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Mosca minadora de las hojas

Manejo Integrado de la “mosca minadora de las hojas”, Liriomyza huidobrensis Blanchard, en Cultivos de Papa del Sudeste Bonaerense

 

Dora Carmona, Ana María Vincini, Sebastián Cambareri y Rafael López

Unidad Integrada FCA UNMdP-INTA Balcarce

2003

 
 

Foto 1. Adulto de Liriomyza huidobrensis

La “mosca minadora de las hojas”, Liriomyza huidobrensis Blanchard (Diptera: Agromyzidae), es nativa del Neotrópico (es reportada en Perú, Chile, Argentina, Brasil, América Central y México) y está dispersándose rápidamente hacia otras áreas como Europa, varios países de Africa y lugares aislados de Malasia e Israel. Es un insecto polífago y su amplia gama de plantas hospederas incluye cultivos hortícolas (papa, porotos, arveja, tomate, apio, lechuga, pimiento, espinaca, entre otros), y todas las malezas asociadas a los cultivos.

Desde hace más de dos décadas, esta plaga es considerada la más dañina del cultivo de papa en los valles costeros del Perú, ocasionando reducciones en la producción mayores al 50%, por lo que los productores tratan de controlarla mediante aplicaciones continuas de insecticidas durante el desarrollo del cultivo (de 8 a 13 aplicaciones). La importancia de la plaga radica en el costo que genera su control (económico y ambiental), y la facilidad con que ha desarrollado niveles significativos de resistencia a los insecticidas comúnmente utilizados para combatir los adultos (carbamatos, organofosforados y piretroides).

Biología, Comportamiento y Daños

Los adultos son mosquitas de 2 mm de longitud, de color negro, con manchas o líneas amarillas en el cuerpo (Foto 1). La hembra es de mayor tamaño que el macho y posee un órgano llamado ovipositor, con el cual realiza “picaduras” sobre el haz y el envés de las hojas, las cuales producen exudados que les sirven de alimento tanto a las hembras como a los machos (“picaduras de alimentación”). Picaduras similares son realizadas para incrustar el huevo entre la epidermis y el mesófilo de los folíolos (“picaduras de oviposición”).

 
 

Foto 2: “Minas” en folíolos

 

 

Los huevos, insertados individualmente, son elípticos, de color blanco y de 0.31 x 0.16 mm. Al eclosionar, el huevo da lugar a una larva que pasa por tres estados de desarrollo. La larva recién nacida comienza a alimentarse del mesófilo de la hoja protegida entre las epidermis formando “minas” que se diferenciarán, en el tiempo, por el estado de desarrollo de la larva y el color de las hojas (cloróticas en un primer momento, y oscuras más tarde por la necrosis del tejido) (Foto 2). Este hábito de la plaga de alimentarse protegida entre las epidermis hace más difícil su control, el cual requiere productos translaminares para llegar a tomar contacto con la larva. Cualquier parte de la hoja puede ser minada, pero en general, existe la tendencia en la larva totalmente desarrollada, a instalarse cerca de la nervadura central. Finalmente, las hojas pierden su capacidad de producir y transportar fotosintatos para la diferenciación y llenado de tubérculos, y se secan.

La larva madura, abandona el folíolo y cae al suelo para empupar, aunque algunas pueden hacerlo en el folíolo. El puparium es color marrón y de 11 x 0.90 mm. De las pupas emergen las mosquitas adultas, generalmente en las primeras horas de la mañana.

Cada una de estas etapas transcurre en un tiempo determinado que varía con las condiciones de temperatura y humedad, completándose el ciclo en 19 días con temperaturas cercanas a los 20 ºC y 80% de humedad relativa. Cada hembra puede vivir hasta 24 días y oviponer 250 huevos durante este período.

La “mosca minadora de las hojas” en el Sudeste Bonaerense

En los últimos 15 años, en el sudeste bonaerense se han registrado ataques de L. huidobrensis en cultivos de papa, ocasionando daños de importancia económica. Del mismo modo que en otras partes del mundo, esta plaga ha desarrollado resistencia a los insecticidas utilizados en alta frecuencia y dosis para su control. Además, la frecuente aplicación de insecticidas ha afectado la regulación natural de la plaga, ejercida por el complejo de parásitos y predadores presentes en el sistema (por mortalidad directa de estos enemigos naturales y/o por la eliminación de la plaga como fuente de alimentación).

Liriomyza huidobrensis afecta a la mayoría de los partidos productores de papa (Balcarce, Tandil, Lobería, Gral Alvarado, Gral Pueyrredón, Necochea), produciendo en algunos casos la pérdida total del cultivo.

El desconocimiento bioecológico de L. huidobrensis, sumado al mal uso de los insecticidas y a la destrucción de reguladores naturales, han sido, probablemente, la causa de que el insecto haya alcanzado importancia primaria. El conocimiento de la sincronía fenológica entre el desarrollo de la plaga y el cultivo, la fluctuación poblacional de los adultos, y la distribución espacio-temporal del daño, es necesario para ajustar la oportunidad, frecuencia y dosis de insecticidas, y para desarrollar estrategias alternativas de manejo, en el marco de una producción de papa con bajo impacto ambiental.

 

Dinámica estacional de adultos y daños por larvas. 2001-2002/03

Dinámica estacional. Se han realizado monitoreos de adultos y de daños ocasionados por las larvas de L. huidobrensis en cultivos de papa del partido de Balcarce durante las campañas 2001-2002, y 2002-2003.

Los adultos de L. huidobrensis están presentes en los cultivos de papa durante toda la temporada de producción en altas densidades, incrementando con los días desde plantación (Ver Figura). El bajo porcentaje en las fechas intermedias de muestreo coincide con las aplicaciones de insecticidas realizadas.

Existe una variación estacional de la población de L. huidobrensis asociada con el desarrollo fenológico del cultivo de papa. Se ha observado que el número de adultos presenta un incremento relativamente lento durante el crecimiento vegetativo, rápido y sostenido durante el período de floración, y finalmente decrece a medida que las plantas entran en senescencia.

Esta tendencia es más notoria en el caso de la población de larvas, cuya presencia se detecta por el daño expresado como galerías de diferentes diámetros en los folíolos. Se han encontrado hasta nueve larvas por folíolo. El daño en la planta se incrementa siguiendo la densidad poblacional de adultos siendo más severo en el estrato basal (EB) a mediados de la estación de producción, para ser luego similar al estrato medio (EM) y superior (ES) (Ver Figura). El período crítico de daño foliar coincide con la densidad más alta de población de adultos.

En el lote, el daño de L. huidobrensis comienza desde los bordes, coincidente con las etapas iniciales del desarrollo del cultivo y, en estados más avanzados, se concentra en el centro del mismo, alcanzando un patrón generalizado hacia la finalización de la estación de producción.

Manejo Integrado

En el Sudeste Bonaerense, la única estrategia de manejo de la “mosca minadora de las hojas” utilizada por el productor es el uso de insecticidas. Dado el nivel de importancia que ha alcanzado esta plaga en el cultivo de papa, es inminente la necesidad de integrar estrategias alternativas a los pesticidas en un programa de manejo de bajo impacto ambiental, económico y social.

Un Programa de Manejo Integrado de la “mosca minadora de las hojas” debe considerar preservar los enemigos naturales, e incluir:

  • la evaluación de susceptibilidad y tolerancia de variedades comerciales
  • el desarrollo de clones tolerantes
  • el ajuste de las prácticas culturales y de control químico utilizadas, al desarrollo fenológico sincrónico del cultivo y la plaga.

Control Biológico Natural.

Liriomyza huidobrensis cuenta con un complejo de enemigos naturales integrado por especies del orden Himenópteros o avispitas parásitas de la larva, con desarrollo en la pupa, y Carábidos o cascarudos de suelo predadores de pupas, entre otros. Es de considerar que toda estrategia de manejo de la plaga influirá negativamente, en mayor o menor medida, en la regulación ejercida por los enemigos naturales.

Técnicas etológicas

Estas técnicas tienen como objetivos:

  • reducir la población de adultos y en consecuencia, la incidencia de larvas en el cultivo.
  • reducir el número de aplicaciones de insecticidas al mínimo indispensable, preservando los enemigos naturales
  • reducir los costos económico y ambiental.
 

Foto 4. Trampas amarillas pegajosas

Foto 5. Manto amarillo pegante

Trampas amarillas pegajosas. Para la captura de adultos se utilizan trampas amarillas pegajosas durante el desarrollo fenológico del cultivo (Foto 4). Las trampas amarillas pegajosas consisten en paneles de plástico amarillo de alto impacto (20 x 20 cm de lado x 0,3 cm de espesor), cubiertos con una bolsa de plástico transparente, pinceladas con una sustancia adhesiva. El color amarillo es atractivo para las moscas, las cuales al posarse en el panel quedan pegadas a la bolsa. Cada panel está sujeto a una estaca de 1 m de largo, la cual se entierra en el suelo. La altura de la estaca sobre la superficie del suelo sigue el desarrollo del cultivo, de manera tal que los paneles siempre están a 10 cm sobre el nivel del follaje.

La eficiencia de las trampas pegajosas es mayor en lotes de extensión pequeña, aumentando con el número de trampas por ha.

El manto amarillo pegante. Consiste en una lona amarilla suspendida en el botalón de la máquina pulverizadora, y untada con grasa transparente (grasa de cerdo, aceite lubricante de tractor o grasa de litio) (Foto 5). La “pasada de manto” se intercala con la aplicación de insecticidas desde el inicio del cultivo y durante su desarrollo, con una frecuencia de una y dos veces por semana, en la emergencia y floración respectivamente.

La aplicación de esta técnica ha llegado a reducir a la mitad el número de aplicaciones de insecticidas.

Control químico

De acuerdo a lo expresado anteriormente deben utilizarse únicamente los insecticidas considerando la presencia de controladores biológicos en el cultivo, y si fuera necesario, aplicar aquellos que tengan probada una baja incidencia sobre estos enemigos naturales.

La segunda consideración es utilizar insecticidas que puedan actuar sobre las larvas que se encuentran en el interior de las hojas, por tal motivo los mismos deberán poseer alguna acción translaminar.

Consideraciones finales.

Dada la importancia que L. huidobrensis ha alcanzado en los cultivos de papa del Sudeste Bonaerense, es de esperar su rápida expansión hacia otras áreas de producción de papa de nuestro país. Por lo tanto es necesario continuar con los estudios de la bioecología de la plaga, con el objeto de optimizar el número y frecuencia de aplicaciones y rotación de insecticidas, integrada con la pasada de manto amarillo, y preservar de esta forma los reguladores naturales, en el marco de una producción con bajo impacto ambiental.

 

Publicado en Revista Visión Rural Año X - N° 50 - Octubre / Diciembre 2003

 
 
 

 

 

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