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Instituto Nacional
de Tecnología Agropecuaria 

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Agropecuaria Balcarce

 

 

 

 

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Año 2 - Nº5 
Enero / Febrero / Marzo 2003

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¿Es necesario realizar mejoramiento genético?

Ing. Agr. Elsa L. Camadro, Ph.D, INTA, Laboratorio de Genética

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Los cultivos comerciales están sometidos a la acción adversa de patógenos (virus, hongos, bacterias), de plagas, y del ambiente (sequías, heladas, altas temperatura), que pueden afectar negativamente la producción y poner en riesgo la cosecha. Los factores adversos pueden controlarse mediante estrategias de manejo del cultivo o la utilización de cultivares resistentes o tolerantes. Estas estrategias deben proveer niveles aceptables de control, ser de fácil aplicación, seguras para el ambiente y efectivas en relación al costo. La aplicación de pesticidas, por ej., contamina el ambiente y no necesariamente satisface los otros requisitos como el uso de cultivares resistentes o tolerantes, que además es seguro y "amigable" para el ambiente.

La relación entre las plantas y los factores adversos es dinámica. Constantemente aparecen patógenos y plagas con nuevos genotipos por reproducción sexual o mutación (cambio espontáneo o inducido en el material genético). Algunos de ellos pueden ser resistentes o tolerantes a los pesticidas en uso o superar la resistencia del cultivo, multiplicándose rápidamente y poniendo en riesgo la producción. Por eso, el desarrollo de cultivares es un proceso continuo. El fitomejorador tiene que generar constantemente materiales con características deseables desde el punto de vista comercial, culinario o industrial (de acuerdo al uso que se dará a la producción) y agrónomico (para superar las restricciones impuestas por los factores adversos y asegurar la cosecha). Para ello, tiene que disponer de variabilidad heredable para los caracteres que desea combinar en el nuevo cultivar. Las fuentes naturales de variabilidad son otros cultivares, materiales avanzados del mejoramiento genético, y especies emparentadas cultivadas y silvestres.

También puede recurrir a mutaciones inducidas por agentes químicos o físicos o a la transferencia de genes mediante biotecnologías (transgénesis). Sin embargo, cuando se inducen mutaciones no se sabe qué genes mutarán ni qué cambios se inducirán, y la transgénesis hace uso de la variabilidad natural existente. Tanto si se usan técnicas convencionales (como cruzamientos y selección) o biotecnologías, los materiales que se generan tienen que ser evaluados en el campo por las interacciones con el ambiente.

La obtención de un cultivar demanda entre 10 y 15 años. Los materiales genéticos que están en el sistema de investigación y desarrollo van perdiendo su valor a una determinada tasa anual (aproximadamente 7%) por las interacciones con el ambiente y las demandas del mercado.

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Por eso, el fitomejorador debe incorporar variabilidad heredable en aproximadamente la misma tasa para que no haya una depreciación en el sistema, en un trabajo continuo.

 
 

 

 

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