Sendero Agrícola
FERTILIDAD DE SUELOS
El uso agrícola de los suelos se ha incrementado en los
últimos años, tanto en área cultivada como en intensidad, y ello genera un
deterioro cada vez más acelerado de la fertilidad edáfica.
Los cereales en general tienen una alta demanda de
nitrógeno (N), situación que se agrava en sistemas de siembra directa, debido a
la menor liberación del N endógeno. El uso indiscriminado de los fertilizantes,
particularmente nitrogenados, implica potencialidad de deterioro de la calidad
ambiental.
A nivel mundial la eficiencia de uso del nitrógeno (EUN)
para la producción de cereales es de sólo el 33%. Este panorama puede revertirse
definiendo prácticas de manejo que contribuyan a generar sistemas de producción
sustentables. Por ello es crucial estudiar los procesos del ciclo del N, evaluar
nuevos métodos de diagnóstico de fertilidad nitrogenada y mejorar los
actualmente en uso. Para maximizar la EUN se trabaja en el manejo de la
fertilización nitrogenada (momento, dosis, formas de colocación y fuentes), así
como en la interacción entre la nutrición y la sanidad de los cultivos.
Los aportes insuficientes de N y de fósforo (P) en
relación a lo que se retira por cosecha implican que el sistema no es
sustentable en el mediano plazo. La situación empeora si se considera que la
reposición de nutrientes fundamentales como azufre (S), calcio (Ca),
magnesio (Mg) o potasio (K) es prácticamente nula.
Por ello, se han estudiado la dinámica del P bajo diferentes sistemas
de labranzas, la influencia de las micorrizas en la nutrición fosforada de
cultivos y pasturas, y se evalúan nuevos métodos de diagnóstico y formas de
colocación de P.
También el S, dada su importancia creciente como
tercer nutriente deficitario potencial en el sudeste bonaerense, es estudiado en
cuanto a su dinámica, evaluándose métodos de diagnóstico basados en muestras de
suelo y de material vegetal, y mediante experimentos exploratorios de
deficiencia de S.
Los cultivos que reciben mayor atención son los cereales de
invierno (trigo pan y candeal, cebada cervecera) pues ocupan la mayor superficie
del área y son los más afectados ante la deficiencia de nutrientes. No obstante,
también se trabaja para mejorar la eficiencia de la fertilización de maíz, soja,
girasol y colza. Ello se complementa con análisis del efecto de Rotaciones y
Labranzas por ser los otros dos aspectos que mayor incidencia tienen en la
sustentabilidad del subsistema agrícola en la empresa agropecuaria y la calidad
de los recursos suelo y agua.
¿Qué mostramos?
En las parcelas demostrativas de fertilización nitrogenada
en maíz se evalúa el comportamiento de este cultivo ante la aplicación de dosis
de nitrógeno generadas por distintos modelos de diagnóstico, los cuales tienen
en cuenta el contenido de N como nitratos a la siembra o al estadío de seis
hojas (V6), como también la dosis emergente del diagnóstico en V5-V6 más una
dosis de fertilización proveniente del monitoreo a través del ciclo con el
clorofilómetro. Además, se incluye un tratamiento control más una dosis de N
usualmente aplicada por el productor. Por último, también se muestra el
comportamiento del cultivo ante el agregado de azufre en condiciones no
limitantes de N.
En girasol se evalúa el comportamiento del cultivo ante el
agregado de N, determinado a través del muestreo de suelos al momento de la
siembra, en siembra directa y labranza convencional.
Por último, se muestra el comportamiento del cultivo de
soja con y sin inoculación ante el agregado de N al comienzo de floración, con
el objetivo de evaluar si el agregado de N en soja de alto rendimiento y bien
nodulada mejora la nutrición nitrogenada del cultivo o sustituye el N
proveniente de la fijación simbiótica.
Referente:
Ing. Agr. Hernán Echeverría - fertibalc@balcarce.inta.gov.ar
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