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Por Guillermo Rueda para La Nueva Provincia
Ing. Agr. (MSc.) Daniel Iurman
diurman@correo.inta.gov.ar
Más allá de la desertificación, una explicación del desastre es que su
efecto se potenció por la intervención del hombre en el ecosistema y la
incidencia de las características socio-culturales.
Los trabajos publicados del INTA
La terrible sequía que afecta al partido de Patagones, acaso la peor de
su historia por la continuidad, es parte de una coyuntura que afecta no
sólo al presente, sino al futuro de una región que parece condenada, por
un plazo mediato, a un ostracismo productivo.
La mayoría de los productores enfrenta la campaña con campos seriamente
erosionados y sin un horizonte viable. El resto tiene por delante un
invierno sin reservas forrajeras, con la hacienda en mal estado, sin
pasturas permanentes y sin monte ni pastizales naturales.

"No llueve bien desde hace mucho tiempo. Los milimetrajes de los
últimos años hacen sumamente complicada, hasta no factible, la producción
en el distrito. Es una sequía sumamente larga e intensa que no estaba en
los cálculos ni en los pronósticos", señaló el ingeniero agrónomo Daniel
Iurman, del INTA Hilario Ascasubi, quien se ocupó de aunar bibliografía
afín.
"Un caso similar se da en la zona norte de Villarino, con campos
sumamente degradados. La intensa sequía es la principal causa y su efecto
se ha potenciado debido a la intervención del hombre en el ecosistema",
agregó.
Imagen satelital: Patagones
vuela: provincia de Bs. As.
Argentina. 17/02/09
También dijo que, por ser una zona semiárida a árida, la actividad
agropecuaria en Patagones se debe realizar con un manejo agronómico
conservacionista. "Sin embargo, no siempre se lleva adelante algo de estas
características, lo que provoca un deterioro del suelo, con la
consiguiente disminución de la capacidad productiva del sistema a largo
plazo", sostuvo.
En esta zona trabajan productores agropecuarios familiares que poseen
una cantidad limitada de superficie en propiedad, ya que el 45% de los
campos tiene menos de 500 has.
"La vegetación natural ha sido sometida a una serie de impactos
negativos, como el sobrepastoreo ovino y bovino, y el desmonte con fines
agrícolas, principalmente", acotó.
"Con el paso del tiempo, el hombre ha desmontado los campos con el
objetivo de aumentar la superficie arable, tanto para trigo como para
verdeos. Este desmonte no siempre se realizó teniendo en cuenta criterios
conservacionistas que protegieran el recurso suelo y, muchas veces, el
resultado del desmonte fue la erosión de los campos", admitió.
"Los suelos, en su estado natural, presentan niveles de materia
orgánica relativamente buenos y de fósforo muy interesante, lo que explica
los buenos resultados del trigo los primeros años luego de un desmonte",
sostuvo.
"Hoy, los valores de estos dos indicadores son bajos en general. Es
como una caja de ahorros que tenía algunos recursos que hoy ya no están",
añadió.

También dijo que los tres problemas principales son: una potencialidad
productiva natural limitada de la región; escasa dotación de recursos del
productor y una gestión poco conservacionista del predio, que generaron un
proceso de degradación de suelos con una disminución paulatina de la
productividad; y un endeudamiento, descapitalización y empobrecimiento de
muchos productores agropecuarios.
El viento del noroeste traslada
el suelo de los campos hacia
el mar. 28/03/09 - 15.45 hs
"Este proceso se magnificó en la década del 90 por la escasa
rentabilidad general del sector. Con el cambio en los precios de los
productos agropecuarios por la devaluación de la moneda, las facilidades
de pago de las deudas bancarias y dos años de buenas cosechas, un
importante número de productores mejoró su situación financiera", comentó.
"De todos modos, la continuidad de los problemas estructurales
mencionados provocó una nueva crisis, debido a estos años de sequía y a
precios deprimidos de los principales productos de la zona, como trigo y
carne", aseveró.
Evolución del desmonte
en el distrito de Patagones
*Fuente:
Laboratorio de
Teledetección y Sistemas de Información Geográfica INTA Ascasubi. |
Lluvias (*)
Fuente: Proyecto RIAN INTA Ascasubi
|
Promedio de cuatro localidades de secano de
Patagones.
|
Hilario Ascasubi partido de Villarino
|
Año
|
Sup. monte has.
|
%
|
Año
|
Mm.
|
Año
|
Mm.
|
|
1975 |
911.171 |
65
|
2003
|
352 |
2000
|
479
|
|
1987
|
682.367 |
49
|
2004
|
565
|
2001
|
642,5
|
|
1999
|
554.138
|
40
|
2005
|
273
|
2002
|
498,8
|
|
2002
|
524.629 |
37
|
2006
|
355 |
2003
|
373,9
|
|
2005
|
437.134 |
31
|
2007
|
249
|
2004
|
712,3
|
|
|
2008
|
231
|
2005
|
307,2
|
|
|
2006
|
514,5 |
|
2007
|
295,7 |
|
2008
|
252
|
Lluvias 2009. (Partido de
Patagones). Stroeder 46
mm Cardenal Cagliero 49mm Villalonga 88mm.
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En la región hay una densidad institucional importante respecto de la
sequía. Además de la Estación Experimental del INTA, en Hilario Ascasubi,
y una Agencia de Extensión Rural, en Carmen de Patagones, el Ministerio de
Asuntos Agrarios (MAA) se encuentra presente a través de su chacra
experimental de Cardenal Cagliero, así como oficinas de Producción de la
comuna de Patagones. Es destacable, también, la influencia de la
Universidad Nacional del Sur y de la Universidad Nacional del Comahue, de
Viedma, a través de la formación de recursos humanos. "Desde el comienzo
de esta sequía extrema, se ha reflejado la realidad en distintas
instancias y se ha acompañado en la toma de decisiones a distintos
niveles", dijo Iurman. "Desde estas instituciones se han generado
propuestas en planes o proyectos de desarrollo agropecuario para estos
sistemas productivos", agregó.
Siembra directa.
La tecnología de SD se introdujo en la zona a finales de los años 90.
"Desde su incorporación, demostró que contribuía considerablemente a
resolver el problema de la erosión del suelo al no removerlo", comentó
Iurman.
"El sistema fue adoptado por más de una decena de productores,
aproximadamente, en su momento de mayor crecimiento, que se dio en los
buenos años luego de la salida de la convertibilidad, momento en que se
vendieron varias máquinas en la zona", agregó.
"La siembra directa no fue masivamente adoptada por los productores y,
en este momento, se encuentra más retraída, aún, debido a una mayor
dependencia de insumos del sistema con el consiguiente aumento de costos",
dijo.
También comentó que presenta algunas limitantes en cuanto a la rotación
con ganadería. "Sin embargo, y debido a sus indiscutibles beneficios en la
disminución de la erosión, debe continuarse investigando para determinar
su viabilidad en la zona", admitió.
Las características socio-culturales son determinantes
* Los sistemas de producción actuales están influidos, a su vez, por
factores histórico-culturales, que es necesario mencionar para ayudar a
comprender por qué se ha llegado a la situación actual.
* Las tierras del partido de Patagones fueron pobladas, en su mayoría,
de principios a mediados de siglo, entregando a los colonos en muchos
casos superficies que, en su momento, se consideraron unidades económicas
y ya no lo son. Se suma a esa situación la subdivisión de estos y otros
predios en la zona.
* La cultura agrícola de la población colonizadora. Los inmigrantes de
origen ruso-alemán que llegaron a estas tierras fueron de la misma región
que los que colonizaron otras regiones, por ejemplo, Coronel Suárez. Ellos
trajeron en su bagaje cultural el uso de las herramientas que allí
empleaban, así como la cultura triguera.
* Las instituciones crediticias han fomentado los cultivos y las
producciones de corto plazo, al entregar a los productores créditos de
desmonte y créditos de arada y siembra.
* La cultura inflacionaria privilegió la producción agrícola. Una
cosecha en el silo resultaba un seguro económico más relevante que el
dinero en efectivo.
* Escasa conciencia de lo ecológico. Tuvieron que pasar muchos años
para que, desde los productores y desde el Estado, se advirtiera el
problema y se comenzara a generar políticas conservacionistas.
¿Y ahora qué?
Más allá de los motivos estructurales que han llevado a la situación
actual, la terrible sequía hace que el futuro se presente por demás
complicado. Existen diferencias entre casos, pero es indudable que a
algunos les resultará mucho más difícil volver a producir y a recuperarse.
Se puede separar el análisis en dos aspectos diferentes. Por un lado,
la supervivencia de las familias que trabajan vinculadas al sector, ya
sean productores, trabajadores rurales, comerciantes, etc. Ellos necesitan
apoyo de diverso tipo, con la finalidad puesta en el individuo, en la
posibilidad futura de desarrollarse como persona, teniendo en cuenta
aspectos psicológicos, económicos, sociales y políticos. ¿Qué va a pasar
con pueblos como Stroeder si continúa el actual panorama?
Por otro lado, no se puede dejar de analizar desde el punto de vista
ecológico lo que está sucediendo con el distrito. No parece inteligente
justificar la continuidad de la degradación de los recursos naturales por
el sostenimiento actual de la sociedad. Esto sería de muy corto plazo y
las pruebas están a la vista.
Un proceso de recuperación va a demandar tiempo y recursos económicos.
No existen, por supuesto, soluciones mágicas, pero sí orientaciones sobre
cuáles pueden ser las vías de desarrollo de la zona.
Tampoco sería una buena idea dejar pasar las propuestas que puedan
llegar para ayudar en este sentido. Se deben tratar, asimismo, temas que
no siempre gustan, por ser --acaso-- un tanto espinosos, como qué tipo de
estructura agraria se necesita, qué labranzas se hacen en los cultivos,
créditos asistidos, regulación del desmonte y precio de los productos,
entre otros.
A todos (productores, técnicos y políticos) nos toca poner lo mejor de
cada uno frente a esta tremenda situación climática que magnificó
problemas estructurales y ha golpeado fuertemente a toda la economía del
distrito, en la búsqueda de los caminos adecuados.
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