandada.
La roya es considerada en la actualidad la principal
amenaza del cultivo por ser la enfermedad foliar más destructiva, podría
tener un gran impacto sobre la producción y sobre los costos de
producción.
En general, las condiciones necesarias para un buen
crecimiento y el mejor desarrollo del canopeo de la soja son favorables
también para el desarrollo de la roya. Temperaturas comprendidas entre 15
y 28° C son óptimas para la infección y la esporulación del patógeno, con
un mínimo de 6 horas de mojado foliar. El clima de las principales
regiones productoras de la Argentina presenta condiciones favorables para
la infección y el desarrollo de la enfermedad. Temperaturas como las
citadas y el mínimo de horas de mojado (lluvia, humedad, rocío) pueden
ocurrir durante el ciclo del cultivo tanto en la zona núcleo sojera como
en el centro y sudeste de la provincia de Buenos Aires, lo que podría
resultar en severas pérdidas de rendimiento.
Síntomas y Signos
La roya puede afectar las plantas durante todo el
ciclo de cultivo aunque es más común después de floración. Normalmente
progresa desde las hojas inferiores hacia arriba y sobre el envés de las
hojas, pudiendo aparecer en cualquier órgano y estrato de la planta.
Los síntomas más comunes sobre cultivos comerciales
son lesiones poligonales, pequeñas de 2 a 5 mm2, en un comienzo
amarillentas, cambiando el color a grisáceo o castaño-rojizo. En esas
lesiones se forman los signos: una o más pústulas (urediniosoros)
globosas, errumpentes, con un ostíolo circular por donde son exudadas las
urediniosporas hialinas, formando una masa de esporas sobre y alrededor
del urediniosoro. Las pústulas se pueden formar sobre los pecíolos, vainas
y tallos, pero son más comunes y abundantes sobre las hojas. Con alta
severidad es común la defoliación prematura y maduración anticipada de las
plantas.
Los síntomas de la roya pueden ser confundidos con
los de otras enfermedades del cultivo como son la mancha marrón (Septoria
glycines) y la pústula bacterina (Xanthomonas axonopodis pv.
glycines).
Ante una duda se recomienda
recurrir a los monitoreadores oficiales del Programa Nacional de Roya de
la Soja y si es necesario remitir las muestras a los laboratorios de
referencia para su identificación fehaciente.
Epidemiología
P. pachyrhizi además de sobrevivir en plantas
espontáneas de soja, puede hacerlo sobre numerosas leguminosas forrajeras
como kutzu, cajanus y mucuna.
El hecho de que las urediniosporas sean fácilmente
dispersadas por el viento a grandes distancias como otras características
importantes que posee, como son:
- que se trata de un patógeno policíclico, o sea
que produce varias generaciones durante el ciclo de cultivo;
- que cada urediniosoro produce numerosas
urediniosporas;
- que el hongo penetra directamente a través de
la epidermis del hospedante, lo que hace que la infección sea rápida y
fácil, y
si se dan condiciones
ambientales favorables para la infección (mínimo 6 horas de rocío y
temperaturas óptimas entre 18 y 25° C), la roya puede desarrollarse
rápidamente produciendo cada 10-12 días una nueva generación de esporas.
La soja es susceptible al hongo durante todo el ciclo
del cultivo por lo que las pérdidas dependerán del estadio fenológico en
que comiencen los síntomas, de la severidad y del progreso de la
enfermedad. El hongo produce disminución de la capacidad fotosintética de
las hojas y del crecimiento del tallo, aborto de vainas e interrupción del
llenado de granos, afectando el tamaño y la calidad de la semilla.
El mayor efecto negativo es la madurez anticipada y
la disminución del rendimiento. P. pachyrhizi no perdura en los
rastrojos ni se trasmite por semilla.
Manejo integrado de la enfermedad y uso de fungicidas
La primera opción de manejo de la roya asiática de la
soja es la utilización de cultivares tolerantes o resistentes. Sin embargo
los cultivares comerciales disponibles son susceptibles y solamente sería
efectiva la aplicación de fungicidas acompañada de algunas prácticas
culturales que ayudarían a minimizar el impacto de la enfermedad.
Las medidas de manejo incluyen:
- la capacitación de los operarios;
- el uso de cultivares de ciclos cortos y la
práctica de siembras tempranas, para que los estadios más susceptibles
de la planta coincidan con momentos desfavorables para el desarrollo del
patógeno;
- el manejo de plantas voluntarias;
- un monitoreo sistemático y
- el control químico.
Los fungicidas recomendados son las estrobilurinas,
triazoles y sus mezclas.
La decisión de aplicar es cuando aparecen los
primeros síntomas o cuando se haya detectado la enfermedad a menos de 100
km lo que representa un alerta sobre la aparición de la roya en el área y
se registren condiciones ambientales favorables que aseguren al menos 6
horas de mojado foliar con temperaturas promedio aproximadas de 18 a 25º
C.
El uso de fungicidas debe realizarse en los momentos,
dosis y tipos de aplicación apropiados. Además de la elección de los
fungicidas y los volúmenes adecuados de aplicación, la calibración de los
equipos pulverizadores es importante. La eficiencia de los fungicidas es
mayor cuanto más temprano se realice la detección y con condiciones
favorables para la aplicación. Se debe estar atento al diagnóstico y a
tiempo con el control. Las medidas de recomendación están siendo
elaboradas y adaptadas según criterios técnicos establecidos en base a
estudios nacionales de la epidemiología, predicción de la enfermedad por
regiones y al retorno económico (umbral de daño económico o de decisión).
El sistema de monitoreo
El sistema de monitoreo oficial (INTA, EEOCT,
Universidades Nacionales) y otros organismos estatales y privados ha
resultado exitoso. Para realizar la detección y el seguimiento de la
enfermedad se analiza gran cantidad de muestras. En la página del SINAVIMO
(www.sinavimo.gov.ar) se actualiza periódicamente las detecciones.
El monitoreo es el fundamento del control racional de
la roya asiática de la soja. El monitoreo es necesario para:
- conocer la ausencia o presencia de la
enfermedad;
- realizar cámaras húmedas que creen las
condiciones para la esporulación;
- realizar tratamientos químicos (con o sin
síntomas);
- evaluar el efecto de control de los
fungicidas;
- determinar la residualidad del fungicida;
- cuantificar la re-infección;
- decidir la cantidad de aplicaciones;
- evaluar la técnica de aplicación y
- determinar el comportamiento de distintos
cultivares.
Aún en la toma de decisiones, para
realizar tratamientos preventivos (en ausencia total de la enfermedad),
el monitoreo es imprescindible para confirmar que verdaderamente la
enfermedad esté ausente.
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