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Desde 2004, las unidades del INTA en 9 de Julio y Pergamino realizan monitoreos de esporas de la roya de la soja, una enfermedad que provoca graves daños en el cultivo. En la campaña actual, las esporas fueron detectadas entre la segunda y la tercera semana de febrero y hasta el presente no se reportó ningún lote con síntomas sospechosos de roya. De acuerdo con los técnicos del INTA, se presume que cuando las condiciones ambientales sean más ricas en humedad ambiental, con temperaturas más moderadas a las precedentes, probablemente, en lotes de soja de segunda siembra se encuentren plantas sospechosas. En estos casos se recomienda un intenso monitoreo de aquellos lotes que aún estén en llenado de granos. La detección con anterioridad de los órganos de diseminación de la enfermedad permite ajustar e intensificar los monitoreos al cultivo con el propósito de evitar la propagación a nivel del lote, dado que desde la detección de las esporas al establecimiento de la enfermedad media un lapso de 10 a 15 días, dependiendo muy estrechamente de condiciones ambientales. Para que la enfermedad se desarrolle a escala de lote, las hojas deben tener una determinada cantidad de horas de mojado, seis o más, y que la temperatura media sea menor a 25-26 °C. Evolución En 2007/08, las esporas se detectaron hacia mediado de marzo, pero la enfermedad se comprobó en lotes hacia mediados de abril. Ese prolongado lapso en establecimiento de la enfermedad se atribuyó a las altas temperaturas y baja humedad ambiental de ese momento. En el ciclo 2008/09 no se detectaron esporas de roya debido a las severas condiciones ambientales que condicionó la mayor parte del ciclo del cultivo de la región pampeana.
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