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El tizón tardío de la papa causado por el oomicete Phytophthora
infestans es una de las enfermedades que provoca importantes pérdidas
de rendimiento en el cultivo de papa. El Centro Internacional de la Papa ha
estimado que las pérdidas en la producción mundial de papa causada por esta
enfermedad exceden los 3 billones de dólares. La mayoría de las variedades que
se utilizan son susceptibles y para controlar la enfermedad se utilizan
fungicidas de contacto y sistémicos. Esta estrategia además de ser costosa
constituye una fuente continua de contaminación ambiental y resulta ineficaz
contra las poblaciones del hongo que han mostrado resistencia a ciertos
fungicidas. Foto 1.
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Las medidas culturales como la destrucción de los residuos
posterior a la cosecha, el uso de semilla sana, la eliminación de la "papa
descarte" y el control de malezas entre otras ayudan a eliminar o reducir
la fuente de inóculo. Esto último junto con la utilización de variedades
resistentes constituye una alternativa efectiva para disminuir la infección y
de esta forma poder manejar la enfermedad.
Dentro del programa de mejoramiento de papa del INTA
Balcarce se trabaja desde hace unos años en la búsqueda de resistencia
horizontal o de campo en especies silvestres para transferirla posteriormente a
la papa cultivada. Con esta resistencia las plantas tienen varias combinaciones
de genes, ninguno con una resistencia absoluta, pero que juntos disminuyen el
desarrollo del patógeno permitiendo tolerar la infección además de ejercer
una menor presión de selección para la evolución de nuevas razas del hongo.
Se han analizado varias especies silvestres y se seleccionaron clones con buen
comportamiento frente a la enfermedad. A partir de esto se realizaron
cruzamientos para poder estudiar la resistencia al tizón tardío. Alrededor de
200 clones producto de un cruzamiento entre dos clones de S. chacoense fueron
evaluados en Balcarce (Bs.As.) y en Tafi del Valle (Tucumán) para determinar su
comportamiento frente a la enfermedad. De este estudio 15 clones resultaron
resistentes en ambas localidades, siendo los de mayor interés en el
mejoramiento para resistencia durable.
En la población silvestre mencionada se han identificado
regiones cromosómicas que poseen genes asociados a dicha resistencia. Lo que
resta es transferir estos genes a la papa cultivada por medio de cruzamientos y
posteriormente realizar selección asistida con marcadores moleculares con el
objetivo de obtener variedades que requieran poco control químico. Este es un
hito importante en el avance hacia la obtención de variedades de mejor
comportamiento frente al hongo. Foto 2.
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